Suscríbase

Reciba en su correo nuestras noticias y entérese de lo último de los famosos.

Leah Remini, la actriz que desnudó a Tom Cruise

Leah Remini, la actriz que desnudó a Tom Cruise

REVISTA JET-SET

La actriz, apóstata de la Cienciología, le saca los trapos sucios al actor en su nueva autobiografía.
Por: 19/11/2015 00:00:00
Ese Tom Cruise jovial y gentil, que enamoró a Colombia en su reciente visita al país, es en realidad un niño grande, altanero, propenso a las rabietas y un títere de la Cienciología, la discutida iglesia de la cual es su miembro más famoso. Al menos así lo pinta Leah Remini, actriz y comediante estadounidense de 45 años, quien estuvo en la congregación desde niña y se retiró de ella en 2013, en malos términos, tras desafiar a sus líderes y hurgar en sus misterios. Esa pelea es justo el leitmotiv de Troublemaker: Surviving Hollywood and Scientology (Agitadora: sobreviviendo a Hollywood y la Cienciología), su nueva autobiografía. Y como hablar de esta religión, a la que ella califica de “extremista”, es referirse necesariamente a Tom Cruise, la artista se explaya en anécdotas que lo dejan muy mal parado.
Remini cuenta que Cruise es una especie de semidiós dentro de la Cienciología. Un día, por orden de sus superiores, pudo conocerlo y tras una breve pero grata charla concluyó que él tiene la “mágica cualidad” de “hacerte sentir como si fueras la única persona en el mundo”. Remini quedó así vinculada al círculo cercano al actor en la iglesia, en el cual le extrañó no ver a otros miembros famosos como John Travolta y Kirstie Alley. “Yo había oído que él no gustaba de ellos”, escribe, y este detalle parecía confirmarlo. 
Junto a Cruise, Leah anota que vivió momentos tan absurdos, como la vez en que él le hizo el infantil pedido de jugar a las escondidas en su enorme casa de 650 metros cuadrados, rodeada por un terreno de más de una hectárea. “No puedo –le contestó Leah–, llevo unos Jimmy Choo (zapatos de tacón finos)”, a lo cual él le respondió tocándola: “¡Bien!, entonces te toca”, y corrió a esconderse, dándole a entender que ella era la encargada de buscar a los demás jugadores, entre quienes se encontraban los actores Will Smith y su esposa, Jada Pinkett. 
En la Cienciología, Tom es un tirano demente al cual todos temen ofender, delata Remini. Eso se vio reflejado una vez que él quería hacer galletas en su mansión. Al preguntar dónde estaba la masa, sus asistentes iban de un lado para otro y no le daban respuesta. “Parecía como un niño al que nunca le han dicho que no”, recuerda Leah. “¡Vive en el maldito tiempo presente! Eso es lo que necesitas saber”, le espetó furioso y a voz en cuello a uno de sus colaboradores. A continuación le dio una “lección” de jerarquía: “Escucha: LRH (L. Ron Hubbard, fundador de la iglesia) está aquí”, explicó, poniendo una mano por encima de su cabeza. Bajando la mano hasta el mentón, continuó: “Dave (David Miscavige, director de la iglesia) y yo, estamos aquí”. Su mano descendió debajo de su cintura y concluyó: “Y tú estás aquí”.
Otra despótica reacción tuvo lugar cuando una asistente le ofreció café en un pocillo desportillado. “¿Sabes a quién se le sirve en una taza así? –la interpeló–, a los putos Seres Degradados”, una expresión peyorativa en el argot de la organización.
Leah Remini fue introducida por su madre en la Cienciología con la promesa, bajo contrato, de permanecer en Sea Org, un estricto grupo de la religión, mil millones de años, en virtud de la reen-
carnación. Allí, le tocó dormir en cuartos infestados de chinches, realizar trabajos humillantes, llamar a sus superiores “señor” y sufrir golpes y acosos sexuales. Una vez, el castigo por una infracción fue ser lanzada al mar y casi se ahoga. Sus faltas a la estricta moral de Sea Org le valieron ser expulsada de la orden.
Aun así, Leah conquistó un lugar prominente en la Cienciología, mas ello se fue al traste cuando empezó a formular muchas preguntas y a mostrarse rebelde. Cayó en desgracia definitivamente en la boda de Cruise con Holmes en 2006, en Italia. La iglesia, relata, tuvo el monitoreo absoluto del evento, de modo que sus superiores le pidieron que invitara a su gran amiga y confidente, Jennifer López, con su entonces marido, Marc Anthony. El personal de la congregación, revela el libro, hizo todo lo posible por separarla de López, lo que la llevó a concluir que el objetivo era entrar en conversaciones privadas con ella en aras de convertirla. 
Lo peor de ese día no fue eso. Leah fue acusada de arruinar el matrimonio por haber llegado tarde y cambiar de puesto en la recepción, a pesar de que la novia hizo esperar al novio 20 minutos. Peor aún, quedó de una pieza al descubrir a Suri, la bebé de siete meses de Tom y Katie, llorando inconsolable en el piso de un baño, mientras que una tía y una niñera se limitaban a contemplarla sin hacer nada, pues la Cienciología enseña que a los infantes hay que dejarlos sollozar. Además, pilló a varios famosos entregados a conductas reprobadas por la iglesia: por ejemplo, Brooke Shields, casada con Chris Henchy, estaba manoseándose con el oficiante de la boda, Tom Starkey.
El caso fue que varios invitados se quejaron ante los superiores de su comportamiento, incluida Katie Holmes, algo muy grave en esta comunidad. Por eso, le tocó reparar su falta pagando 300.000 dólares por un proceso de auditoría de 12 horas diarias durante dos semanas, al final del cual, después de lo que llama una tortura psicológica, le tocó reconocer su culpa y hacer regalos y donaciones. Para resarcir a Katie, la obligaron a gastarse 2.000 dólares en enmarcar la tarjeta de invitación y otros recuerdos del casamiento, además de escribirle una nota que decía: “Lamento haber arruinado tu boda”. Hace poco, Katie fue la que se disculpó con Remini por este incidente.
LO MÁS VISTO