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Las contradicciones de Lina Luna

Las contradicciones de Lina Luna

Revista Jet-set

Andrés Sepúlveda, el hacker de las chuzadas de la campaña presidencial, encontró en su esposa Lina Luna a su máxima protectora. La joven actriz lo ha defendido públicamente y a través de su Twitter desde que fue capturado por las autoridades.
El interrogatorio a Lina Luna en la Fiscalía causó revuelo en la prensa. La oficina de la exactriz fue allanada, pero no la vincularon al proceso. Foto: Revista Semana - Guillermo Torres.
Por: Edición 29012/9/2014 00:00:00
A pesar de que la artista se ha abstenido de hablar de su esposo, Andrés Sepúlveda, sus trinos en Twitter expresan la lealtad con su pareja: “Él no trafica, no secuestra, no pone minas, no mata, no recluta niños, pero dicen que es un peligro para el proceso de paz”, escribió hace algunos días, poco antes de salir a la luz pública la entrevista que la revista Semana le hizo al famoso hacker.

Incluso difundió en su Twitter una foto de él con su hijo de un año, acompañada de un texto que parecía una declaratoria de amor incondicional en el peor momento del escándalo: “Este es el famoso hacker, el loco, el monstruo, fiestero e inescrupuloso que sólo vive en la mente de los medios… en realidad es un padre amoroso y trabajador con un montón de ilusiones destruidas”.

La cruzada por limpiar el nombre de Andrés Sepúlveda la llevó al programa 360 Grados que presentaba el periodista Hassan Nassar en Cablenoticias. Todo indicaba que Lina le dio la exclusiva al comunicador bogotano debido a la empatía de los dos en el escenario político como opositores abiertos al gobierno Santos. Durante las primeras declaraciones, la estrella de comedias y dramatizados abogó por la inocencia de su esposo al subestimar el testimonio del español Rafael Revert, quien en calidad de exempleado de Sepúlveda adquirió el estatus de pieza clave en la investigación que adelanta la Fiscalía.

“Mi esposo es inocente. Su trabajo en la campaña de Óscar Iván fue decente. Le creen más a Revert que a él. Falta que a este señor lo condecoren”. Sepúlveda aseguró que hombres de la campaña zuluaguista lo contrataron para interceptar las comunicaciones de los interlocutores de la guerrilla con los representantes del gobierno en los diálogos de Cuba. Nada parecido a lo que alcanzó a decir Lina: “Andrés nunca interceptó a las Farc”.

Parece que ella se mantuvo firme en este aspecto durante el primer interrogatorio que le hizo la Fiscalía, según trascendió en los medios. “A mi pareja lo tratan como un delincuente. El Fiscal no ha tenido reparo en atacarlo aun con la presunción de inocencia”, dijo a 360 Grados.

Más allá de la polémica, según amigos de la familia de ella, existe una mujer enamorada que no ha puesto en duda las acciones de su esposo. Sepúlveda se encuentra detenido en el búnker de la Fiscalía, donde le permiten la visita conyugal una vez a la semana, a la cual asiste Lina sin cuestionar a su pareja.

Lina –cuyo apellido asumió en honor a su padrastro Julio César Luna, quien fue pareja de la actriz Myriam de Lourdes, su madre– nunca ha vivido del qué dirán, ni ahora ni antes, como en el 2002, cuando decidió marginarse de los sets de grabación por culpa de la sombra de su personaje en la serie Francisco el matemático, en la que interpretó a Marcela, una adolescente revoltosa que vivió un amor interracial. Dicen que no consiguió trabajo y que esta situación la impulsó a estudiar Marketing Político en Estados Unidos.

Después de las declaraciones ofrecidas por el hacker, que volvieron a incendiar los programas y columnas de opinión del país, Lina le puso un cerco a la prensa, dejó de hablar de su vida privada y suspendió la avalancha de trinos antisantistas que lanzó durante la última campaña presidencial. La joven que el país conoció en la serie Pequeños gigantes cuestionaba el proceso de paz desde las plataformas virtuales. “Los diálogos se hacen a espaldas del país. Nadie sabe qué están negociando”. También la enfiló contra el gasto público y la adjudicación de viviendas a los sectores menos favorecidos.

Ella lanzaba dardos a la gestión de Santos y elogiaba las propuestas del Centro Democrático, con la gramática de un discurso uribista, mientras Andrés Sepúlveda denunciaba desde su celda el laberinto de soledad en que lo dejaron sus contratistas, según él, Óscar Iván Zuluaga, Luis Alfonso Hoyos y David Zuluaga. “Cuando empecé a sentir el abandono mandé cartas al Procurador, a Uribe, a Zuluaga y a Luis Alfonso y les decía: ‘locos no me dejen solos porque yo fui defensor de ustedes y voy a terminar preso el resto de mi vida’”.

Las posturas de la estrella televisiva, que contrastan con las declaraciones del hacker, despertaron varios interrogantes entre personas cercanas: ¿Buscaba Lina tapar el sol con las manos en la entrevista que le concedió a Hassan? ¿Acaso no conocía a fondo la situación de su esposo? Lo cierto es que en un principio trataron de vincularla al proceso de las chuzadas. De hecho, su oficina fue allanada y su computador personal quedó confiscado por la Fiscalía. El operativo, el cual se extendió desde las tres de la tarde hasta las cinco de la mañana del día siguiente, la expuso en los medios, que revivieron su pasado político.

Debido a su paso por la Alta Consejería Presidencial para las Regiones, en la época de Germán Chica, trataron de estigmatizarla como infiltrada en el gobierno. “Germán sabía que yo era de la oposición. Me dijo que quería estar tranquilo y me fui”. Después de laborar allí, Lina Luna empezó a trabajar con el asesor político JJ Rendón, poco antes de que él regresara a la campaña de Juan Manuel Santos. Lina incluso se sumó al proceso de investigación del documental Ahí viene el lobo, que dirigió el venezolano.

“Antes nadie hablaba de mí y ahora todo el mundo inventa cosas mías”, dijo en 360 Grados, luego de que el escándalo de su esposo, el supuesto hacker que espió el proceso de paz, le robara la tranquilidad y la convirtiera en foco de insultos en las redes sociales y de amenazas de muerte. La vida de Lina Luna sufrió un giro de 180 grados.
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