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Frida Kahlo: las fotos inéditas

Frida Kahlo: las fotos inéditas

Revista Jet-Set

El nuevo libro Frida Kahlo par Gisèle Freund, de la editorial francesa Albin Michel, muestra por primera vez las imágenes que la fotógrafa de la agencia Magnum le tomó a la singular artista mexicana, poco antes de su muerte.
Frida Kahlo, nacida en 1907, posó con sus elegantes atuendos de inspiración autóctona en Casa Azul, la residencia donde creció en Coyoacán, Ciudad de México. Foto: ©Gislee Freund /Mec /Fonds MMC
Por: Edición 2716/11/2013 00:00:00
Gisèle Freund fue una de las pocas mujeres que formó parte de Magnum Photo, la agencia que revolcó el periodismo gráfico bajo la égida de figuras tan famosas como Robert Capa y Henri Cartier-Bresson. Como tal, la franco-alemana estaba acostumbrada a registrar con su cámara la actualidad, pero en 1950 cambió de sujeto, al aceptar la invitación de Diego Rivera y de su mujer, Frida Kahlo, para ser testigo de su intimidad. En los siguientes dos años, Gisèle presenció la turbulenta vida que protagonizaban los dos ídolos del arte mexicano en la Casa Azul, la bella residencia en que Frida se había criado en Coyoacán, un distrito de Ciudad de México.

La fotógrafa, fallecida en 2000, se volvió amiga de la pareja, que no solo la introdujo en sus andanzas tanto políticas como artísticas y le dio a conocer el alma de la nación azteca, sino que no tenía pudor en trenzarse delante de ella en sus violentas peleas, en las que hasta se arrojaban cosas, para luego volver a amarse apasionadamente.

El libro, publicado por la editorial francesa Albin Michel en colaboración con el Institut Mémoires de l’Édition Contemporaine (IMEC), muestra las imágenes captadas por la cámara Leica de Freund, quien aunque se vio impresionada por el encanto de Rivera, puso su mayor énfasis en Frida, todo un personaje de culto hoy, considerada una verdadera heroína moderna. En medio de sus labores cotidianas, la pintora parece jugar con el lente y despliega su belleza sensual y rara, sus elegantes trajes autóctonos y, cómo no, ese bigote que simbolizaba su lado masculino (tenía por amantes a hombres y mujeres por igual) y las sombras de su vida. Freund, así mismo, fue testigo de cómo Kahlo afrontó la ruina de su salud, resultado de un accidente en un bus que la obligó a someterse a 32 operaciones. Después, le fue amputada una pierna. La fotógrafa, por ejemplo, la captó ante el lienzo, en el intento de exorcizar su dolor físico y la pena moral de no ser madre.

“En México, la violencia, fruto de un exceso de belleza, amenazaba con sobrepasarme”, escribió Gisèle y agregó: “temí ser arrastrada por esa desmesura”. Por eso, retornó a Francia en 1952 llevando en su equipaje cerca de un centenar de instantáneas de la vida íntima de Frida, fallecida dos años después, que hoy resurgen como un tesoro del arte.
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