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La vena bohemia de Juanita Santos Calderón

La vena bohemia de Juanita Santos Calderón

REVISTA JET-SET

La lista de los cantantes que forman parte de su vida es tan larga que ya perdió la cuenta. La casa que comparte hace 25 años con su esposo, el director de El Tiempo, Roberto Pombo, es escenario de fiestas en las que se reúnen Carlos Vives, Rosario Flores, Chabuco o Antonio Carmona.
Gaira es uno de sus lugares de rumba. Ella concuerda con la preocupación de los hermanos Vives por apoyar a los artistas nuevos. Aunque aclara que no es mánager, Juanita quiere impulsar al arpista llanero Juan Pablo Rodríguez, que toca con el Cholo Valderrama.
Por: 19/11/2015 00:00:00
Cada vez que Juanita Santos Calderón percibe el olor del tabaco y del coñac se transporta a la casa de su infancia, en la que sonaba la orquesta cubana Casino de la Playa, y las voces de Ella Fitzgerald, Tommy Dorsey y Benny Goodman. Y recuerda las fiestas en las que sus padres, Hernando Santos Castillo y Elena Calderón Nieto, eran anfitriones. “Ellos metieron en mi ADN su gusto por el jazz, The Beatles y las big bands”, dice, con la voz ronca que revela su devoción por la bohemia. En las tertulias, acompañadas de la música del clavicembalista Rafael Puyana Michelsen se reunían la escultora Feliza Bursztyn, el pintor Norman Mejía o el escritor Álvaro Cepeda Samudio, quien le dedicó su libro Los cuentos de Juana.
También resuenan en su memoria las notas de la guitarra flamenca de Paco de Lucía, o la voz privilegiada de Rocío Jurado. Y al revivir las largas temporadas que Miguel Bosé pasaba en Bogotá con ella y sus seis hermanos: Guillermo, Hernando, Camilo, Adriana, Francisco y Rafael, confirma que el cantante español, más que un amigo, es un miembro de la familia Santos Calderón. 
Con la pasión que la caracteriza, e ilustrando cada una de sus palabras con gestos y el movimiento de sus manos, dice que la música siguió en su vida porque se casó con el más rumbero de todos: Roberto Pombo. Para ella no hay nadie que se sepa más canciones que él, ni existe un mejor conversador. A principio de los años 90, cuando se fueron a vivir a México, Gabriel García Márquez les presentó a Joaquín Sabina. El click fue inmediato y del alma. “No soy una mujer bonita, pero soy simpática, irreverente y mamadora de gallo... Como él, que además es necio y tomatrago”, reconoce ella. En el último concierto al que fueron, y como una muestra de la complicidad que los une, el cantautor les dedicó a Juanita y Roberto, que en diciembre cumplen sus bodas de plata, la canción Noches de boda. 
Músicos que ahora son sus partners, como Rosario Flores, Antonio Carmona, Kike Purizaga o Mauricio Pantoja, se los presentó José Darío Martínez “Chabuco”, a quien conoció el día de su cumpleaños número 50: “Julio Sánchez Cristo me lo mandó de regalo a mi fiesta, que más parecía un concierto. Cantaron Andrés Cepeda, el Mariachi Contemporáneo y Carlos Vives”. Con Guillermo Vives, quien es tan buen cantante como su hermano, a Juanita le suenan notas mucho más familiares, porque Guillo vivió en su casa cuando los dos eran niños. 
Dice que ella cala muy bien con los músicos porque todo le vale un soberano... carajo: “Comparten conmigo esa necesidad de vivir con una alta dosis de importaculismo”. Reconoce que le hubiera gustado ser cantante, pero al mismo tiempo le agradece a Dios que no le dio ese talento. “Con esta personalidad y una voz espectacular, no sé dónde estaría. ¡Me la hubiera mandado toda!”, remata.

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