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La segunda vida de La Cueva

La segunda vida de La Cueva

Revista Jet-Set

La Feria del Libro de Bogotá, que se realizará a partir del 18 de abril, tendrá entre sus atractivos un tributo al Grupo Barranquilla o de La Cueva, llamado así por el bar donde se reunían Gabo, Obregón, Grau y Julio Mario Santo Domingo, entre otros. En esta casa restaurada funcionan ahora un restaurante y la fundación que dirige el periodista Heriberto Fiorillo.
El periodista Heriberto Fiorillo dirige la Fundación La Cueva, que fue creada en el 2002 con el objetivo de difundir la obra de los intelectuales que se reunían en este bar de Barranquilla. En el 2004, cuando volvió a abrir sus puertas, La Cueva se convirtió en uno de los atractivos turísticos de esta ciudad. Foto: Cortesía Fundación La Cueva
Por: 1/4/2013 00:00:00
Pocos bares en la historia han reunido a tantos escritores, artistas e intelectuales como La Cueva, de Barranquilla, que en su momento fue frecuentada por Gabriel García Márquez, Álvaro Cepeda Samudio, Enrique Grau, Alejandro Obregón, Rafael Escalona, Fernando Botero, Nereo López y Julio Mario ?Santo Domingo, entre otros.

La presencia de todos ellos en las cuatro paredes de esa cantina, fundada en 1954 por Eduardo Vilá, sirvió para que otros dos escritores, Próspero Morales Pradilla y Germán Vargas, los bautizaran de manera caprichosa como el Grupo Barranquilla o La Cueva, antes de que el bullicioso lugar cerrara sus puertas en 1970.

Sin embargo, la otrora tienda de abarrotes, que en sus inicios se llamó El Vaivén y luego se volvió bar, quedó como referente de un movimiento intelectual sin precedentes en Colombia, que cada cierto tiempo recibe homenajes como el que le hará la edición 26 de la Feria Internacional del Libro de Bogotá.

En su segunda vida, es decir, desde el 2004, La Cueva regresó como restaurante, sitio de tertulias y sede de una institución cultural gracias a una propuesta de Fuad y Habib Char, dos de los inversionistas que adquirieron la casa. Los hermanos de esta dinastía política se la entregaron en calidad de comodato a la Fundación La Cueva, que dirige el periodista Heriberto Fiorillo y quien también organiza el Carnaval de las Artes, algo así como un Hay Festival currambero.

Las paredes de La Cueva “moderna” se encuentran atiborradas de fotos de todos los personajes que labraron su grandeza histórica y literaria. Incluso, el menú del restaurante es un homenaje gastronómico a aquellos contertulios de los años 50 que entre borracheras y guayabos se metían en la cocina del lugar, donde preparaban algunos platos impensables. En una ocasión, a Gabo se le ocurrió cocinar un menjurje de loro parlanchín, que por fortuna Fiorillo no incluyó en la carta actual. Solo clasificaron algunos platillos convencionales, como la sopa provenzal de pescado que hacía Álvaro Cepeda Samudio, y el coctel Don Germán, hecho con ron, tamarindo y limón, en honor al papá de Mauricio Vargas. Pronto serán incluidos la viuda de carne “salá” de García Márquez y un arroz a lo Obregón.

Mientras el aroma a comida se escapa por los calados de la cocina, en La Cueva de nuestros días es inevitable hablar de otros momentos de aquella época, como el machismo frontal de los contertulios que la visitaban sin sus novias o esposas. Las mujeres de la ciudad no se atrevían a entrar al bar, que parecía exclusivo para hombres, exceptuando a Marta Traba, Cecilia Porras y la escultora Feliza Bursztyn, tres de las artistas del Grupo La Cueva. En una ocasión Sonia Osorio, quien estuvo casada con Alejandro Obregón, contó a manera de chisme que allí “tenían colección de calzoncitos de mujeres colgados del techo, como si fueran botines de guerra”. ¿Ella los vio o le contaron? Parece que lo segundo, porque pocas veces secundó a su marido en las borracheras descomunales que él se pegaba en aquel refugio del barrio Boston.

Para terminar, y durante el homenaje al Grupo Barranquilla, los asistentes a la Feria Internacional del Libro de Bogotá podrán repasar toda la obra literaria de los escritores, ver sus fotos y disfrutar de un espacio de mil metros cuadrados en el que se recreará este sitio bohemio, tal como fue en su primera vida.
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