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Amelia y Elisa Ochoa, las siamesas de la moda

Amelia y Elisa Ochoa, las siamesas de la moda

REVISTA JET-SET

Estas gemelas paisas, que nacieron unidas por el estómago, crearon un pequeño imperio online llamado Sisterly Style y hoy son referentes de la moda en Colombia. Su blog es uno de los más leídos, tienen más de 135 mil seguidores en Instagram y son embajadoras de reconocidas marcas.
El periódico The New York Times destacó a Amelia y Elisa en su página web como íconos de la moda paisa y resaltó su estilo hippie chic.
Por: 21/4/2016 00:00:00

Amelia y Elisa son famosas desde que nacieron. Llegaron al mundo unidas por el estómago hace 26 años, una época en la que no era usual ver este tipo de casos. “En ese entonces las ecografías eran un acto de fe, a uno le mostraban un manchón, por eso solo hasta el parto supimos que eran siamesas. Era aterrador porque lo único que había oído era un caso en un circo en China”, cuenta Clemencia, su mamá. A ella se le encharcan los ojos al recordar el momento en que las vio por primera vez: “Eran perfectas, me provocaba alzar la sábana y despegarlas”, dice. El día que llegaron a la casa le dijo al portero que llamara por citófono a los vecinos y les dijera que habían llegado las gemelas por si las querían conocer. No había colgado cuando la puerta de su casa estaba llena de curiosos. “Nunca las escondí. En nuestra familia siempre se manejó el tema con total normalidad”, dice.

Basta con conocer a Clemencia, quien siempre está divinamente vestida, para entender de dónde heredaron las reconocidas it girls su gusto por la moda. “De niñas acompañábamos a mi mamá a comprar telas y mientras miraba, nosotras ojeábamos revistas de alta costura y vestidos”. Ella sacó una línea de ropa que se llamaba Mora; luego abrió un almacén en Medellín donde vendía diseños de Amelia Toro, Eulalia Piedrahíta y Alonso Uribe. “Siempre les enseñé a mis hijas que el cuerpo es el alimento del alma, que tienen que cuidarlo y estar bien presentadas”.

En el colegio Mary Mount y en la Universidad Eafit, donde estudiaron Negocios Internacionales, sus amigas les preguntaban dónde compraban su ropa y les pedían consejos sobre qué ponerse en las fiestas de 15 o en los Prom. Al ver esto su hermana mayor, quien vive en Estados Unidos, les sugirió abrir un blog, Sisterlystyle.com, que está en la lista de los más leídos de Alexa, una herramienta que mide el tráfico online.

Con el tiempo sus recomendaciones se extendieron a Facebook, Twitter e Instagram, en las que suman más de 140 mil seguidores. Se volvieron tan famosas en las redes sociales que las marcas las contratan para que hagan publicidad de sus productos, a lo que dedican ahora gran parte de su tiempo. “Solo aceptamos las que reflejan nuestra identidad”, dicen casi en coro.

Lo que empezó como un hobby se convirtió en su trabajo. “Muchas personas creen que solo nos pasamos el día posando para fotos o de compras. En realidad es mucho más que eso: tenemos horarios, cronogramas, estrategias y nos tomamos muy en serio lo que hacemos”, dice Amelia. Actualmente funcionan como una empresa en la que ofrecen diversos servicios de asesoría de imagen, estrategias digitales, ruta de tiendas y personal shopping.

“Simplemente quisimos compartir cómo desde Medellín, Colombia, porque no estamos ni en Nueva York ni en París, interpretamos las tendencias”. Defienden la tesis de que la moda no tiene nada de banal. “Se trata de ayudarle a cada mujer a sentirse segura de sí misma. Para nosotras la belleza no es perfección. Por el contrario, ser imperfectas nos hace reales, únicas y diferentes. A la gente le gusta ver que nosotras somos comunes y corrientes: nos da frío, se nos encrespa el pelo cuando llueve, no medimos 1,80 y tenemos una cicatriz en el estómago por la que no nos podemos poner una ombliguera”, explican.

Físicamente son idénticas, al punto que la gente las confunde en la calle, pero sus personalidades –dicen– son opuestas: Amelia es segura, de temperamento fuerte, se ocupa de las relaciones públicas y de que los números funcionen. Elisa es más sensible, emocional y se centra en lo creativo. Trabajan juntas, tienen los mismos amigos, duermen en la misma habitación y comparten el clóset. “Nos ponemos la misma ropa aunque de manera distinta: Elisa es más arriesgada, yo soy más clásica. Igual lo que ella se pone me gusta y al contrario” dice Amelia. Cuando van de shopping buscan piezas con calidad y atemporales que no pasen de moda muy rápido. Y son fanáticas de las carteras y los zapatos.

Recuerdan que cuando eran pequeñas su papá nunca dejó que las vistieran igual. “Él nos decía: ustedes para todo el mundo son muy parecidas pero no olviden que sus vidas no son paralelas. Lo que le pase a una no tiene que pasarle a la otra”.

Lo único que no comparten son los novios porque tienen gustos disimiles. Eso sí, cuando una termina con su pareja las dos viven la tusa. “Elisa tuvo un novio que era mala persona y yo lloraba con ella todo el día. Hasta que le dije ‘lo voy a llamar haciéndome pasar por ti y le voy a terminar’. En eso somos súper solidarias”. Se conocen tan bien que cuando una empieza hablar la otra termina la frase. “Ellas son como el matrimonio perfecto y un milagro de la vida”, dice Clemencia.

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