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Sandro Romero Rey, el quinto Rolling Stone

Sandro Romero Rey, el quinto Rolling Stone

REVISTA JET-SET

El cineasta caleño fue el segundo en comprar la boleta para ver a los Rolling Stones en Bogotá. Sandro es tal vez el colombiano que más conoce a la banda inglesa y la adicción por su música se resume en el centenar de artículos de prensa que ha escrito, los dos libros que ha publicado y la extensa colección de vinilos, CD y películas que tiene.
Sandro tiene una colección de más de 70 vinilos y 50 películas de los Stones. “No tengo una canción preferida, hasta las malas me gustan”.
Por: 15/1/2016 00:00:00

La adicción del director Sandro Romero por los Rolling Stones no es reciente. Su música y estilo de vida empezaron a gustarle en su adolescencia, en ese “Caliwood” de los años 60 donde se bailaba salsa y se oía rock. A los 11 años vio en un almacén Sears un LP que le llamó mucho la atención por su forma octogonal. Le pidió a su padre que se lo comprara y resultó ser Through the Past, Darkly, un clásico de los Stones. “Desde que sonó la primera canción, ‘Paint it black’, no me pude desprender, fue amor a primera vista y para siempre. Ese disco produjo algo misterioso en mí”, cuenta Sandro. De hecho, ha escrito varios libros tratando de traducir en palabras la emoción que le produce oír su música. Sandro nació en una familia que sembró desde niño su sensibilidad por el arte. Es hijo de un pintor y una bailarina de ballet que fue directora del Teatro Municipal de Cali. Estudió música desde los 5 años en el Conservatorio y a los 14 asistió al cineclub de Andrés Caicedo, otro caleño y stoniano furibundo, con quien compartió algunas impresiones. “Me sorprendía que antes de la proyección de las películas pusiera canciones de los Stones a todo volumen. Su novela ¡Que viva la música! hace referencia la mitad a los Stones y la otra mitad a Richie Ray”. El cineasta caleño heredó algunos vinilos de la colección de Caicedo que guarda con especial cuidado, junto a otros 70 acetatos y un montón de CD. Dice que tendría más si no hubiera sido por un robo que le hicieron hace algunos años, en el que se llevaron gran parte de sus tesoros musicales. También tiene más de 50 películas que revelan la vida de estos artistas o en las que aparece Mick Jagger como actor. Se ha visto más de 52 veces el documental Gimme Shelter que muestra imágenes de la gira de 1969. “Siempre que lo miro encuentro algo nuevo. La música ya no es solamente un fenómeno auditivo, sino audiovisual. A partir de la década del 80, el rock es un fenómeno que entra por los ojos. Los Stones son unas bestias de la escena”. Los ha visto nueve veces en vivo y siempre los disfruta igual. La primera ocasión fue en 1989, en el Shea Stadium de Nueva York, cuando la banda se volvió a unir después de una pelea entre Jagger y Richards a la que llamaron “la Tercera Guerra Mundial”. “En ese momento, sentí como el mismo susto de la primera novia y después el mismo placer poscoito”, dice. También recuerda con especial cariño el concierto con el que celebraron sus 50 años de carrera artística en Newark, Nueva Jersey, donde tocaron con Mick Taylor, quien fue guitarrista de la banda desde 1969 hasta 1974. “Cada vez que los veo digo: ‘Esta es la última’, pero no”. Ahora está emocionado de poder verlos en Colombia en marzo: “Esperé mucho este momento, es como el cierre de un círculo de gusto y adicción. Cuando me preguntan: ‘¿Cuál es el mejor puesto para verlos?’, les digo que cualquiera. El hecho de estar dentro del estadio ya es un triunfo”.?Lo más cerca que el caleño ha estado de ellos ha sido a pocos metros de la tarima. “No soy un fanático desaforado, de esos que se meten debajo de la cama de los hoteles a esperar a los artistas, la verdad lo tomo con mucha calma. A mi edad, 56 años, me considero una especie de filósofo de los Rolling Stones”, dice. Su pasión lo ha llevado a devorar todo el material bibliográfico que se ha publicado en medios de comunicación o libros sobre los dinosaurios del rock. “Parte del encanto de los Stones es que ellos son una leyenda en sí mismos. Son como unos dioses malditos que se inventaron todo ese cuento del sexo, drogas y rock and roll. Lo que ellos vivieron en su juventud sirvió para que mucha gente los adore. En estos días leía al crítico de música de El País que decía que, al igual que el cerebro de Einstein, el cuerpo de Jagger debería ser donado a la ciencia”. Sandro, por ejemplo, no cree en el mito de que sir Mick Jagger se tiene que drogar para resistir los conciertos. “Es un deportista consumado, su resistencia sobrenatural se debe a su adicción al ejercicio y no a la cocaína. Su papá era profesor de educación física y él cuenta en un libro que cada vez que iba a salir le decía: ‘Michael, tus ejercicios’, y tenía que hacer 50 flexiones antes de cruzar la puerta”. Esa devoción por el cuerpo le causó su adicción al sexo, se rumora que se ha ido a la cama con más de cuatro mil mujeres. Sus amoríos incluyen a Angelina Jolie y Carla Bruni, entre otras célebres bellezas. Según el caleño, los Stones no serían el fenómeno que son sin Jagger, pero al tiempo reconoce que el grupo es exitoso por la unión de talento de los cuatro: “Jagger es hermosísimo, tiene una presencia sobrenatural, es un actor inigualable e interpreta la armónica como un negro. Richards es un guitarrista prodigioso y una persona más inteligente de lo que la gente cree, tiene una personalidad genial. Ronnie Wood es un tipo fantástico, prolífico y divertido. Y Charlie Watts es la sabiduría hecha ritmo”. Desde que era un adolescente, Sandro ha oído decir que los roqueros ingleses vienen de gira a Colombia, pero solo hasta este año se le hizo el milagro. “Bienvenidos los Rolling Stones. Todavía no lo creo”, concluye.

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