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El boom de La La Land

El boom de La La Land

REVISTA JET-SET

Con 14 nominaciones a los premios Óscar, todo un récord, el musical presagia ser el centro de una de las barridas de trofeos más abrumadoras de que se tenga noticia en la historia de Hollywood. ¿Por qué llegó a tanto este sencillo y risueño drama romántico?
Sebastian, interpretado por Ryan Gosling, y Mia, en el rol de Emma Stone, viven un romance marcado por un dilema propio de los millennials: la tensión entre amor y logro profesional. ¿Cuál de los dos triunfará? Foto: AFP.
Por: Revista Jet-set.8/2/2017 00:00:00

Desde el frenesí por Titanic, hace 20 años, ninguna película había causado tanto revuelo en la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood, conformada por productores, directores, actores, guionistas y demás talentos que hacen posible una cinta, quienes le han concedido 14 de las 17 postulaciones disponibles este año para los premios Óscar, el trofeo más anhelado de la industria.

Así, La La Land: ciudad de sueños, comparte récord con Titanic y All About Eve, de 1950, pues también obtuvieron 14 nominaciones. Los pronósticos prevén que la obra arrasará en la gala del próximo 26 de febrero, para igualar o superar la marca que se reparten hoy tres cintas que obtuvieron 11 trofeos: Ben-Hur, de 1959; Titanic; y El señor de los anillos, de 2003. El musical se halla así a punto de ocupar un lugar en la historia de los premios que parecía reservado para producciones de vuelo épico, histórico, fantástico o de denuncia.

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La La Land es una vieja manera de llamar a Los Ángeles, efectivamente, la ciudad de los sueños, que ha dado abrigo por un siglo a Hollywood y a su horda de aspirantes a estrellas del séptimo arte. En ese ambiente de búsqueda incesante transcurre la historia de Mia, una actriz interpretada por Emma Stone, y Sebastian, llamado familiarmente Seb, pianista obsesionado con el jazz clásico, encarnado por Ryan Gosling.

Foto: Archivo Jetset.com.co

El azar insiste en hacer coincidir a este par de desconocidos varias veces, pero se obstinan en expresar que no se atraen hasta que se rinden al amor. Como drama clásico, el argumento muestra los obstáculos que sortean los protagonistas para alcanzar sus sueños, mientras que como musical, la cinta abre la puerta de la ensoñación, por la que los enamorados levitan, cantan, bailan y viajan en el tiempo.

Para A.O. Scott, crítico de cine de The New York Times, el trasfondo de La La Land es la tensión entre amor y trabajo, entre ambición y anhelo romántico. “No puedes tener las dos cosas al mismo tiempo. Lo que hace a esta película generacionalmente auténtica como un documento millennial, es que el gran idilio no se enfoca en el sentimiento, sino en la aspiración profesional”, afirma.

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Pero esta actualización en el modo de abordar un conflicto tan viejo no parece ser la causa de tanto alboroto. Incluso, la crítica positiva no ha sido del todo unánime, como sucedió con otros títulos súper exitosos, y le ha achacado fallas tan sensibles al filme como su falta de diversidad racial o que los bailes y canciones son interpretados con destreza, pero no son sorprendentes. Jon Caramanica, crítico de música del mismo Times, lo acusa de irrespetar el jazz como forma de arte viviente y mostrarlo como una “pasión onanística”, lo que alude a la masturbación, de los hombres blancos. Para Scott, el filme no contribuye a modernizar el musical.

Ryan y Emma, cuya química es indiscutible, recibieron dos de los siete Globos de Oro con que batió un récord la película, que ha sido vista por más de 464.000 espectadores en Colombia. Foto: AFP.

Sin embargo, una creciente tendencia opina todo lo contrario: La La Land, hoy en cartelera en Colombia, le ha devuelto su importancia al género, que tras un largo esplendor estaba de capa caída, “algo que han eludido titanes del cine de autor como Francis Ford Coppola o Peter Bogdanovich”, según Manhola Dargis, otra comentarista de cine del Times. “Las cintas de Hollywood podrían valerse más del asombro, la música, la danza y el surrealismo que expone La La Land, porque son aburridas, corrientes y rígidas. Uno de los placeres determinantes del musical es que rompe la monotonía y ofrece la posibilidad de que cada cual se mueva a su propio ritmo”, explica. Esa es una de las razones por las que Hollywood hoy entona casi al unísono La La Land.

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Otra premisa para entender este raro caso en los Óscar es la evasión, fruto de la atmósfera incierta que envuelve a la obra. En este Los Ángeles, plantea el crítico Caramanica, no se sabe exactamente si amanece o anochece, si se está en el pasado, el presente o el futuro, en la tierra o en el espacio sideral. “Tal onda escapista parece resonar en los votantes del Óscar, en momentos en que la victoria presidencial de Donald Trump señala un giro a la derecha que no sintoniza con la tendencia hacia la izquierda de Hollywood”, afirmó la revista Variety. “Ver La La Land hoy produce la misma sensación que debían suscitar los musicales de Fred Astaire y Ginger Rogers durante la Gran Depresión”, reflexiona Dargis.

En sus bailes, vestuario y escenarios, La La Land es una constante evocación de la era dorada de Hollywood, cuando estrellas como Cyd Charisse y Fred Astaire (derecha) eran los reyes de gloriosos musicales como The Band Wagon, de 1953. Foto: AFP.

En fin, esa huida de la acuciante actualidad que ofrece la película, ha llevado al cine a mirarse a sí mismo y eso es lo que le facilita La La Land, una película de Hollywood sobre Hollywood, como Las Meninas, de Velázquez, es una pintura sobre la pintura. En lo que se ha calificado como “osada mezcla de nostalgia y novedad”, este homenaje a los gloriosos musicales de Vincente Minnelli y Jacques Demy, evoca su era dorada.

Seb y Mia descubren en los estudios de Warner la ventana por la que se asoman Ingrid Bergman y Humphrey Bogart en Casablanca y recorren el observatorio del parque Griffith, escenario de Rebelde sin causa, con James Dean. Los suaves movimientos de la cámara y las composiciones panorámicas, al estilo de los años treinta; o los zapatos Oxford que los enamorados usan para bailar, recuerdan el ayer en contrapunto con el presente. Al respecto, A. O. Scott cree que la visión anticuada de Seb sobre el jazz no es otra cosa que un rasgo millennial.

Variety manifiesta que “los electores de los Óscar siempre han recompensado bien a aquellos que retratan su mundo”. Y ahora que La La Land le brinda a Hollywood el placer de regocijarse en sí mismo en tan tormentoso momento, no sería raro que quisieran dejar una inolvidable constancia de ello para la historia, a través de una lluvia de trofeos para el musical del director Damien Chazelle.

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