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Germán Garmendia, el youtuber que colapsó la FILBO

Germán Garmendia, el youtuber que colapsó la FILBO

REVISTA JET-SET

El chileno que agotó la boletería en la Feria del Libro de Bogotá tiene solo 26 años y opacó a escritores versados, a la princesa Laurentien e incluso a la Nobel de Literatura, Svetlana Alexievich, lo que desató una álgida polémica. Así como unos tildaron su libro de ‘basura’, otros aplaudieron su creatividad.
Después de su exitosa visita a Bogotá viajó a París, donde celebró su cumpleaños. Recibió varias felicitaciones de los 7.5 millones de seguidores que tiene en Twitter.
Por: 5/5/2016 00:00:00

El pasado 23 de abril los asistentes a la Feria Internacional del Libro de Bogotá se encontraron con la noticia de que no podía entrar porque los fanáticos del youtuber Germán Garmendia habían agotado la boletería. Miles de niños, entre los 8 y los 16 años, hicieron fila desde muy temprano para conseguir un autógrafo y tomarse una foto con el famoso chileno que tiene más de 27 mil de suscriptores en su canal de Youtube, HolaSoyGermán, el cual es el segundo más visto del mundo y el primero de habla hispana.

El joven, de 26 años, fue invitado por la editorial Penguin Random House a promocionar su libro ChupaElPerro en el que, sin ninguna pretensión, da respuesta a los problemas que afrontan los adolescentes en el colegio y en la casa. Nunca antes en la FILBO se había visto un fenómeno como el de Garmendia, que rompió récords de asistencia y ese sábado le robó el protagonismo a reconocidos escritores como Fernando Vallejo, Alfredo Molano y a otros tantos que no entendían cómo un adolescente, que además no es de Colombia, vendía más libros que ellos, aunque nadie revela la cifra de cuántos fueron.

Germán llegó a la feria como si fuera el líder de una inmensa secta y lo trastocó todo. Compartió con sus ciberfanáticos durante 12 horas seguidas hasta que el agotamiento físico lo venció. ¿Cuál escritor en Colombia hace eso? Esa tarde los libreros tuvieron que resignarse a ver sus stands vacios y a que la proyección de sus ventas bajara de manera significativa, lo que obviamente no los dejó muy contentos. Por esta razón, la participación del millonario youtuber en el evento no estuvo exenta de polémica. Mientras algunos calificaron sus escritos de ‘basura’ y cuestionaron la profundidad de su contenido, otros elogiaron el poder que tuvo al abrirles las puertas de la literatura a muchos jóvenes en Colombia, donde el promedio de lectura no llega a dos libros por año.

Juan Esteban Constaín escribió en su columna de El Tiempo: “El fenómeno de los youtubers es el símbolo perfecto de los nuevos tiempos en los que estamos viviendo, y escandalizarse por eso en nombre de la ‘alta cultura’ no tiene ningún sentido. Libro es libro, y hasta en el manual del Renault 4 florece la poesía”. Otro que salió en su defensa fue el periodista Eduardo Arias, quien se quedó por fuera de la feria ese día: “Para saber qué clase de tipo era el tal Germán, el domingo entré muy prevenido a su portal y, para mi sorpresa, me gustó. Y bastante. Es histriónico, carismático, y cuenta historias muy sencillas y tontas pero con gran eficacia”.

Germán se adelantó al debate y escribió en la introducción de su libro ChupaElPerro que no se considera un gurú ni menos un sabio. “La gracia de mis videos y mis textos está en que hablo de cosas que le han pasado a todo el mundo, como las relaciones de pareja, la amistad, las mascotas, los profesores o simplemente el terror de dar el paso a la adolescencia. Soy un tipo normal y la gente se identifica con lo que cuento”, afirmó en una entrevista en BBC Mundo. Su truco básico es decir: “Yo soy igual que tú”.

Garmendia prefiere beber leche que alcohol, quiere ser un músico o un actor famoso, es adicto a internet porque es más entretenido que la vida real; y lo que más le gusta es pasar tiempo con su mamá y hermano mayor, pues su padre murió cuando él tenía 3 años en un accidente de tránsito. Su fama es tan grande que, en uno de los cientos de videos que ha subido, cometió el error de hacer un paneo de medio segundo al frente de su casa y dos horas después su puerta estaba llena de fanáticos y tuvo que mudarse.

A veces pasa hasta dos días sin salir de su habitación produciendo sus videos, en los que habla a la velocidad de un rayo y con un lenguaje que les cuesta trabajo entender a quienes pasan de los 30 años. Y es que es evidente que los jóvenes de la generación de internet ven el mundo de una manera distinta, a través de imágenes más que de palabras. Yolanda Ruiz resumió esas diferencias en su columna de El Espectador: “Nosotros cuidando la vida privada, ellos revelando los secretos, su intimidad. Nosotros hablando de política, ellos de medio ambiente. Nosotros haciendo amigos en parques y centros comerciales, ellos en la web. Nosotros concentrados, ellos multitask… Por mi parte apenas digo: bienvenidos los youtubers, aunque no acabe de entenderlos. Mis mayores tampoco me entendían cuando tenía 20 años”.

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