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Las santas del maestro Fernando Botero

Las santas del maestro Fernando Botero

REVISTA JET-SET

Fernando Botero hizo un repaso del santoral católico. El resultado: diez cuadros inspirados en las mártires que aún son exaltadas en las fiestas populares de Colombia. Para marcar la diferencia, el maestro antioqueño no solo las pintó voluptuosas sino elegantes y con el estilo de la alta costura.
La idea de recrear a las mártires católicas venía rondando al maestro Fernando desde hace años, cuando se percató de que estos temas dejaron de interesarle a la plástica moderna.
Por: 9/7/2015 00:00:00
El tema religioso aparece como uno de los ejes centrales de la extensa obra del maestro Fernando Botero. Tanto así que sus diez cuadros más recientes están inspirados en varias de las mujeres del santoral católico, incluyendo a santa Bárbara, santa Clara, santa Gertrudis, santa Justa, santa Úrsula y santa Isabel.
El artista antioqueño las pintó en 2014, pero solo hasta ahora salieron de sus talleres en Montecarlo, Nueva York, Pietrasanta (Italia) y Rionegro (Antioquia), por invitación de la galería Gmurzynska de Zúrich, en Suiza, donde permanecerán hasta el próximo 31 de julio. 
La obsesión por las mártires del santoral católico ha sido una constante desde el inicio de su obra, que llegó a un punto de mucho interés en los años 60 con el óleo dedicado a santa Rosa de Lima, y luego en las décadas del 70 y 80 con una serie inspirada en las órdenes religiosas femeninas. Entre estos cuadros emblemáticos se encuentra uno que tituló Madre superiora, más conocido con el nombre coloquial de La monja de Botero, que desde 1980 pertenece a la colección de arte de la Casa Nariño. “Cuando la gente se pregunta por el artista plástico de la segunda mitad del siglo XX que más ha criticado a las dictaduras y a la Iglesia católica, a uno de los primeros que nombran es Fernando Botero… De modo que su pintura está investida de sarcasmo y toques de humor”, escribió su hijo Juan Carlos Botero en el libro El arte de Fernando Botero.
En su versión moderna de las santas del catolicismo, el creador paisa ha sido consciente del sentido burlesco de su obra. En sus lienzos, las beatas aparecieron desprovistas de sus vestimentas tradicionales y las mostró como unas mujeres mundanas, al estilo de Rubens y El Greco, quienes solían pintarlas en medio del lujo principesco. Botero las imaginó como si estuvieran vestidas por Gucci, Yves Saint Laurent, Chanel y otras reconocidas casas de diseño europeo. “Eché mano del colorido que se usa con cierta audacia en las corridas de toros, el circo y la moda. Pinté a las santas luciendo diseños de la alta costura. Se ven elegantes y un tanto vanidosas”, expresó Botero. 
Cada santa rememora un estilo vintage que se caracteriza por elementos estéticos como los mitones, abrigos anchos, boas de plumas y prendas de pieles sintéticas. A santa Bárbara la pintó con un seno descubierto y lacerado que significa, según el artista, el sufrimiento y persecución que ella padeció hasta que fue decapitada por defender la fe. Botero quedó impactado por ese dolor, hasta el punto que incluyó a esta santa en dos de sus cuadros.
Pero aquel martirio remarcado, a diferencia de las obras de la violencia colombiana y Los obispos muertos, no es una constante en la serie de las santas. En realidad, por estimaciones de la crítica especializada, parecen mujeres que están listas para una gran fiesta o un evento social que recuerda a la serie de damas de la vida alegre en la Antioquia colorida y pintoresca. “Habrá gente que piense que estas pinturas son irrespetuosas. Quizá les parezcan unas santas poco virtuosas”, dijo el creador colombiano. Con estos óleos, Fernando Botero retomó un tema que logró gran interés entre los siglos XIII y XV cuando la iconografía religiosa parecía la preocupación absoluta de la plástica italiana y francesa. En España cobró importancia hasta la época de la Colonia. 
Además de las santas en la galería Gmurzynska, el artista exhibe en Francia su Boterosutra, o colección erótica, y presenta una retrospectiva en el Museo Nacional de Seúl. Así mismo, 50 de sus esculturas recibieron el aplauso de los asistentes a la versión 58 del reciente Festival de Spoleto, en Italia. Con tanto prestigio mundial y una actividad muy prolífica, la crítica dividió el arte nacional antes y después de Botero. El máximo exponente de las figuras voluminosas acabó de cumplir 83 años y sigue vigente.

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