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La periodista Silvia María Hoyos destapa las cartas de Pablo Escobar

La periodista Silvia María Hoyos destapa las cartas de Pablo Escobar

REVISTA JET-SET

La corresponsal en Antioquia del noticiero TV Hoy a inicios de los años 90 revela, después de 24 años, las cartas que el jefe del cartel de Medellín le escribió desde la cárcel La Catedral de Envigado. En su libro Los días del dragón, la periodista hace un recorrido personal e histórico por una de las épocas más violentas que ha vivido Colombia.
Durante ocho meses Silvia María Hoyos se retiró de su trabajo habitual, para dedicarse a escribir su primera obra, editada por Semana Libros. “Fue un ejercicio de liberación de mis propios fantasmas”, dice.
Por: 24/9/2015 00:00:00
Ver su nombre escrito de puño y letra de Pablo Escobar Gaviria fue impactante para la periodista Silvia María Hoyos. El 20 junio de 1991, un día después de que el narcotraficante más temido de la historia se entregara voluntariamente a las autoridades, respondió una carta que la periodista le hizo llegar con el chofer de un carro repartidor de comida. Ante su propuesta de que le contara cómo había pasado su primera noche en la cárcel La Catedral, Escobar le escribió que se sentía contento con el optimismo del pueblo colombiano, que estaba haciendo contactos para que otros se sometieran a la justicia y que se iba a dedicar a la lectura de Stefan Zweig.
Con su firma y huella al final de la nota, Escobar abrió la posibilidad de continuar el contacto epistolar con Silvia. “En la segunda carta me puso la condición de que no hiciera pública nuestra correspondencia”, cuenta. Para la reportera, que en esos años empezaba a hacer carrera en los medios de comunicación, la necesidad de encontrar respuestas por sus propios muertos era más fuerte que la intención de reunir el material para un libro. Hecho el compromiso, siguieron intercambiándose extensas cartas en las que él se dejó ver como un hombre muy diferente al despiadado criminal, que ya se había echado encima muchas muertes de policías, periodistas, políticos y ciudadanos inocentes. Escobar le habló de los consejos que le daba a su hijo Juan Pablo, y de los cuentos que se inventaba para consentir a Manuela, su adoración. “Todos somos luz y sombra. Por eso le puse el nombre Los días del dragón al libro. En unas culturas este ser mitológico es un dios iluminado y en otras una criatura oscura del inframundo. En hombres como Escobar cuesta entender que ese monstruo tenía sentimientos, sobre todo cuando uno fue una de sus víctimas”, dice Silvia. Ella es sobrina de Carlos Mauro Hoyos, el procurador general de la Nación que Escobar ordenó matar en 1988, con el único fin de demostrar su poder y que no le temblaba la mano para callar a cualquiera que estuviera a favor de la extradición. Silvia se quedó con el sinsabor de leer que el capo le ofrecía disculpas por los borrones y tachones, pero nunca le pidió perdón por quitarle la vida a su tío favorito.
La única carta que ella reveló antes de la publicación del libro fue la primera. Silvia María dio la chiva en TV Hoy, el noticiero donde trabajaba como corresponsal de Antioquia. Las demás quedaron envueltas en un sobre de manila y camufladas en su armario. Solo hasta ahora se animó a revelarlas, 24 años después de superar el miedo a las represalias, de acatar el pedido de la familia Escobar Henao de mantenerlas en reserva y de definir la mejor manera de divulgarlas. Durante casi una década había hecho varios intentos para sacarle el cuerpo a contar la historia en primera persona. Valiéndose de la Maestría en Escrituras para Cine y Televisión que cursó en la Universidad Autónoma de Barcelona, empezó un guion. Luego trató de ficcionarlo, pero su realidad siempre resultó más fuerte. Finalmente, cuando se doblegó ante la evidencia de que debía escribir un libro, el proceso resultó una catarsis. “Fue liberador. Siento que me quité de encima mi propia catedral, porque fue como mirar a la distancia todas las heridas del país, pero también las mías”. La escritora dice que hasta que la historia del país madure, se seguirá hablando de Pablo Escobar. Para ella lo importante es que lo hagan diferentes voces: como las de las víctimas, los escritores o los cineastas. “Queramos o no, este hombre que hizo tanto daño es parte de nuestra verdad. La diferencia la hace la manera como la abordemos, y apenas estamos empezando a contarla”, concluye.
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