Suscríbase

Reciba en su correo nuestras noticias y entérese de lo último de los famosos.

Mabel Lara, en busca del Yin

Mabel Lara, en busca del Yin

REVISTA JET-SET

La periodista acaba de romper el récord que ostentaba la Tata Uribe, al recibir su cuarto India Catalina como Mejor presentadora de noticias. Este reconocimiento llega en un momento en el que prefiere construir una vida al lado de su esposo y su hijo en Cali que seguir presentando noticias en la televisión.
Desde que regresaron a vivir a Cali, los Galvis Lara, César, Luciano y Mabel, comparten más tiempo juntos y su plan favorito es ir de paseo al zoológico.
Por: 23/3/2016 00:00:00

En la búsqueda de argumentos para asumir una nueva etapa de su vida, Mabel Lara volcó la mirada a su interior. “Leí un libro bellísimo de taoísmo y los conceptos del yin y el yang. Me di cuenta de que en esta montaña rusa que es la vida yo estaba en ascenso y me preguntaba si estaba preparada para la caída”, cuenta Mabel. Los ocho años en los que construyó su carrera de periodista y presentadora en Bogotá dieron frutos y la pusieron en la cúspide. Hace unas semanas recibió por cuarta vez el Premio India Catalina como Mejor presentadora de noticias del país.

Justo en este momento, cuando podría rendirse ante la tentación del triunfo, ella tomó una decisión que muchos calificaron de locura: hace un mes se fue a vivir a Cali con su esposo, César Galvis, y su hijo de dos años y medio, Luciano. “Estoy descubriendo mi yin, y la forma de encontrarlo es hacer una pausa en este ritmo desenfrenado de trabajo, para escucharme y entenderme”, dice con voz dulce y valluna.

A pesar de contar con el constante aplauso a su labor en Noticias Caracol, Mabel empezó a sentirse sola y desprotegida. En esos días la única manera de llenarse de optimismo era volver a su centro. Los fines de semana viajaba a Cali para abrazar a su mamá, Hilda Dinas, y hacerle un peinado a la abuela que ya está en el ocaso de su vida.

César, el hombre que conoció en el inicio de su carrera como reportera y con quien se casó hace ocho años, se trasladó a Cali hace dos meses, después de su nombramiento como gerente del canal regional Telepacífico. “Ese fue el tiempo suficiente para tener una relación de novios otra vez, vernos cada ocho días y airear la relación. Pero no se podía dilatar más el trasteo definitivo”.

Mabel en principio pensó pedir una licencia en Caracol para tantear cómo podía integrar su vida laboral con la de madre y esposa. Pero prefirió seguir su instinto y acuñar la frase: “Dios premia a los valientes”. Hoy, un mes después de vivir de nuevo en Cali, siente que la vida la recompensa.

“Cuando veo a Luciano tranquilo, feliz y más ‘hablantinoso’ que nunca, sé que valió la pena. Yo quiero que crezca al lado de sus primos, que agarre el acento arrastrado y sea desparpajado”.

En el campo profesional no cree que haya perdido nada porque para ella todo cambio es una reinvención. A los 36 años, dice que antes que ser presentadora es periodista, y de alguna manera sentía que estar en el set del noticiero la limitaba. “Para mí la reportería es como la libertad”, reflexiona.

Eso lo entendió Juan Roberto Vargas, director de Noticias Caracol, y Mabel no tuvo que renunciar. Con un aire más fresco, en exteriores y algunas veces con su pelo crespo, la caucana sigue vinculada al canal: presenta algunos bloques informativos del medio día, y lidera Última Edición, un espacio de opinión.

Su ritmo de vida en Cali es muy diferente al corre corre que tenía en Bogotá, aunque le sobra trabajo. Ella continúa con su programa de perfiles Blanco y Negro y acaba de estrenar Vive Cali en Blu Radio. “En las mañanas llevo a Luciano al jardín que queda a dos cuadras del apartamento y almuerzo con mi mamá o mis tías”. Aunque se muere de ganas de comer todas las delicias de su región, se abstiene, y para cuidar su figura sube dos veces a la semana al cerro de las Tres Cruces.

Con la brisa de las cuatro de la tarde que llega de los farallones y le encanta, Mabel dice que se siente más tranquila porque ahora puede cumplir sus sueños: ser periodista, madre y esposa. “César es mi mejor amigo, eso es lo más importante para mí. Es cierto que el amor se transforma con los años, pero hay que apuntarle a tener un buen vivir. Estoy feliz y cómoda con la persona que elegí, y siento que es el momento de apoyarlo en su sueño profesional, así como él lo hizo conmigo cuando nos fuimos a Bogotá”.

Por ahora su interés se centra en seguir siendo esa periodista que puede hacer cualquier tipo de entrevistas y busca a personajes que tengan algo que decir. No quiere que los titulares sobre ella digan más: “La negra de las noticias”, o “el color de las noticias”. Romper con ese estereotipo ha sido su mejor premio.

LO MÁS VISTO