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La música de las plantas

La música de las plantas

Revista Jet-set

Katherina Bach, exdirectora de la Oficina de Cambio Climático del Ministerio de Medio Ambiente del gobierno Uribe y quien vive en Sudáfrica, pasó vacaciones en Colombia y aprovechó el viaje para promocionar una máquina que traduce los sonidos de las plantas en notas musicales. Su mensaje es que la tecnología no debe ser una amenaza para el medio ambiente.
Para Katherina no es casual que su apellido sea Bach, como el del famoso compositor alemán. “Siento que mi misión es ayudar al planeta a través de la música y de la tecnología”. Foto: ©Imagen Reina/12.
Por: 18/1/2013 00:00:00
“No estoy loca”, eso es lo que piensan muchos cuando Katherina Bach habla del sonido que emiten las plantas. Al principio, obviamente, nadie le cree, pero cuando conecta una máquina a una orquídea o una rosa y esta empieza a sonar como una sinfonía de Beethoven o Schubert, la gente queda literalmente en shock.

La exdirectora de la Oficina de Cambio Climático del Ministerio del Medio Ambiente del gobierno Uribe fue la primera sorprendida cuando, hace tres años, durante un viaje a India con su esposo, el reconocido economista y ambientalista Gunter Pauli, descubrió en la casa de un científico un aparato que convierte las frecuencias electromagnéticas de las plantas en notas musicales. Quedó tan impactada que empezó a investigar el tema, contactó a los creadores del “equipo de sonido de las plantas”, quienes viven en el Piamonte italiano, y se dio a la tarea de decirle al mundo que la tecnología y la naturaleza deben ir de la mano y no en contravía, como muchos opinan.

Con esta premisa hace un año creó en Sudáfrica, donde reside, la fundación Music From the Earth con la intención de acercar a los niños a la naturaleza a través de la música y la tecnología de una manera positiva. Sus dos hijos, de 2 y 4 años, cultivan una huerta de vegetales, reciclan y juegan con lego para hacer paneles solares. “Lo mejor es que lo hacen espontáneamente y no porque se sientan obligados”. Bach cuenta que cada vez que una planta carnívora se come un mosco su hijo corre a conectar la máquina para oír cómo suena.

Según Katherina, todas las plantas generan sonidos diferentes. “No es lo mismo oír un cactus que una lechuga hidropónica o un girasol. Eso depende de muchos factores: la luz, los niveles de estrés por la contaminación o la ausencia de minerales en el suelo. Yo no soy científica, pero con las investigaciones que he hecho he descubierto que ellas reaccionan a diferentes tipos de energía. Está comprobado que las plantas a las que acaricias y les pones música crecen mejor que la que tienes olvidadas en un rincón de la casa”. Recuerda que una vez un niño le arrancó una hoja a una flor y esta emitió un sonido parecido a “uich” y dejó de cantar durante cinco minutos. “Quizá la próxima vez ese niño pensará dos veces antes de volver a maltratar una planta”, concluye esta experta en el Protocolo de Kioto.                        
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