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Amada Rosa Pérez se reafirma en contra del aborto

Amada Rosa Pérez se reafirma en contra del aborto

Revista Jet-Set

Hace tres años, Amada Rosa Pérez le confesó a Jet-set que pensó en suicidarse después de provocarse dos abortos y de vivir en un mundo de frivolidades. Hoy, con cuatro meses de embarazo, vuelve a sentar su posición en contra del aborto, luego de que el fiscal Eduardo Montealegre anunció que presentará al Congreso un proyecto de ley para legalizarlo en Colombia más allá de las tres causales establecidas por la Corte Constitucional en el 2006.
La actriz de la novela La costeña y el cachaco trabaja en un cubículo de 2x2 en la oficina de Bienestar Social de la Procuraduría. Hoy tiene un cargo de no más de 2,3 millones de pesos mensuales y se siente feliz de poder ayudar a la gente. Foto: Imagen Reina/12.
Por: 11/7/2012 00:00:00
En julio de 2012, el procurador Alejandro Ordóñez confirmó que la exmodelo llevaba un mes trabajando con él. En ese momento lo último que se sabía de Amada Rosa Pérez era que se recuperaba de una extraña enfermedad en un oído y que estaba dedicada a rezarle a la Virgen. “Cuando me propuso trabajar con él, no quería, porque era algo nuevo para mí, pero, después de meditarlo mucho y preguntarle a varias personas, me decidí”, le dijo a Jet-set la recordada actriz de la novela La costeña y el cachaco. Ya completa tres años y cuatro meses encargada de realizar programas de bienestar social para los empleados de la entidad en el país y de apoyar programas de responsabilidad social. Se ha mantenido en su trabajo gracias a la confianza del procurador de quien siempre ha dicho admira profundamente. “Es un hombre maravilloso y respetuoso. Conozco a su familia y me parece muy linda. Él es como un papá para mí”. Y desde entonces lo respalda con conocimiento de causa en su posición contra el aborto y la homosexualidad, a la que califica como una falta de valores. “Tengo amigos gays y los quiero muchísimo, pero no estoy de acuerdo con que promuevan con agresividad y violencia que la familia puede ser conformada por dos hombres. Ellos nunca van a poder concebir un bebé, eso va contra natura”, dijo. 
Así habló Amada Rosa hace tres años en Jet-set
En la década de los 90, Amada era una de las modelos y actrices más cotizadas de país. Al tiempo que protagonizaba novelas, desfilaba en las pasarelas de Milán y Miami, y aparecía en los principales catálogos de ropa interior, vivía su propio vía crucis. “Me sentía vacía, insatisfecha, me dejé envolver por la soberbia, la vanidad y el dinero. A los 18 años perdí mi virginidad y mi corazón se llenó de odio y venganza hacia los hombres”. 
Pero su verdadero infierno empezó a los 22 años, cuando quedó embarazada de su novio y abortó. “Lo hice porque me sentía sola. El sexo no es para jugar y yo jugué con candela y me quemé. Tenía miedo, el mundo se me venía encima. A las personas que les comenté de mi embarazo me decían que se me había dañado mi carrera como modelo. Estaba acorralada y, como tenía una vida llena de pecado, por eso lo hice”, dice. 
Pasaron los años y volvió a quedar embarazada y decidió tener a su hijo, pero el bebé estaba muerto. Luego recibió la noticia de que iba a ser mamá de nuevo y, al no tener el apoyo de su pareja, decidió abortar por segunda vez. “Ahí se desmoronó mi vida. Tenía fama y dinero, pero me sentía vacía. Pensé en suicidarme, pero no tuve el valor de hacerlo”. Empezó a tener pesadillas con niños. Cuando tenía uno cerca, calculaba cuántos años tendrían sus bebés si estuvieran vivos. 
Para llenar los vacíos que la atormentaban, se refugió en la Nueva Era. Iba adonde brujos a que le leyeran las cartas o le nivelaran los chacras. “Reté al demonio y me pasó cuenta de cobro: empecé a enfermarme, sufría del colon y de la columna”. Por una infección en el oído izquierdo estuvo al borde de sufrir una parálisis facial definitiva. Tuvo que retirarse de las pasarelas y de los sets de grabación. “Entré al quirófano y le dije a Dios: ‘Me arrepiento de todo lo que hice, me abandono en tus manos y que se haga tu voluntad’. Era una cirugía que iba a durar media hora y tardó seis, pensaba que iba a quedar con la cara torcida y no fue así”, le dijo a ?Jet-set en el 2009. 
Después de su “milagro” siguió juiciosa rezando el rosario. “Una noche que estaba bastante agobiada, sentí la presencia de alguien en mi cuarto. Era la Virgencita que me dijo: ‘Mi pequeña, ora, ora, que nunca es suficiente’”. Amada hace parte de la Legión de María y modera en su casa un grupo mariano de oración. “La Virgen Santísima restauró mi corazón adolorido y me devolvió la feminidad. Fue llenándome nuevamente de ternura y dulzura. Cuando una mujer decide acabar con la vida de un ser humano pierde su esencia, se vuelve grotesca, dura, agresiva y fría”. Hoy no le importa que la tilden de monja o de camandulera porque va todos los días a misa o reza el rosario con frecuencia. Es católica, apostólica y romana, y no cristiana, como muchos medios han dicho. “Quienes no han vivido esta experiencia tienden a criticar y a rechazar. Uno no puede amar ni juzgar lo que no conoce. La verdad siempre pellizca y escandaliza. Imagínate, si crucificamos a Jesús, ¿qué puedo pedir yo”. Confiesa que ahora que está cerca de Dios los ataques del demonio se han intensificado. “Son físicos y espirituales. Hay días en los que siento una presión en mi pecho que no me deja respirar”. 
Ahora quiere terminar la carrera de Administración de Empresas que interrumpió para dedicarse al modelaje. No descarta volver a la televisión, siempre y cuando sus personajes no tengan escenas de sexo o de besos que inciten a la sensualidad y al morbo, y los diálogos no incluyan palabras groseras o vulgares. Es consciente de que por estas exigencias le han cerrado las puertas, pero eso no la estresa. “Se cierran unas puertas, pero Dios va abriendo caminos. Acabo de hacer una película que se estrenará en el 2013 y de la que no puedo dar muchos detalles”.

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