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 Labloom Escuela de fotografía para atrevidos

Labloom Escuela de fotografía para atrevidos

Revista Jet-Set

Labloom es el sueño realizado de Claudia Montaña, Fabián Acosta y Jackie Frysz. Los tres socios han logrado reunir en su sede de Quinta Camacho, en Bogotá, a maestros como Carlos Duque, Érika Diettes y Mónica Barreneche para que enseñen los secretos de su experiencia.
Fabián Acosta, Claudia Montaña y Jackie Frysz son los fundadores de Labloom, que en lenguaje fotográfico significa ‘comunidad de pixeles’.
Por: 19/10/2012 00:00:00
En la entrada de la casa estilo inglés, pintada toda de blanco en su interior, se puede leer sobre uno de sus muros en letras de molde negras: “Se descarado, se diferente, se poco práctico. Se cualquier cosa que garantice integridad de propósito y visión imaginativa, en contra de los que no toman riesgos, criaturas de los lugares comunes, esclavos de lo ordinario”, y firma Cecil Beaton, fotógrafo británico preferido por la familia real, reconocido mundialmente por sus portadas de Vanity Fair y Vogue en los años 20 y por sus diseños para Audrey Hepburn en la película My Fair Lady.

Cada rincón de Labloom tiene un sello especial, un aire del arte que respiran sus fundadores, una imagen de creatividad. La publicista Claudia Montaña, la administradora de empresas Jackie Frysz y el diseñador gráfico Fabián Acosta fueron “descarados” al pensar que podían fundar una escuela de fotografía que les ofreciera a los aprendices lo que ellos no encontraron en la academia en la que se conocieron, las dos como alumnas y él como profesor. Los amigos y cómplices quisieron ser “diferentes”, y durante un año planearon su proyecto en la mesa de un café de la Zona G de Bogotá.

Consiguieron la sede, la adaptaron y hace dos años “tomaron el riesgo”: se lanzaron a crear una de la mejores escuelas de fotografía del país. “Empezamos con el sueño de enseñar fotografía y descubrir nuevos talentos. Hacía falta un lugar en el que se pudieran hacer cursos cortos, y además queríamos tener un sitio divertido en donde parchar y hablar de fotografía”, dice Claudia Montaña. “En principio la casa era un papel sin revelar y le fuimos agregando el color y el estilo de los trabajos de nuestra gente, en un ambiente totalmente inspirador para ellos”, recuerda la directora comercial.

En este corto tiempo desde su creación, la escuela ha formado alrededor de 750 alumnos en talleres que van de la fotografía básica al glamour de las producciones de moda. “Tenemos un perfil de estudiantes heterogéneo. Aficionados que quieren hacer buenas fotos en sus viajes o en las reuniones familiares, y gente que quiere ser profesional”, afirma Fabián Acosta, director académico. En las paredes blancas también cuelgan enmarcadas las imágenes que han logrado estudiantes de 20, 40 o 60 años, quienes se han formado en alguna de las siete aulas de Photoshop, reportería gráfica o algo tan poco usual como la fotografía de alimentos. “El estudiante más activo en redes y en los cursos es el mayor de todos, tiene 65 años y era corredor de bolsa”.

La esencia de Labloom es aprender, producir y exhibir. Quienes hacen los cursos básicos exponen cuatro fotos, los de reportería gráfica doce, los de taller de impresión o de iluminación, que ya son avanzados, exponen una sola pieza. “Es mágico, siempre existe la ilusión de la entrega final y de la exposición a la que se puede invitar a la familia o los amigos. Esto incentiva a hacer un buen trabajo, porque cuando se tiene una meta hay motivación”, asevera Jackie Frysz, directora administrativa. “Nuestra visión es que la humanidad vibre con las artes visuales. Cada vez vemos mejores fotos en las muestras, el gran diferenciador de Labloom es que contamos con un nivel de profesores excelente, cada uno es profesional en su campo. Por ejemplo Mónica Barreneche, experta consultora artística y fotógrafa de muchas marcas nacionales y extranjeras, que se unió a nuestra comunidad y dirige el taller de fotografía de moda. Ella ejerce el oficio y sabe de lo que habla”, aclara.

Unidos a profesores como Carlos Duque, que dictó el taller de retrato, han llegado a Labloom fotógrafos especializados en diferentes temas a contar sus experiencias: la colombiana Erika Diettes habló de la violencia con su conferencia “La ausencia, el duelo y la vida en un país rodeado de muerte”. La exmodelo y fotógrafa de moda Anette Aurell, una estadounidense que está cambiando el concepto de la mujer en la fotografía e hizo un trabajo de inmersión en Chocó, expuso “De la fotografía de moda a la etnografía de la sabiduría femenina”. Federico Ríos, corresponsal de la agencia EFE en Colombia, expuso su trabajo sobre la violencia en América Latina enfocado en las maras en El Salvador y la Comuna 13 en Medellín en la conferencia “Por mi madre vivo, por la pandilla muero”. Y Aldo Brando compartió sus conocimientos en fotografía subacuática con “Fotografiando la biodiversidad”.

“Nosotros buscamos en el medio quién lo está haciendo bien, lo invitamos a la escuela y la mayoría se anima y acoge muy bien la idea de enseñar. Sabemos que no todo buen fotógrafo es buen profesor, pero de eso también nos encargamos. Queremos que cada persona que busca aprender en cualquiera de nuestros talleres se vaya realmente formada”, concluye Claudia Montaña.
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