Revista Jet-Set

La pobre viejecita

Carmen Cervera, la baronesa viuda de Thyssen-Bornemisza, una de las mujeres más ricas del mundo, sorprende a España con el anuncio de que vende uno de los mejores cuadros de su legendaria colección de arte porque no tiene plata.

La pobre viejecita. La Baronesa dice que es rica en pinturas, no en plata. Vende su cuadro porque solo
el mantenimiento de sus múltiples casas le vale 400 mil euros mensuales. Foto: Queen Internacional

La Baronesa dice que es rica en pinturas, no en plata. Vende su cuadro porque solo el mantenimiento de sus múltiples casas le vale 400 mil euros mensuales. Foto: Queen Internacional

A la ambiciosa Miss España 1961 bien le cabe el mote de “la pobre viejecita”, parodiando el irónico poema de Rafael Pombo. Como la venerable anciana de la fábula, Carmen Cervera, de 69 años, prácticamente no tiene “nadita que comer”, sino una fortuna calculada por la revista Forbes en 150 millones de euros. Semejante “pobreza”, sin embargo, es solo el pico, pues nada más abarca el patrimonio que tiene valor en el mercado.

Al fin de cuentas, esta “indigente”, considerada como una de las 50 personas más ricas de España, es dueña de una riqueza mucho mayor, pues solo su magnífica colección de arte, que lleva su nombre, vale alrededor de 800 millones de euros, en cifras conservadoras. El tesoro, conformado por obras de los más grandes maestros de todos los tiempos, es tan colosal, que ella actualmente lo tiene cedido al Estado hispano para ser exhibido en el Museo Thyssen, de Madrid, que compite con los más opulentos del globo, y el Museo Carmen Cervera, de Málaga.

Como la viejita de Pombo, Tita, como también llaman a la viuda del aristócrata e industrial suizo-holandés de familia alemana Heins Heinrich Thyssen-Bornemisza, tampoco cuenta con un techo digno. Más bien, le toca escoger entre su chalet de La Moraleja, cerca de Madrid, de 30 millones de euros; su casa de nueve millones de euros en el exclusivo barrio Pedralbes, en Barcelona, donde es vecina de la infanta Cristina; y su casa de playa en Sant Feliu de Guixols, en la Costa Brava.

De su “paupérrima” situación dan cuenta además sus “chozas” en “tugurios” como Marbella y Mallorca, al igual que otras propiedades en Punta del Este (Uruguay), Estados Unidos, Jamaica y Reino Unido. Pero ninguna tan “ruin” como Villa Favorita, en la glamurosa Lugano (Suiza), un palacete del siglo XVII fundado por el padre del Barón, tan espléndido, que es uno de los atractivos turísticos de la ciudad. Un Rolls Royce Phantom de coleccionista, una flotilla de Mercedes-Benz y el Mata Múa, un velero de 38 metros de eslora, ilustran el “deplorable” panorama económico de Tita.

La también ex Miss Europa está tan desvalida, que es la principal beneficiaria de la sociedad de cartera Art Trust, que controla las obras del Barón no vendidas a España y el capital económico cobrado a España por la venta de la colección Thyssen, o sea, 350 millones de dólares. Por supuesto, una mujer en tales apuros, es una harapienta que no viste sino de trajes de diseñador, adornados con enormes esmeraldas, rubíes y zafiros.

Pese a tanta “miseria”, la versión española de La pobre viejecita de Pombo tiene sorprendido a su país con el cuento de que no tiene efectivo, por lo cual se ve en la penosa alternativa de vender uno de los cuadros más valiosos del acervo artístico que construyó junto a su fallecido esposo Heini, como lo llamaba.

La noticia, en una España nerviosa por su peor crisis económica, causó revuelo y hasta se llegó a decir que la Baronesa viuda, una de las favoritas de la prensa del corazón, está en bancarrota. Eso sí, los grandes coleccionistas se frotaron las manos, pues se trata nada menos que del cuadro ‘La esclusa’, del maestro de la pintura inglesa del siglo XIX, John Constable. Ante los chismes, Tita convocó a un almuerzo con la prensa, en el cual desmintió que estuviera arruinada y explicó las paradojas de la riqueza.

“Soy rica en cuadros, no en liquidez”, dijo para justificar la venta al mejor postor del Constable, el próximo 3 de julio en la casa Sotheby’s de Londres. “Necesito el dinero, me hace falta (...) La crisis también afecta a los coleccionistas. Soy muy austera en mi vida, pero mantener la colección necesita muchos gastos”. También recordó que no recibe ningún sueldo ni asignación por prestar su colección para disfrute del público, mientras que sí ha corrido con los gastos de los estudios de las obras, catálogos, etc. Además, el mantenimiento de sus “casitas”, así como el servicio, le cuesta 400 mil euros mensuales.

‘La esclusa’ saldrá a remate a un precio inicial de 20 millones de euros, pero se pronostica que llegue a los 50 millones, que sin duda serán un respiro para esta “desventurada” belleza otoñal agobiada por tanta “precariedad” y los problemas con su hijo mayor, Borja, quien no le habla desde hace más de un año y la llevó a los tribunales para disputarle una tajada de sus “exiguos” bienes. 

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