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La jugada de Giancarlo Mazzanti

La jugada de Giancarlo Mazzanti

Revista Jet-Set

Detrás del diseño del casino más grande de Colombia está el sello de este colombo-francés, considerado por muchos como el mejor arquitecto contemporáneo del país. Jet-set lo entrevistó horas antes de que tomara un avión hacia Estados Unidos, donde vivirá un tiempo y dictará un curso en el posgrado de arquitectura de la Universidad de Princeton.
Mazzanti diseñó el Crown Casino Zona T inspirado en el concepto de la desmaterialización del diamante. Se centró en dos palabras: “exclusividad” y “elegancia”. Foto: Imagen Reina/12.
Por: 6/9/2012 00:00:00
Mazzanti pasó de construir bibliotecas y escuelas en los barrios marginales de Medellín a la opulencia y el glamur de los casinos. Su empresa, El Equipo de Mazzanti, ganó el concurso que organizó el grupo español Codere para diseñar el casino más grande de Colombia, que tiene cinco mil metros cuadrados y está ubicado en la Zona T de Bogotá. “Le aposté a este proyecto porque me interesaba mucho trabajar con Rodrigo Montoya, un reconocido interiorista del país, y era un ejercicio para aprender algo nuevo, que es realmente lo que me importa. Es una propuesta absolutamente innovadora e incorpora los más altos estándares y atributos de calidad de los mejores escenarios de juego a nivel internacional”.

Antes de iniciar la obra viajó con un grupo de diseñadores a Las Vegas, la meca de los casinos en el mundo, para entender cómo funciona el negocio. “Realizamos un estudio muy serio y encontramos que la gente va a estos sitios no solo a jugar, sino también a tener experiencias de vida, a oír buena música, a ver un buen show, a tomarse un trago con los amigos y a comer rico”. Con este concepto, y con una inversión de quince millones de dólares, el arquitecto barranquillero creó Crown Casino Zona T, un espacio de tres pisos que cuenta con un auditorio para 140 personas, bar, un salón de bingo, mesas de juego VIP y un restaurante, El Márquez, que está en construcción y que planean abrir a mediados de noviembre. “Nos centramos en dos palabras: ‘exclusividad’ y ‘elegancia’. Lo que hicimos fue traducir elementos de la naturaleza que representan riqueza, como el diamante, el carbón, el oro y la plata. Usamos pinturas doradas, madera, acolchados, y jugamos con la sensación de penumbra”.

Mazzanti está convencido de que la arquitectura es uno de los instrumentos más poderosos para la transformación social. Entre sus obras de mayor importancia se destacan el Parque Biblioteca España, ubicado en la Comuna Uno de Medellín, con el cual ganó el premio a la mejor obra de la VI Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo Lisboa 2008; el Jardín Infantil El Porvenir, en Bogotá; el Museo del Caribe en Barranquilla, y centros de convenciones, colegios, parques, restaurantes y casas, todas estas edificaciones respetuosas del medio ambiente.

Con esas dos construcciones se convirtió en el primer arquitecto colombiano que forma parte de la colección permanente del Museo de Arte Moderno de Nueva York, que alberga obras de los más reconocidos del mundo, como el alemán Mies van der Rohe, el suizo Le Corbusier y el norteamericano Steven Holl. “Esto es el reflejo del éxito de la arquitectura colombiana en el mundo, tenemos profesionales enseñando en Harvard y ganando premios en todas partes, aunque no nos demos cuenta”. Polémico y respetado, a veces criticado con dureza, Mazzanti dice que disfruta de los reconocimientos, pero que cada vez le gusta menos la fama. “Genera demasiadas envidias y finalmente uno descubre naturalezas humanas muy mezquinas detrás de eso”.

Le aburre dar entrevistas para que le pregunten cuál es su estilo. “Digo de una vez por todas: no tengo, para mí lo importante es lo que la arquitectura es capaz de producir en la gente. Es algo que yo llamo ‘operatividad’ ”. Asegura que llegó a esta profesión por azar. “Mi familia es de políticos e historiadores, lo único que puede haber influido es que tenía una abuela que pintaba”. Tiene 50 años, pero aparenta muchos menos. “Me emociona lo que hago y eso se refleja de alguna manera”.

Ha sido profesor de la Universidad de los Andes y de la Jorge Tadeo Lozano, en Bogotá, y conferencista invitado en las de Berkeley, Monterrey, Buenos Aires, de la Católica del Perú, entre otras. Se acaba de radicar en los Estados Unidos, donde dictará un curso en el posgrado de arquitectura en la Universidad de Princeton. Ahora está concentrado en la docencia, en escribir un libro del que todavía no quiere adelantar muchos detalles, y en hacer documentales sobre el impacto que tienen sus obras en las comunidades vulnerables del país. “Cuando oigo los testimonios de la gente explicando cómo una biblioteca o una escuela les cambió la vida, pienso en todo lo que la arquitectura es capaz de hacer, es increíble”, asevera. Además seguirá con sus proyectos en Colombia: “Estamos haciendo un centro médico en Villavicencio y repensando el futuro arquitectónico de Barrancabermeja”.
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