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La traga maluca de lady Di

La traga maluca de lady Di

Revista Jet-set

Según nuevas revelaciones, la princesa estuvo locamente enamorada de un médico pakistaní con quien se quería casar. Pero él la rechazó por intensa y famosa.
Diana en Pakistán en 1996, cuando estaba en pleno romance con Hasnat. Viajó dos veces a ese país para conquistar a la familia de él. Era tan intensa que lo bombardeaba con mensajes de texto, lo seguía en sus rondas médicas y hasta asistía a sus cirugías. Foto: Tim Graham Photo Library-Getty Images.
Por: Edición 26514/8/2013 00:00:00
La historia de la loca pasión de Diana de Gales por Hasnat Khan no es nueva, pero recupera su picante en estos días próximos a los 16 años del fallecimiento de la exesposa de Carlos de Gales, gracias a que Vanity Fair le dedica su más reciente portada. Con testimonios frescos de amigas cercanas de la princesa, la gran conclusión de Sarah Ellison, autora del artículo, es que después de Carlos, este reputado cirujano cardíaco pakistaní fue el gran amor de Diana.

Todo comenzó en 1995, cuando ella visitó al esposo de su amiga Oonagh Toffolo en el Royal Brompton Hospital, en Londres. Khan se había encargado de la operación y por eso cruzó unas breves palabras con la princesa, suficientes para el flechazo. “¡Él es de infarto!”, le dijo Diana a Oonagh, quien hoy opina que aquello fue amor a primera vista, un encuentro de almas gemelas.

Khan no creía que la mujer más famosa del mundo le fuese a aceptar una invitación, pero se atrevió y tuvo éxito. La primera cita fue un paseo a Stratford-upon-Avon, ciudad natal de Shakespeare, donde fueron a ver a unos tíos de él. “Desde entonces, nuestra amistad se convirtió en una relación amorosa”, le dijo Hasnat a Andrew Morton, biógrafo de Diana y quien igualmente lanza un nuevo libro sobre el romance.

Diana se veía con Hasnat en el Palacio de Kensington, donde vivía con sus hijos William y Harry, y en el apartamento de una alcoba de él, donde asumía el papel de ama de casa, le cocinaba y le lavaba la ropa. Con la ayuda de disfraces, la princesa mantuvo en secreto su aventura y, una vez, hasta le tocó saltar por una ventana del hospital donde él trabajaba para evitar ser descubierta por la prensa.

Cuando se enamoraba, Diana se imbuía en la vida de sus hombres y Khan no fue la excepción. Tenía su foto en su mesa de noche y su nuevo interés por la medicina la llevó a leer la Anatomía de Gray, libro de texto de los galenos. Como él es musulmán, empezó a estudiar el Corán y les presentó su novio a sus hijos.

“Diana estaba locamente enamorada de Hasnat Khan y quería casarse con él, incluso si eso significaba vivir en Pakistán”, le aseguró Jemima Khan a Vanity Fair. Esta bella aristócrata del linaje Goldsmith, estaba casada por esos días con Imran Khan, primo lejano de Hasnat, de modo que la princesa se acercó a ella so pretexto de las obras sociales. Diana quería, lo reconoce Jemima, saber cómo había hecho para adaptarse a la sociedad pakistaní. Entonces, se hicieron amigas y la princesa estuvo con ella dos veces en el país asiático. Las imágenes de ella acariciando a los niños orientales le dieron la vuelta al mundo, pero lo que pocos sabían es que aprovechó esos periplos para conocer a la familia de Hasnat y tratar con esta el asunto del matrimonio.

Al obtener el divorcio de Carlos, en julio de 1996, Diana estaba convencida de su deseo de convertirse en la señora Khan y fue ahí donde la historia empezó a marchitarse. Resulta que los Khan son un conservador clan pashtun, que no ve con buenos ojos las uniones con personas extrañas a sus costumbres. Diana parecía haber cerrado los ojos a esos peros y actuaba como una colegiala enamorada. En Lahore, donde vivían los Khan, se atrevía a prescindir de su escolta para pasar tiempo con Aleema y Rhanee, las hermanas de su enamorado. Todo para lograr la aprobación de la madre de él, Naheed Khan, quien le confirmó al Pakistan Daily Times las intenciones de Diana.

Como se lo revelaron al biógrafo Morton dos de sus amigas a Vanity Fair, la princesa de Gales soñaba con tener una hija con Khan, a quien llamaría Allegra, y con abrir junto a él hospitales para niños enfermos del corazón alrededor del planeta. ?Así mismo, quería casarse en secreto con el pakistaní, pero, escribe Sarah Ellison en Vanity Fair, a él le horrorizaba tal idea. Cuando Diana falleció en un accidente de tráfico en París junto a Dodi Al Fayed, Khan le dijo a la policía que ese plan le parecía ridículo y que “la única manera en que yo podía vernos teniendo una vida más o menos normal era yéndonos a Pakistán, para que la prensa no nos molestara”.

Molesto resultó también el rumbo que tomó el sentimiento de Diana, cuya vida empezaba a cobrar sentido luego de su amarga experiencia en la familia real británica. Abandonada por su madre y descuidada por su padre alcohólico, vivía ávida de una figura masculina afectuosa y Khan parecía llenar ese vacío. Según Morton, Diana era “intensa y obsesiva, y su dependencia emocional era tan demandante como compulsiva”. La princesa del pueblo bombardeaba a su amante con mensajes de texto y llamadas bajo el pseudónimo de Dr. Armani, lo seguía en sus rondas por el hospital y asistía a sus cirugías.

Pero Hasnat no quería ser famoso, ni ser perseguido por los fotógrafos y se sintió presionado por Diana, sin contar que tenía problemas con el compromiso: ya había cancelado dos bodas y su posterior unión, en 2006, solo duró año y medio. Las versiones se contradicen en cuál de los dos acabó con la relación. Lo cierto es que la despedida final fue en el parque Battersea de Londres, en la antesala del deceso de lady Di. “No fue un momento agradable (…) ella no estaba en su estado normal”, le dijo a Morton el médico, quien sospechaba que ya estaba saliendo con Dodi Al Fayed. Según Rosa Monckton, amiga de Diana, su romance con este millonario egipcio fue un truco de la princesa para poner celoso a Hasnat. Minutos antes del trágico accidente en París, seguía pensando en su princesa y la llamó. Solo que no sabía que ella había cambiado de número de teléfono y no pudo escuchar una vez más su voz.
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