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El escándalo por las vacaciones en los Alpes de William y Kate de Inglaterra

El escándalo por las vacaciones en los Alpes de William y Kate de Inglaterra

REVISTA JET-SET

Los duques de Cambridge llevaron a sus hijos, George y Charlotte, a jugar por primera vez en la nieve en Francia. Pero el costoso viaje provocó una tormenta de críticas a la realeza.
Kate y William eligieron el glamouroso resort de Courchevel, Francia, para las primeras vacaciones de su familia en la nieve. Allí, George recibió sus clases iniciales de esquí.
Por: 23/3/2016 00:00:00

Las fotos conmovieron al mundo entero, tan ávido de nuevas imágenes de los duques y, en especial, de sus hijos, los príncipes de Cambridge. Pasada la emoción por los adelantos de los niños reales, con sus gorritos de invierno, y los retozos de sus padres en un bosque de cuento, llegó la indignación por el modo en que los futuros reyes William y Catherine condujeron el asunto.

El periplo sucedió en el más completo sigilo y las fotos solo se dieron a conocer cuando la familia había regresado a Inglaterra. Un portavoz del palacio de Kensington, residencia oficial de los duques, reveló a la prensa detalles generales de las vacaciones, pero no dónde tuvieron lugar. Finalmente, el Daily Mail descubrió que estuvieron en Courchevel, la súper exclusiva estación de esquí de Los Tres Valles, en los Alpes franceses, que Brigitte Bardot puso de moda entre el jet-set en los años 60.

Los duques y sus hijos, informó el diario, llegaron en el avión privado del duque de Westminster, uno de los más ricos de Gran Bretaña y esposo de una de las tres madrinas de William. Aunque el cotizado Courchevel cuenta con su propio aeropuerto, en el que docenas de aeronaves de millonarios de todo el planeta aterrizan a diario en temporada, la familia aterrizó en Chambery y de ahí llegó a su destino en carro. Según The Sun, el alquiler de la aeronave, un Cessna Citation X, le hubiera costado a los duques unos 18 mil dólares (más de 57 millones de pesos) pero no pagaron ni un penique, pues el aristócrata se los prestó. Si algo irritó a la prensa y a la opinión es que William y su mujer hayan preferido un solo fotógrafo, John Stillwell, de la agencia PA, para que captara las únicas instantáneas de las discutidas vacaciones. Con ello rompieron una vez más la tradición de los posados oficiales que se acostumbraban en estas salidas dado que, como en anteriores momentos (por ejemplo, cuando se publicaron las primeras fotos de Charlotte, de diez meses, o el primer día de George, de dos años, en la guardería), la duquesa tomó las fotos oficiales y, junto a su marido, escogió las que Kensington debía distribuir a los medios. Parece que las sesiones concertadas con un ejército de reporteros son cosa del pasado.

Piers Morgan, quien ha cubierto por 40 años la casa real y solía ser invitado a la mesa de la princesa de Gales, madre de William, antes de su muerte en 1997, aseguró: “El príncipe odia de modo visceral a la prensa y este es un muy deliberado e inaceptable intento de aprisionarla y controlarla”. Ello se debe, explica Morgan, a la muerte de su mamá perseguida por los paparazzi en un accidente de tráfico en París, una herida que aún no cura. “Si yo hubiera perdido a mi madre en esas circunstancias, me sentiría igual”, anotó el periodista en una columna para el Mail, “pero el problema es que algún día él será rey y debe aceptar que, aunque molesta, la prensa es también una invaluable promotora de la marca de la monarquía. La corona morirá si los periodistas y la gente pierden interés en ella”.

Los duques han denunciado el acoso de los reporteros a George y han dado una terca batalla para mantenerlos a raya y asegurarse de que los principitos tengan una infancia ‘segura, feliz y privada’. Pero también procuran que esto no solo transcurra en interiores o jardines custodiados por muros, sino que puedan salir a la calle sin ser fotografiados siempre.

El caso de las vacaciones secretas coincidió con un mal momento para William, blanco de un severo escrutinio, pues ha sido llamado ‘holgazán’ y poco comprometido con sus deberes de segundo en la línea de sucesión al trono. La prensa local subrayó que mientras su abuelo, el duque de Edimburgo, de 94 años, cumplió en el 2015 con 250 citas oficiales, William, su hermano Harry y Kate (cuyas edades suman 98 años) asistieron a 198 entre los tres. Así mismo, se supone que el duque de Cambridge solo trabaja 20 horas semanales como piloto de la East Anglian Air Ambulance, aproximadamente medio tiempo, para cumplir con las actividades que le demanda su rol. Sin embargo, en lo que va de 2016 solo se le ha visto en tres actos.

“La impresión general es que William no está haciendo su parte”, señaló Piers Morgan, quien le recordó al príncipe que la llamada intromisión de la prensa es el precio por el espléndido estilo de vida que él y su parentela disfrutan. “Los súbditos tienen derecho a saber en qué gastan su tiempo los miembros de la realeza y quién paga por ello”, advirtió el columnista. La controversia, seguramente, hará pensar dos veces a los duques de Cambridge la próxima vez que quieran sacar a las cámaras y micrófonos tan ‘de taquito’.

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