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Álvaro Araújo resucita como actor

Álvaro Araújo resucita como actor

REVISTA JET-SET

El político, que empezó su vida pública como actor, volverá a la televisión con un papel que lo ha confrontado con toda su historia: el de su padre, Álvaro Araújo Noguera, hermano de La Cacica, sobre cuya vida Caracol terminó de grabar una serie.
Álvaro Araújo Noguera y su esposa, María Lourdes Castro, fueron representados por dos parejas de actores. Como adultos: por su hijo Alvarito y una parienta vallenata, María Laura Quintero; como jóvenes, por su nieto Simón Araújo, hijo de Sergio, y Cristina García.
Por: 10/9/2015 00:00:00
Como hace 25 años, cuando Carlos Vives lo llevó a las grabaciones de Escalona, Álvaro Araújo ha vuelto a los escenarios de la televisión. Fue una especie de golpe de suerte lo que lo condujo al rol de Miguel Casares, que apenas si tenía un par de escenas en esa producción, pero alargaron el papel cuando lo vieron interpretado por el joven vallenato. No había vuelto a actuar desde entonces. Pero la vida da vueltas y esta vez dio una muy grande, porque estaba retirado de la vida pública en su tierra natal después de haber cumplido una condena por parapolítica, cuando lo llamaron para hacer el papel de Marcos, el carpintero que aconsejaba a Diomedes Díaz en su infancia. “Lo pensé muchísimo antes de aceptar, ya que cualquier cosa que decidas hacer después de tanto tiempo, es como si nunca la hubieras hecho. Pero hablé con el director, Herney Luna, y me gustó la conversación que tuve con él. Sabía que tenía que volver porque después del linchamiento del que fui víctima por parte de la justicia del Estado y de los medios de comunicación, el instinto de conservación me indicó que lo mejor que podía hacer era volverme invisible. Estaba protegiéndome”. 
Araújo regresó a la televisión a principios de este año con este corto papel de la serie del Cacique de La Junta. Pero el asunto no quedó ahí, y lo volvieron a llamar, esta vez para interpretar un personaje más complejo y más profundo, por lo menos para él: su padre, Álvaro Araújo Noguera. La telenovela de Caracol Televisión, que recién finalizó grabaciones, es sobre la vida de su tía Consuelo Araújo Noguera, La Cacica, una mujer de armas tomar, decidida y contestataria, que fue ministra de Cultura y, después, asesinada por las Farc, en un viacrucis por la Sierra Nevada que a Colombia todavía le duele recordar. 
Ahora Álvaro Araújo Castro está listo para hablar, desde el corazón, de su situación jurídica, de su tía Consuelo, de sus ganas de ser actor y de su familia que tiene la tradición de recibir en su casona de Valledupar a todas las personalidades de la cultura y la política del país, durante el Festival Vallenato, desde tiempos inmemoriales. 
¿Cómo fue interpretar a su padre en esta producción? –No me imaginé lo difícil que iba a ser por múltiples razones: para empezar estaba representando a mi papá en una producción que quiere mostrar cosas honestas y reales, de personas de carne y hueso, que están compuestas de virtudes y defectos. Y, claro, estaba muy comprometido con la historia, que era la de mi hogar, la de mi padre y mi madre, que fue un matrimonio que terminó roto. Yo presencié todas esas situaciones cuando era un adolescente y como actor tenía que dar un testimonio de adulto, pero todavía afectado sin saberlo. Exhumar ese episodio fue muy difícil. 
¿Qué tal estuvo Viña Machado en el papel de La Cacica? –Viña es una modelo y por lo tanto tiene una expresión corporal extraordinaria. Además es una mujer profundamente inteligente, contestataria y competitiva. Con esos elementos se puede producir la réplica de Consuelo. Así era ella. Estoy seguro de que si hubiera conocido a Viña, le hubiera simpatizado mucho.
¿Cómo es el personaje de su papá? –Es un personaje que fue un referente para la vida de mi tía Consuelo, porque a pesar de que era su gran compañero también fue su fuerte crítico en varias cosas. Su relación con mi papá se me parece mucho a la mía con mi hermana María Consuelo (Conchi): hay un profundo amor y respeto entre los dos, en el sentido de que cada cual construyó sus propios éxitos y su propio camino. 
¿Era apegado a su tía Consuelo? –Yo la quería y la admiraba mucho. Crecí muy cerca de ella. ¿Pero apegado? ¡Caramba! Es que era una persona con un temperamento singular: no era la tía que te sentaba en las rodillas y te consentía. Ella te hablaba como si fueras un adulto todo el tiempo porque te trataba fuerte, pero era divertida. Tenía el humor mordaz de la gente inteligente, siempre decía cosas interesantes, siempre estaba confrontándote, cuestionándote. Era diferente…
¿Se piensa dedicar a la actuación, o hay alguna otra actividad profesional en su camino? –No lo sé, porque eso no depende de mí. Finalmente son las oportunidades que se te aparecen. ¿Sabes qué me gustaría?, representar al personaje de un malo, de un perverso. Todos los papeles que he hecho son de buenos. 
¿Y la política…? –Te digo algo: un político no necesariamente es un candidato. Soy un tipo formado; no solo académicamente, tengo la formación que da un camino de espinas. No hay nada que forme más que una cruz a cuestas. 
¿Le sigue pesando esa cruz? –Por supuesto que sí. Por una razón muy simple: nunca en la vida me he volado un semáforo. Soy un hombre inocente y conmigo se cometió un error judicial. 
¿Cuál es su situación judicial en este momento? –Mi situación judicial es que cumplí una condena de nueve años que me impusieron sin un juicio y tengo una denuncia contra el Estado ante el Sistema Interamericano de Derechos Humanos. Me siento un secuestrado político. 
¿Cuáles escenas fueron las más duras de grabar? –Una: cuando mi papá le dice a mi mamá que se va de la casa. Sobre todo porque uno piensa que no está involucrado en eso. Pero es que no solo los protagonistas se involucran. También los espectadores. Dos: el entierro de Consuelo. Fue muy duro. Tres: una escena ficticia, que además yo sugerí. Fue un juicio que, en la novela, la Corte Suprema de Justicia le hace a mi papá. La sugerí porque me parecía un ejercicio de honestidad con la historia. Y a pesar de que mi papá no fue juzgado en el tiempo que aparece en la serie, él fue investigado y absuelto. Lo triste para mí es que pagué cinco años de cárcel y solo he estado ante la Corte frente a las cámaras de televisión. Sé que esa oportunidad me va a llegar. No tengo la menor duda.

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