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La dinastía de las Vergara

La dinastía de las Vergara

Revista Jet-set

Tempo, Biseberza y Pronovias son las tiendas de moda que se han hecho grandes en Colombia gracias a estas amantes del glamour. Jet-set reunió a las empresarias barranquilleras que visten a las actrices, presentadoras de televisión, modelos y ejecutivas más reconocidas del país.
Con sus cinco tiendas de ropa y accesorios, Betty, Rebeca, Laura, Lupe y Carmen Vergara se han convertido en un referente importante en la moda de Bogotá y Barranquilla. Foto: ©Imagen Reina/13.
Por: 25/4/2013 00:00:00
Cuando las Vergara hablan del inicio de su negocio, se espantan un poco. Y no se debe a que les traiga malos recuerdos, sino porque todas son vanidosas y prefieren no hablar de años ni fechas que puedan revelar su edad. Su energía es como la de un grupo de colegialas. Reunidas en un mismo lugar parecen más de cinco. Todas hablan al mismo tiempo y tratan de imponer su punto de vista. Son Rebeca, Betty, Lupe, Carmen y Laura: intensas y aceleradas, pero sobre todo una familia de mujeres trabajadoras, quienes en un poco más de veinte años han logrado posicionar su emporio de moda en Bogotá y Barranquilla. Con sus tiendas Tempo, Biseberza y Pronovias han vestido con ropa casual, de noche y de novias, a cientos de actrices, presentadoras, modelos y mujeres apasionadas por las últimas tendencias.

Esta historia comenzó en la capital del Atlántico. Bajo la batuta de Rebeca, la mamá que parece una hermana más, se creó en los años noventa el almacén Tempo en uno de los centros comerciales más exclusivos de Barranquilla. “Siempre tuve interés por la moda. Empecé la modistería con mi cuñada en la casa, y cosía para mis hijas mayores. Después de muchos años me divorcié e inicié el negocio animada por Carmen, quien acababa de regresar de Atlanta, Estados Unidos, en donde estudió diseño de modas”, recuerda Rebeca. Carmen es definida por su madre y hermanas como una hormiga trabajadora incansable. “Cuando volví le dije a mi mamá que quería poner mi taller en la casa y abrir un almacén”, cuenta. Después de viajar constantemente a Nueva York, en busca de telas y accesorios para sus colecciones, su espectro se abrió hacia otros diseñadores. “Conocí a los dueños de marcas importantes como BCBG o Bisou Bisou y ese fue el inicio del negocio”. Luego convencieron a Betty, la administradora de empresas, para que dejara su trabajo en la banca y se asociara con ellas. A esas alturas del negocio, en 1996, Lupe, la traductora, vivía en Bogotá y se paseaba con la ropa que vendía su familia por los pasillos de la Universidad de los Andes, en donde hacía un posgrado. “Aquí no existía un almacén como el de mi mamá y mis hermanas. Ese era un buen momento para abrir Biseberza en la capital. Nos dimos a conocer gracias a los contactos con presentadoras de televisión como María Cecilia Botero, que trabajaba en el noticiero CM& y se había enamorado de la ropa que vendía mi mamá en Barranquilla”, comenta Lupe, quien según Betty es la más amiguera. Ella ha hecho famosa su tienda gracias a los créditos que aparecen al final de los noticieros, programas de concurso o telenovelas. “La primera que salió en la sección de farándula fue Viena Ruiz, y es muy simpático recordarlo porque yo tenía que acortar el largo de las faldas para que se le vieran las piernas”. Después vistió a Paola Turbay, Sofía Vergara, Claudia Elena Vásquez, María José Barraza, Isabella Santo Domingo, Andrea Serna y Maritza Rodríguez. Todas presentadoras y actrices. “A Adriana Arboleda la vestimos el día que ganó el concurso The Look of the Year de 1996”, recalca Lupe.

En 1999 Carmen obtuvo la única franquicia para América Latina de Pronovias Barcelona, y después de intentar sostener esta nueva tienda en Barranquilla, prefirió trasladarse a Bogotá al lado de Betty, quien aprovechó el buen nombre del negocio familiar y abrió una sucursal de Tempo. En este capítulo de las hermanas barranquilleras aparece Laura, la menor: “La experiencia de haber trabajado con Carmen me sirvió para definir el concepto de mi propia tienda. Allí manejaba los vestidos de fiesta, y ese es mi fuerte, con lo que me identifico”. La comunicadora social de la familia abrió hace cuatro años una tienda destinada a la ropa de noche y de coctel. “Mis vacaciones del colegio las pasaba en el almacén de mi mamá. Vestía a los maniquís y estaba pendiente de todo lo que ella y mis hermanas hacían”, reconoce Laura. Tres veces al año viajan, juntas, de dos en dos, o separadas, a las ferias de moda de Nueva York, Milán y París. A pesar de la gran responsabilidad que tienen de acertar en la selección de la ropa y las marcas que les traen a sus clientas, se divierten juntas. “A veces hacemos compras solas y cuando vamos a ver, a todas nos gustó lo mismo. Y no nos pasa solo con la ropa. Ahora estamos fascinadas con el maquillaje de Yves Saint Laurent”, dice Lupe. “Parte del éxito ha sido nuestra unión y trabajar a la par”, concluye Rebeca.
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