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Las pinturas eróticas de María Victoria de Santos

Las pinturas eróticas de María Victoria de Santos

Revista Jet-set

La esposa de Francisco Santos decidió darle rienda suelta a su vocación artística. Sus pinturas eróticas fueron un éxito en la Feria Internacional de Arte, Art Cartagena, y se alista para una exposición en Bogotá en octubre, como homenaje al maestro Rafael Puyana.
Su pasión por la pintura empezó desde muy niña cuando vivía en Cajicá y su familia era vecina del crítico de arte Galaor Carbonell. Foto: Imagen Reina/14
Por: Edición 2849/6/2014 00:00:00
María Victoria García Borrero pasa la mayor parte del día en el edificio de tres pisos donde funciona la Fundación Confianza Colombia, que dirige su marido Francisco Santos. Allí ha tenido, durante años, una oficina y su taller de pintura. Pero cada vez que hay un cambio de actividades políticas o de causas sociales, ella cede sus espacios a los nuevos colaboradores. Hace unos meses, este desplazamiento la llevó a ocupar la cocina del segundo piso, un sitio inusual que disfruta más que los anteriores. “Aquí tengo todo lo que me apasiona y con lo que me identifico”, dice. En cada rincón se evidencia la personalidad de la profesional en Educación Especial, quien después de muchos ires y venires descubrió su verdadera vocación en el arte. En las paredes del baño hay escritas frases como: “Piensa con el erotismo lírico” y “Solo atraigo a mi vida situaciones, personas y eventos para mi evolución, felicidad, éxito, paz y amor”.

Afuera se ven estantes repletos de especias y salsas, un frutero y la nevera que enfría algunas cervezas. La pequeña mesa cuadrada hace las veces de escritorio y comedor. Un sofá de cuero transforma el espacio en la sala de visitas decorada con los diez cuadros de su serie de desnudos: Espejos. Y le sigue un mesón de cocina adornado con mosaicos de colores sobre el que reposan electrodomésticos modernos, mezclados con loza de El Carmen de Viboral o de Marruecos. “Permanezco más tiempo aquí que en mi casa. Además de pintar, me encanta cocinar y lo que mejor me queda es la comida mexicana. De hecho, conquisté a Pacho con unas fajitas”, cuenta.

El 15 de junio cumple 28 años de casada, y su vida profesional siempre ha estado ligada a las actividades de su esposo. En 1990 Santos fue secuestrado durante ocho meses por Pablo Escobar, y a raíz de esta experiencia crearon la Fundación País Libre. María Victoria trabajó hombro a hombro en el apoyo a los familiares de secuestrados y en las marchas como la del “No más”, que unió a todo el país en contra del terrorismo y la violencia. Al año siguiente, después de recibir amenazas de muerte por parte de las Farc, se fueron a vivir a España. Mientras Francisco trabajaba en el diario El País, María Victoria se encontró con la pintura. En una comida en la casa del escritor y periodista Antonio Caballero en Madrid, se le acercó un intelectual interesado en la historia del secuestro de Pacho. “Después me preguntó a qué me iba a dedicar en ese tiempo de exilio, y la primera respuesta que se me ocurrió fue: ‘Pintar’”. El hombre, a quién nunca volvió a ver, le dio la dirección de la Escuela de Arte Soto Mesa. Allí estudió durante dos años, siete horas diarias, con un implacable italiano quien le enseñó a pintar al óleo y a expresarse a través de los desnudos, a los que define como arte erótico lírico: “Mi profesor siempre me aclaró que no me preocupara porque lo que yo hago nunca va a ser porno, mi pintura es metafórica”.

En España hizo algunas exposiciones, pero a su regreso a Colombia los esperaban ocho años en la Vicepresidencia de la República, y la pintura quedó en espera. “Trabajé en los temas de discapacidad y las minas antipersona. No había tiempo para nada diferente, además no quería que se dijera que la esposa del vicepresidente era una artista erótica”. Ahora reconoce que está en una etapa de la vida de muchos cambios, de transición. Le agradece a Dios descubrir que su polo a tierra es el arte y que por primera vez en su vida puede inclinar la balanza para su lado. En enero pasado se lazó a exponer sus cuadros en Art Cartagena, al lado de las artistas Patricia Tavera y Ximena Tapias. “Ahí me bauticé. Nadie sabía que pintaba y vendí todos los cuadros. El erotismo es el lenguaje que elegí para dejar ver mi carácter, una búsqueda positiva que celebra la vida, la procreación”.

Frente a sus obras María Victoria se define como una mujer apasionada, romántica, “cuchilla”, muy libre y sensible. La artista, que prepara su próxima exposición para octubre, dice que la vida le está abriendo un espacio de tiempo físico y emocional para dedicarse definitivamente a la pintura: “Y desarrollar este proyecto de vida que me hacía falta enriquecer”.
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