Suscríbase

Reciba en su correo nuestras noticias y entérese de lo último de los famosos.

Diego Trujillo y su hijo Pablo, socios por amor al arte

Diego Trujillo y su hijo Pablo, socios por amor al arte

REVISTA JET-SET

Pablo, el hijo mayor de Diego Trujillo, estudió Música en Buenos Aires y regresó al país para lanzar su carrera como solista y componer la banda sonora para el stand up comedy de su padre, Padre rico, pobre padre.
Diego le regaló a su hijo la primera guitarra eléctrica cuando entró a sexto bachillerato en el Gimnasio Moderno, con la que ahora compone parte de la música para las obras del actor.
Por: 7/4/2016 00:00:00

Al hablar con este par de artistas bogotanos lo primero que salta a la vista, además de su evidente parecido físico, es la forma natural en la que interactúan. Pablo Trujillo regresó el año pasado a Colombia, después de estudiar Música en Buenos Aires, para lanzar su carrera de solista y ayudar a su padre en la composición musical de sus obras de teatro. La más reciente fue Padre rico, pobre padre, un stand up comedy que habla de lo dulce y amargo de la paternidad. Cuando Diego escribió este monólogo se inspiró en sus tres hijos: Pablo, Silvia y Simón.

La historia de cómo padre e hijo empezaron a trabajar juntos se remonta al 2009 cuando Pablo, con apenas 18 años, ya se perfilaba como músico. Diego descubrió el talento de su hijo al oír el disco que grabó con la banda que tenía con sus amigos del Gimnasio Moderno. Por eso le propuso que le hile hiciera la música para su primer stand up comedy, Qué desgracia tan infinita, un monólogo que habla de la divertida crisis que vive un hombre a los 40 años cuando se enfrenta a los primeros signos de la vejez. Esta primera colaboración abrió la puerta para muchas más.
Por esa época, Pablo estudiaba en los Andes, donde veía materias de todas las carreras, pero fue la discografía de Los Beatles, que descubrió en el estudio de la casa de su padre, la que cambió su destino. Se fue a vivir a Argentina para estudiar música con énfasis en guitarra. En Buenos Aires produjo su primer disco como solista, Grabaciones Argentina, con influencia de canciones de Cerati, Andrés Calamaro y Charlie García. Pocos meses después grabó Instantáneas, una producción discográfica en la que combina su amor por la música y la literatura.
Durante unas vacaciones de la universidad, el entonces aprendiz de músico, visitó el país e hizo la adaptación de las pistas de Molestia aparte, otra de las obras de Trujillo. Paralelamente produjo su tercer disco en el que contó con colaboraciones de reconocidos artistas como Andrea Echeverri, quien, después de leer un e-mail que le envió, lo invitó a su casa a tomarse un café. En el encuentro, La Florecita Rockera oyó la música de Pablo y aceptó la invitación de grabar con él la canción Otro Planeta. No solo se hicieron amigos, sino que Andrea lo contrató como su profesor de guitarra y, además, le presentó a su mánager Marcela Parra, quien hoy se encarga de lanzar la carrera de este joven músico que va en ascenso.
Luego, Diego y su hijo trabajaron juntos en la obra El crédito, dirigida por Víctor Mallarino, en la que Pablo compuso el tema original y la interpretó en vivo en su estreno en el Teatro Nacional. Además musicalizó la obra Burundanga, con la que se salió de su zona de confort, que está en el rock y el blues, e hizo una mezcla de flamenco y ritmos latinos, que era lo que quería su papá para esta composición.
Esta dupla marcha como un reloj. “A la hora de trabajar juntos lo primordial es la empatía. Si eso no existe, nada funciona¨, dice Diego. Hoy Pablo acaba de lanzar su cuarto trabajo discográfico, Para Parpadear, que grabó en el estudio de su casa en Chapinero, Bogotá, en la que vive con el artista. Él compuso y tocó todos los instrumentos de sus canciones, pero para su último sencillo le pidió colaboración al actor, quien toca la percusión con un palo y una ranita de madera, y a su hermana, Silvia, quien cantó los coros. Diego y su hijo pasan los días entre la lectura, la escritura y la composición, y cada uno complementa el trabajo del otro: “Siempre que escribo un texto mis primeros lectores son mis hijos. Pablo me corrige la ortografía¨, cuenta Diego entre risas. Sin lugar a dudas vendrán más producciones en las que este par de artistas

LO MÁS VISTO