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Gad Elmaleh y Carlota Casiraghi ¿Amor imposible?

Gad Elmaleh y Carlota Casiraghi ¿Amor imposible?

REVISTA JET-SET

Una nueva biografía del humorista francés revela el problema que hace tan complicada su relación con la hija de Carolina de Mónaco: la religión.
La biografía asegura que Gad Elmaleh es bipolar, donjuán y amante insaciable. Sedujo a Carlota, con quien aparece en Roma, contándole sus graciosas historias de la infancia.
Por: 21/5/2015 00:00:00
Detrás de su cara de comediante, el más popular de Francia, se esconde un donjuán y amante insaciable que ha tenido romances con las más famosas de la nación gala, como las actrices Marie Gillain y Marie Fugain, la periodista Marie Drucker y la violoncelista Sabine Lagarde, entre otras. La que más le había “movido el piso” antes de Carlota Casiraghi fue Anne Brochet, famosa en todo el mundo por su papel de Roxane en la cinta Cyrano de Bergerac, que protagonizó junto a Gérard Depardieu. Ella fue la única que logró que Gad aceptara cumplir con el rito del matrimonio, en 2001, cuando ya tenían un hijo, Noé. Sin embargo, la relación se enfrió porque los compromisos de ambos con el teatro y el cine no les permitían estar juntos. En la cima de su popularidad, Elmaleh le era infiel a su esposa con la bailarina Aurélie Dupont y apenas lo supo, Anne le pidió el divorcio y escribió Trajet d’une amoreuse éconduite (Viaje de una amante despechada), versión novelada de su matrimonio, en la que aseguró que Gad es bipolar.

Esa dificultad del humorista para conciliar la vida amorosa y familiar con su carrera ha sido constante en la vida del artista y el principal motivo del fracaso de sus relaciones. Así lo relata el escritor Stéphane Koechlin en su reciente biografía, Gad Elmaleh, la vie pas normale (Gad Elmaleh, la vida anormal), cuyo plato fuerte, por supuesto, son los detalles de su publicitado romance con Carlota Casiraghi, hija de la princesa Carolina de Mónaco.

El libro relata, por primera vez, cómo se conocieron: Carlota solo se relacionaba con jóvenes guapos y provenientes de la esfera más mundana de la alta sociedad de Europa, pero poco después de terminar su noviazgo con Alex Dellal, rompió con esos esquemas en una cena en casa del comediante Charles Berling, en París, en la que Gad, típico representante de la bohemia chic de la Ciudad Luz, era otro de los invitados. El biógrafo narra que a él le fascinó el humor de la equitadora y modelo y la sedujo narrándole peripecias de su infancia. El noviazgo se oficializó, cuando los dos asistieron juntos al Baile de la Rosa de 2013.

Desde entonces, se rumoró que la relación no era de buen recibo en la familia principesca. La soledad en que a menudo se vio a Carlota cuando esperaba a su primer hijo con Elmaleh, atizó la versión de que él no estaba del todo comprometido con ella. Según lo revela la nueva biografía, una vez más, el trabajo se interponía en su vida afectiva, pues era más lo que él pasaba fuera de París, donde vive con Carlota, a causa de su gira con su stand-up comedy por Europa y Estados Unidos, un hit de taquilla.

No obstante, el nuevo libro plantea que esa circunstancia, al menos por ahora, no es lo que hace tan enrevesado este idilio, en el que Gad y Carlota recuerdan, de cierto modo, los amores imposibles de Romeo y Julieta, los personajes de Shakespeare, a causa de sus familias. Los verdaderos problemas, asegura, comenzaron cuando nació el bebé. Para él, el actor escogió un nombre hebreo, Raphaël, pues proviene de una familia judía de Marruecos muy fiel a los preceptos de su religión. Como se recuerda, el linaje de Carlota también es muy apegado a su credo católico, la confesión oficial del principado de Mónaco, donde su tío, Alberto II, gobierna con amplios poderes. Surgió entonces la gran pregunta: ¿El niño sería circuncidado, siguiendo la tradición judía, o bautizado, como lo dicta la católica? La respuesta pronto la tuvieron los parientes de la madre, quienes resolvieron que el pequeño fuera cristianizado como lo son todos los miembros del clan Grimaldi, que rige a Mónaco desde hace siete siglos.

Gad, cuenta la biografía, se opuso pues tiene un lazo muy profundo con los suyos y sabía que se disgustarían al enterarse de que iba a romper con sus costumbres. Hasta se rumoró que el bebé fue circuncidado en secreto, pero el biógrafo Koechlin asegura que eso no sucedió, sino que pesó la razón de Estado sobre el deseo de Gad, quien cedió por amor a Carlota.

El bautizo tuvo lugar en junio de año pasado en la capilla del castillo de Mónaco. “Ni David, el padre de Gad, ni su tío Albert asistieron a la ceremonia. Solo su madre, Régine, aceptó la invitación, y se sentó en la primera fila del oratorio”, afirma la biografía.

El libro plantea que esa disparidad religiosa supone y supondrá en el futuro un dolor de cabeza para la pareja. Casarse, así sea por lo civil, le concedería a su hijo Raphaël derechos sobre la línea de sucesión al trono, pero siempre se presentará la incómoda situación de juntar a dos familias que se resisten a ceder un centímetro en sus creencias. Carlota, por lo demás, se vería obligada a acudir sola a las no pocas ceremonias religiosas del principado o a brillar por su ausencia, como acaba de suceder en el bautizo de sus primos, los príncipes Jacques y Gabriella, lo cual sería visto como un desaire por la sociedad monegasca.

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