Suscríbase

Reciba en su correo nuestras noticias y entérese de lo último de los famosos.

Mario Vargas Llosa e Isabel Preysler protagonizan el romance del año

Mario Vargas Llosa e Isabel Preysler protagonizan el romance del año

REVISTA JET-SET

La mujer más famosa de España, una verdadera Cleopatra moderna, y el nobel de literatura peruano, un diestro casanova, sorprenden al jet set con su escandaloso noviazgo otoñal.
Vargas Llosa, de 79 años, e Isabel, de 64, son amigos desde 1986 cuando ella lo entrevisto´ para ¡Hola! Hace dos an~os se reencontraron a solas en un crucero y parece que alli´ se desato´ la pasio´n. Salen hace dos meses y e´l la visita todos los di´as en su casa de Madrid.
Por: 25/6/2015 00:00:00
Lo más desconcertante del romance de Mario Vargas Llosa e Isabel Preysler es que hubiera sido revelado por ¡Hola!, en dos recientes ediciones. Es la revista del corazón más famosa del mundo y tiene una particularidad: en los últimos 40 años se ha sostenido en gran parte de contar la vida de ella. Pero eso nunca ha sido sin su consentimiento ni gratis. Cada artículo es pagado. Cada línea y foto tiene que contar con su aprobación. En fin, la filipina es de la familia ¡Hola! Es íntima de sus dueños y se ha convertido en la mayor fuente de ingresos de la publicación, así como en la personalidad mejor remunerada de España.
Eso significa que la chiva mundial del romance entre el nobel de literatura peruano y la socialite fue concertada y a lo mejor propuesta por ella. De ahí, se puede deducir que también contaba con la aquiescencia de él. 
La terminología en la primera entrega, que desató este barullo, era sutil. Los dos aparecían en una cena en el Palacio de Buckingham, en Londres, y no se hablaba de romance ni de escándalo, sino de que su amistad se había “estrechado y fortalecido últimamente”. A esto se agrega que se conocen desde 1986, cuando ella le hizo una entrevista en St. Louis, Missouri, para ¡Hola!, por supuesto.
Pero no hay que equivocarse. Tal sutileza no tapaba lo que se le comunicaba al planeta entero: que uno de los más grandes intelectuales y playboys de los últimos 50 años estaba vinculado sentimentalmente con la Cleopatra contemporánea. Y si ello causó sorpresa, mucho más lo hizo la segunda entrega en que ¡Hola! trató el tema, también con despliegue en la portada. El semanario, que sale normalmente los miércoles, adelantó tres días su edición para confirmar lo que antes había insinuado. Los dos tórtolos eran captados en “imágenes que confirman la relación”, según los titulares, luego de una “romántica cena”. “Como dos personas libres –seguía la revista–, demuestran con su actitud que no se van a esconder”.
A todas estas, la sufrida esposa de Vargas Llosa, Patricia, se limitaba a decir que no entendía de qué se trataba todo esto, pues apenas diez días antes habían celebrado en Nueva York sus 50 años de matrimonio, como lo atestiguan las fotos de la reunión que publicó su nuera, Susana Abad, en Twitter. Así mismo, había estado con él en la recepción de su doctorado honoris causa de la Universidad de Princeton. Ante ello, el escritor de La fiesta del chivo le declaró escuetamente a un reportero del programa Sálvame: “Lo único que le confirmo es que estoy separado”. 
La contradicción entre la percepción de la esposa y la del marido, junto al hecho de que los reportes de ¡Hola! no pudieron haber salido sin su permiso, deja una gran pregunta: ¿Cuál era la real historia y la necesidad de humillar a una esposa que acababa de cumplir sus bodas de oro?
En cualquier escenario, las cosas se pudieron manejar con más discreción. El pantallazo indica que los novios son unos megalómanos o que a Vargas Llosa le atacó no el démon de midi (el demonio del medio día), como dicen los franceses, sino el démon de midi nuit (demonio de media noche), porque, a punto de cumplir 80 años, ya no se puede comparar su aventura con la del cincuentón que deja a su esposa, va a al gimnasio, se compra un convertible y se tiñe el pelo. Se pensaría que cuando se llega a esa edad, los valores cambian y la tranquilidad y la familia se anteponen a la frivolidad y el ego.
Porque de lo que no hay reparo es que en este romance hay mucho de vanidad. Isabel Preysler ha sido la gran sacerdotisa del amor del mundo hispanoparlante. Pasó de ser la mujer del dios de la canción, Julio Iglesias, a la esposa del gran aristócrata Carlos Falcó, marqués de Griñón, y de ahí a los brazos del político más prestigioso de la izquierda española después de Felipe González, el ministro de Economía y Hacienda, Miguel Boyer. Esa hoja de vida creó un mito. Su caso es algo parecido al de Kim Kardashian, pero con más estética y clase. Las dos son famosas solo por ser famosas. Fuera de sus líos amorosos, nunca han hecho nada que pudiera ser objeto de interés público. Pero hay una curiosidad enfermiza alrededor de sus vidas que las volvió leyendas. 
Teniendo en cuenta que Boyer se murió hace apenas nueve meses, el exhibicionismo del noviazgo suscita reserva. Pero a los 64 años las diosas saben que están quemando sus últimos cartuchos. El bótox y el bisturí tienen sus límites y después de los 65 nada es igual. Tal vez por eso el luto fue tan corto 
Vargas Llosa, por su parte, tampoco es ajeno al mundo del ego. Además de Premio Nobel y candidato presidencial, es un casanova de dimensiones internacionales, por cuyas manos han pasado docenas de mujeres de todos los continentes y muchas nacionalidades. 
De otro lado, se le achacan tendencias incestuosas, pues Patricia es su prima hermana y por ella dejó a su primera esposa, Julia Urquidi, hermana de la madre de Patricia, Olga. Julia, musa de su novela La tía Julia y el escribidor, era diez años mayor que él y murió resentida por la humillación que le hicieron en su propia casa en París. Ahora Patricia es pagada con la misma moneda.
La atracción entre Isabel y el nobel no es nueva, si se creyeran los rumores que comenzaron en 1989, cuando los Boyer Preysler y los Vargas Llosa se veían a menudo. Se dijo que fue Julio Iglesias quien regó la versión, ya que jamás ha dejado de amar a Isabel. En 1996 volvieron a surgir con fuerza los chismes. En 2013, se reencontraron a solas en un crucero al que los invitó el magnate Carlos Slim. Parece que la pasión empezó a arder y hace dos meses solo tienen vida para el que sin duda es el romance del año.

LO MÁS VISTO