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Lauren Bacall amores turbulentos

Lauren Bacall amores turbulentos

Revista Jet-set

Con motivo de su muerte, se reviven las memorias de la diosa de Hollywood, quien hizo que Humphrey Bogart dejara a su esposa para casarse con ella, y fue cruelmente humillada por Frank Sinatra.
La actriz en 1950, cuando era una de las reinas del glamour de Hollywood. Sus descalabros amorosos la llevaron a decir antes de morir: “Una mujer no está completa sin un hombre. Pero, ¿dónde encuentras a uno real en estos días?”. Foto: AFP.
Por: Edición 28925/8/2014 00:00:00
Lauren fue una de las últimas sobrevivientes de la era dorada de Hollywood, donde era conocida como “la Mirada”, por sus electrizantes ojos verdes, espejos de su ser tempestuoso, según la describió su nieto, Jamie Bogart, tras su reciente deceso en su natal Nueva York, a causa de un derrame cerebral, a los 89 años. Con esa misma intensidad amó a tres famosísimos hombres de la meca del cine, por quienes derramó lágrimas de sangre.

Betty Joan Perske, su nombre real, nació en 1924 en una familia de inmigrantes judíos emparentada con el expresidente de Israel, Shimon Peres. Luego de desistir de ser bailarina, porque se sentía patona y torpe, se matriculó en una escuela de arte dramático y trabajó en Broadway, donde su esbeltez (medía 1,77 metros) cautivó a Diana Vreeland, la poderosa editora de Harper’s Bazaar, quien de una vez la puso en la portada de la revista. Al verla, la esposa del director Howard Hawks se la presentó a su marido, a quien le gustó, aunque le pidió que refinara su acento gangoso. Así nació esa voz ronca que fue el distintivo de las cintas de cine negro que protagonizó en los años 40. Cuando Hawks le propuso actuar con Cary Grant, sueño de amor de las jovencitas como ella, respondió: “¡Horrible!”. Y al oír de Humphrey Bogart, exclamó: “¡Puaj!”. No hubo remedio, el mítico actor del clásico Casablanca era el elegido para estelarizar junto a ella To Have and Have Not, su primer filme, en 1944.

En el set, temblaba del susto ante tal monstruo de la actuación y el truco para evitarlo fue bajar el mentón y clavarle la mirada. En la cámara, el gesto registraba de modo sensacional y así nació “la Mirada”. Tres semanas más tarde ya eran amantes, a escondidas de Mayo Methot, la esposa que el actor dejó para casarse con Lauren en mayo de 1945. Él tenía 45 años y ella 20.

Comenzaba así una de las grandes historias de amor de Hollywood. Bogie y Bacall, como los llamaban, eran perseguidos por la prensa y el público como el epítome del glamour y el amor genuino. Pero como lo destaparon sus amigos y la propia Lauren en sus dos libros de memorias, no era verdad tanta belleza. “Tuvimos 12 maravillosos años juntos, pero no de la manera en que la gente cree o como lo actuábamos en nuestras películas”, escribió en My life with Humphrey Bogart. Contaba que él la hizo apartarse mucho de su carrera, pues quería a una esposa y no a una actriz. Era además un fuerte bebedor y cascarrabias, por lo que peleaban mucho. Desde antes de la boda con la actriz, Bogie tenía una amante, Verita Bouvaire, a quien llevaba como peinadora y secretaria a los rodajes, mientras abandonaba a Lauren y sus hijos Stephen y Leslie. En 1956, el ídolo fue diagnosticado con cáncer de esófago y ella cuidó de él, pero recordó también lo insoportable que fue en la agonía, que concluyó con su muerte un año después.

Para mitigar la pena, Lauren cayó en los brazos de Frank Sinatra, quien iba casi todas las noches a su casa cuando su marido estaba muriendo. “Tú no estarás creyendo que él viene a verme a mí”, le comentaba Bogie. La relación conmocionó a Hollywood, pero de puertas para adentro, reveló Bacall, el cantante vivía despechado porque su exesposa Ava Gardner había sido la única en atreverse a dejarlo a él, el mayor seductor de Hollywood. Solía ser tierno con ella, pero a los pocos segundos se tornaba frío. “¡No digas, sugiere!”, la increpaba Sinatra, cuando creía que ella trataba de controlarlo. Un día, en la reconciliación luego de uno de sus desplantes, le pidió que fuera su esposa y ella aceptó. “Pese a todo, amaba estar con él. (…) ningún hombre me había hecho sentir más amada y rechazada”, recordó la artista.

Por esos días, relató, la periodista de farándula Louella Parsons le preguntó si iban a casarse. “¿Por qué no se lo preguntas a él?”, fue su respuesta. Al día siguiente el Examiner anunciaba con grandes titulares el matrimonio. Otras versiones sostienen que ella sí le confirmó la noticia. El caso fue que Frank dejó de hablarle por varios días y cuando por fin la llamó, le pidió que dejaran de verse por un mes. Fue la última vez que hablaron. A las pocas semanas, coincidieron en una fiesta y él la ignoró. “Me sentí tan humillada y avergonzada. Hubiera sido mejor que me escupiera en la cara”, anotó. Según el cronista Michael Thornton, Ava Gardner detestaba a Lauren y tras el incidente le dijo a Frank: “No me digas que en realidad te ibas a casar con ella” a lo que él replicó: “¡Qué me iba yo a casar con esa advenediza!”.

Acto seguido volvió a interponerse en otro matrimonio, el del actor Jason Robards. Cuando la esposa de él le puso la demanda de divorcio bajo alegatos de adulterio, la actriz ya tenía seis meses de embarazo. Reticente, Robards aceptó casarse con ella, que terminó arrepintiéndose, pues él resultó ser un borracho sin remedio. Cuando nació su hijo Sam, la sacó de la clínica en un Rolls-Royce, ebrio. “Habría preferido que me llevara a casa en una carrera pero sobrio”, aseveraba Lauren. En 1964, estaba agotada de la mala vida. “Este matrimonio está acabando contigo”, le expresó su colega Katharine Hepburn, lo que la hizo reaccionar y a los pocos meses estaba separada de su segundo marido.

Finalmente, Bacall, quien se mantuvo activa en el cine y la actuación hasta poco antes de su muerte, se fue a la tumba decepcionada del género masculino. “Una mujer no está completa sin un hombre. Pero, ¿dónde encuentras a uno real en estos días?”, se preguntaba.
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