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Lina Hinestroza nos mostró su vida en rosa

Lina Hinestroza nos mostró su vida en rosa

REVISTA JET-SET

La empresaria le quitó el aura oscura al cáncer de mama y se apropió del rosado para crear conciencia sobre la importancia de prevenir esta enfermedad que la atacó en 2013. Con su movimiento Moda Rosa propone que, en octubre, Colombia se una al Día Internacional del Cáncer de Seno e ilumine las fachadas de los edificios con este color y las empresas apoyen esta causa.
2015Lina se salvó de morir de cáncer de seno gracias a que detectó a tiempo su enfermedad. Pensando en eso lanzó, a través de Modo Rosa, una aplicación gratuita que le recuerda a las mujeres la importancia de hacerse el autoexamen y las mamografías.
Por: 22/10/2015 00:00:00
Después de que la diagnosticaron en agosto de 2013 un cáncer de seno tipo tres, el más peligroso de todos, la vida de esta empresaria paisa cambió radicalmente. Lina no solo tomó su enfermedad como una oportunidad para aprender a enfrentar sus miedos, sino que ha ayudado a miles de mujeres en Colombia a prevenir el cáncer o ganarle la batalla. Lo primero que hizo fue escribir un blog, Poniéndole el pecho al cáncer, que empezó como ejercicio de desahogo y después se volvió una página viral. 
Por este medio, muchos amigos, dentro y fuera del país, se enteraron de su enfermedad y comenzaron a mandarle fotos de edificios iluminados de rosa en las ciudades donde vivían, como una manera de hacerle saber que no estaba sola. Lina empezó a investigar y encontró que en varias ciudades del mundo en octubre, particularmente el 19, Día Internacional del Cáncer de Seno, pintan algunas fachadas de rosa para recordarles a las mujeres la importancia de hacerse la mamografía y detectar a tiempo la enfermedad. Descubrió que en esos países los índices de mortalidad son menores gracias a la prevención, y decidió copiar la idea en Colombia, donde algunas edificaciones como el Palacio de Nariño y la Catedral de Barranquilla ya han acogido su iniciativa. 
Con su empresa de relaciones públicas y comunicaciones, Tripartita, Lina y su socia, Natalia Ortiz, crearon Moda Rosa, un movimiento que busca alertar sobre la prevención del cáncer de mama, a través de diferentes estrategias de comunicación, que es lo que ellas saben hacer. A su proyecto se han unido varias empresas que sacan una línea rosa y destinan parte de las ganancias a ayudar a quienes sufren de esta enfermedad. Con estas donaciones compraron y remodelaron la casa Moda Rosa para la organización Fundayama, en el centro de Medellín. “Yo conocí a su directora, Claudia Urrego, cuando la entrevisté para mi programa Poniéndole el pecho al cáncer en el canal Televida. Ella me contó sobre su enfermedad y le hice la pregunta que le hago a todas las mujeres: ‘¿Cuál es su sueño?’. La mayoría hablan de sí mismas, de hecho también pienso en lo que quiero hacer con mi marido y con mis hijos; Claudia fue más allá y me dijo que su anhelo era tener una sede más amplia para su fundación que, desde 2007, ayudaba a mujeres de estratos 1 y 2 a sobrellevar su enfermedad dignamente, brindándoles una asesoría legal, psicológica y espiritual”. 
Lina la ayudó y el pasado 1 de octubre inauguraron la sede que tiene 300 metros cuadrados y cuenta, entre otras cosas, con un taller de oficios, un salón múltiple donde pueden hacer actividades como gimnasia o yoga, una sala de belleza y un espacio donde las voluntarias fabrican las pelucas. “La pérdida del pelo para una mujer es muy duro, la feminidad obviamente se afecta, además estamos hablando de que muchas de ellas no tienen dinero para comprar ni siquiera un labial”. Lina recuerda el momento en que le tocó raparse como uno de los más duros. Ella no quiso ir a una peluquería; prefirió vivir esta experiencia en su casa con su familia. Sus dos hijos Tomás y Simón le pasaban la máquina mientras que Daniela, la mayor, la maquillaba. “Yo ni siquiera tenía lápiz de ojos, no me sabía hacer la rayita. Me tocó aprender porque como a uno se le caen las cejas y las pestañas, sino se pinta se ve como enfermo”, cuenta. 
Para estas mujeres ver que a Lina ya le está creciendo el pelo y que se curó de la enfermedad se ha convertido en un aliciente a la vida. “Estoy sana, preferí que me hicieran la mastectomía para no quedar viviendo con el enemigo y, después de un examen genético, me retiraron los ovarios porque hay una relación importante entre un cáncer y otro”, cuenta. Ahora se cuida en la alimentación y hace bastante ejercicio. “Estoy feliz porque siento que estoy recuperando mi cuerpo, tuve unos días muy difíciles en los que, por la quimioterapia, no podía ni caminar”, cuenta.
Hoy ya se siente con fuerzas para poner lo aprendido al servicio de los demás. “Lo más bonito ha sido darnos cuenta de que con el movimiento Moda Rosa hemos salvado vidas. Hace un año una mujer muy joven estuvo en la pasarela que hicimos en Colombiamoda porque la invitó el jefe. Salió tan impactada que se hizo el autoexamen, se encontró una bolita y se salvó porque descubrió la enfermedad a tiempo. Cuando ella me contó, llamé inmediatamente a Carlos Eduardo Botero, director de Inexmoda, y le dije: ‘Oye este cuento; se libró la pasarela’. Y él me contestó: ‘Se libró Colombiamoda, la pasarela no’”, cuenta emocionada. Eso hace que su trabajo valga la pena y la carga de energía para seguir ganándole día tras día la batalla al cáncer.
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