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Las carteras de Jacanamijoy

Las carteras de Jacanamijoy

Revista Jet-set

Una colección limitada de carteras con sentido social fueron estampadas con varios cuadros del artista de origen indígena. Los recaudos serán destinados a la Fundación Orinoquía que trabaja por la preservación ecológica de Vichada. De esta manera, el pintor siguió fiel a la selva y a las costumbres que aprendió de su padre, quien fue un respetado chamán de la etnia inga.
Los bolsos llevan impresos dos de los cuadros más coloridos del maestro Carlos Jacanamijoy. Una de estas obras está inspirada en las aguas brillantes de la cascada Curiyaco, en el Valle de Sibundoy del Putumayo. Foto: Imagen Reina/14.
Por: Edición 2944/11/2014 00:00:00
Las carteras que fueron estampadas con dos obras del maestro Carlos Jacanamijoy conectan dos mundos diametralmente opuestos. Por un lado está el taller de Boots ‘N Bags, donde las diseñan a partir de las influencias que llegan de las casas de moda de Nueva York, Milán y París. Y por otro, está Puerto Carreño, en Vichada, sede la Fundación Orinoquía que empezó a trabajar desde 2011 en la protección del medio ambiente de ese departamento, el segundo más grande del país pero el menos poblado, apenas con 300 mil habitantes.

Con 105 mil kilómetros cuadrados, es tan grande como Corea del Sur, pero todavía tiene un cuadro crítico de necesidades apremiantes en materia de desarrollo sostenible. El dinero de la venta de los bolsos se donará a la Fundación que promueve el norteamericano Steven Jensen, nacido en Utah y con más de 40 años en nuestro país.

Para los diseños de los accesorios de moda, incluyendo bufandas y pareos, se escogieron los cuadros de Jacanamijoy por razones obvias, entre ellas el origen indígena del artista, quien por décadas ha explorado el tema de la selva, unas veces para rendirle tributo a sus colores y otras para denunciar su vulnerabilidad por la acción de la mano del hombre.

El maestro pertenece al grupo étnico inga que habita el Valle de Sibundoy, Putumayo. Nació en el seno de una familia numerosa de 12 hijos que constituyó el chamán Antonio

Jacanamijoy, su padre. De allí salió cuando tenía 17 años, rumbo a la Universidad Nacional, donde estudió arte pero con una formación ancestral que se construyó sobre dos pilares: el amor y la vida en armonía con la naturaleza; y el respeto por la cosmovisión ancestral, como el uso del yagé, que forma parte del herbario de la medicina sagrada de los ingas y que utilizan para armonizar el cuerpo y el espíritu. “Mi padre me la dio desde que yo tenía 8 años. Esta planta se asume como control de la depresión y ansiedad de la vida moderna. Pero no es solo eso. También me inculcó la alimentación sana y orgánica. Comíamos las frutas y verduras recién extraídas de las plantaciones”, explicó el maestro Jacanamijoy.

El artista plástico tuvo la posibilidad de practicar el chamanismo por la línea paterna, pero pudo más su vocación creativa. Al final, esta herencia religiosa fue asumida por su hermano mayor, Florentino Jacanamijoy, uno de los sacerdotes de los ingas y también activista ecológico que a diario denuncia la destrucción de los recursos naturales de su tierra. Precisamente, uno de los cuadros que fueron estampados en las carteras de Jacanamijoy tiene el sentido de un grito de protesta ambientalista por su inspiración en la cascada Curiyaco, que hoy está en riesgo por la explotación de los buscadores de oro fluvial. “Tiene unos brillos maravillosos. Quién sabe si dentro de unos años esto se irá a acabar”, dijo el maestro colombiano.

La obra del pintor también guarda una carga de denuncia social por el abandono estatal hacia las etnias que están en el territorio colombiano desde antes de la primera pisada de los colonizadores españoles. Pero también es un lamento por el prejuicio y segregación del blanco al indígena. “En mi escuela de primaria San José, en Santiago del Putumayo, había dos salones de primero. En el A estaban los blancos y en el B, los indios. Fue duro”, recordó el artista.

Hace poco rodó su primer documental Cuentos cortos que presentó el pasado 12 de octubre en su tierra natal. En esta producción, Jacanamijoy toca el piano mientras lanza frases que defienden la igualdad racial.

Con dos frentes, el ecológico y la denuncia racial, el creador colombiano lanzó su línea de carteras para ayudar a la Fundación Orinoquía, sin ánimo de lucro y cuyo trabajo ha sido dirigido al cultivo de peces y al desarrollo sostenible a partir de la construcción de varias huertas caseras que se encuentran en la fase experimental. Con la primera serie de bolsos, los directivos compraron un molino de oxigenación para las aguas de actividad pesquera y comenzaron la construcción de un mirador turístico en Puerto Carreño que fue diseñado por el arquitecto Simón Vélez.

Mientras llegan más recursos, el organismo no gubernamental apoyó la constitución del río Vita en una de las fuentes hídricas que han sido protegidas para evitar la pesca indiscriminada, y convertirlo en laboratorio de investigaciones científicas acerca de la flora y fauna de la apartada zona. Carlos Jacanamijoy jamás se olvidará de su selva.
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