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Las románticas vacaciones de Vargas Llosa e Isabel Preysler ¿Qué sentirá  la exesposa?

Las románticas vacaciones de Vargas Llosa e Isabel Preysler ¿Qué sentirá la exesposa?

REVISTA JET-SET

El nobel y la reina de la alta sociedad española llevan un mes paseando su romance por los mares de Europa y Asia. Pero lo que para ellos es el goce de su intenso amor, debe ser una real tortura para Patricia Llosa, quien fue la esposa del escritor por medio siglo.
La Preysler, como la llaman en España, lucía regia y bien puesta como siempre. Se especula que están comprometidos en matrimonio, pero quieren mantenerlo en secreto.
Por: Revista Jet-set24/8/2016 00:00:00

La nueva entrega de esta especie de fotonovela que protagonizan el peruano Mario Vargas Llosa y la filipina Isabel Preysler desde hace un año, llega con las tiernas imágenes de la pareja disfrutando del sol y las travesías por el mar en un paraíso del sudeste asiático. Aún no se sabe cuándo será la boda, pero para efectos prácticos ellos ya actúan como marido y mujer y si algo tiene de novedoso este reportaje gráfico (edición impresa), es que se introduce en su vida íntima y cotidiana y los muestra en ropa cómoda, sin gota de maquillaje, corbatas o joyas. Refleja, así mismo, que cuando no están ante las cámaras, se comportan como cualquier dúo de enamorados: se “arrunchan”, como se dice en Colombia, se hacen confidencias en voz baja y hasta parece que piensan las mismas cosas sin decirse nada.

Pero mientras que Vargas Llosa y su novia viven una luna de miel que parece no tener fin y fascina a sus admiradores a ambos lados del Atlántico, hay una persona para quien toda esta súper publicitada dulzura debe ser un trago amargo: Patricia Llosa, quien precisamente en 2015 cumplió 50 años de matrimonio con él.

Primero, según su propio testimonio, ella sufrió la humillación de enterarse por medio de la prensa de que su unión con el escritor no iba más. Después, aceptó que Mario la cambió por la divina Isabel y no había vuelta atrás, de modo que accedió emprender el proceso de divorcio.

Eso hoy le pasa a mucha gente, pero para la pobre Patricia procesar su nueva realidad no estará siendo llevadero, si se tiene en cuenta que su exmarido y su nuevo amor, no hacen sino recordarle su fracaso, al ventilar su venturoso idilio semana tras semana, en las páginas de la revista ¡Hola!, de España. Con la publicación, la Preysler, toda una potentada de la fama por el solo hecho de ser elegante y preciosa, tiene una larga relación de gana-gana, pues en ese país su mínimo suspiro vende a raudales y le sube los índices de audiencia a cualquier medio.

Así, Patricia ha tenido que soportar cómo la revista, en principio, lanzó una campaña de expectativa sobre la veracidad del romance. Luego vinieron los artículos sobre la confirmación de que eran novios, la primera salida en público en España, la primera salida en público en el resto de Europa, la primera aparición en Estados Unidos, etcétera, exponiéndose siempre, inmensamente dichosos. También han abundado los reportes de sus innumerables fiestas, al son del tango en Buenos Aires y hasta en el Palacio de Buckingham, con el príncipe de Gales por anfitrión.

En una revista vana como ¡Hola!, un genuino hombre del pensamiento y la alta cultura como el autor de La fiesta del chivo, ha venido a reemplazar a Julio Iglesias, el marqués de Griñón y el fallecido Miguel Boyer, los tres maridos de Isabel, quienes en su día también le hicieron el juego a las veleidades faranduleras del semanario, por darle gusto a su mujer.

¿Qué pensará Patricia al verlo en ese plan, luego de contemplar cómo escribió sus mejores obras, patrimonio universal y se abrió paso entre lo más selecto de la inteligencia? A lo mejor ella medita en lo volátiles que son las palabras de amor, como las que él le dedicó en el momento más emotivo de su discurso de aceptación del premio Nobel de Literatura, en Estocolmo. “El Perú es Patricia, la prima de naricita respingada y carácter indomable, con la que tuve la fortuna de casarme hace 45 años y todavía soporta las manías, neurosis y rabietas que me ayudan a escribir”, dijo, antes de agregar: “Sin ella, mi vida se hubiera disuelto hace tiempo en un torbellino caótico y no hubieran nacido Álvaro, Gonzalo y Morgana y los seis nietos que nos prolongan y alegran la existencia”, aseguró, mientras que se le quebraba la voz. “Es tan generosa que hasta cuando cree que me riñe me hace el mejor de los elogios: ‘Mario, para lo único que tú sirves es para escribir’”. Seis años después, es a Isabel a quien él le lee sus nuevas creaciones, según lo muestran las fotos en la isla.

Ante todo ello, hay quienes se preguntan: ¿es necesario atormentar a Patricia de esta manera? Otros creen que no deja de ser una falta de respeto para con la mujer que, como él mismo lo dijo la noche del Nobel, manejaba su carrera y su dinero, recomponía el caos, organizaba los viajes, y hasta lo protegía de los intrusos, para que él solo se dedicara a su arte.

Al parecer, el bien avenido matrimonio que tuvieron Patricia y Mario sucumbió a causa de un fenómeno enunciado hace poco por el psicoterapeuta y experto en relaciones William Berry en la revista Psychology Today: “Cuando los esposos se convierten en niños y sus esposas en sus madres”.

Mario como que se aburrió del estricto marco de su esposa-mamá y se topó con una viuda hermosa, libre y mundana como Isabel, de quien se dice en España que sus orgasmos son tan intensos, que hasta pierde el conocimiento. Redescubrir el sexo a los 80 años y siendo abuelo, cuando seguro creía que su vida de donjuán estaba acabada, parece que ha sido un aliciente para infligirle esta afrenta a “la prima de naricita respingada e indomable”, quien de todas formas ahora debe recordar con ironía que por ella él también dejó a su primera esposa, Julia Urquidi, la famosa ‘tía Julia’.

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