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La boda sorpresa de Mark Zuckerberg

La boda sorpresa de Mark Zuckerberg

Revista Jet-Set

Al fundador de Facebook se le mezcló la dicha de su matrimonio con su novia de toda la vida con el deslucido debut de su red social en la Bolsa de Nueva York.
Zuckerberg colgó en su página de Facebook esta foto de su boda con Priscilla, en Palo Alto, California. Se conocieron en el 2004 haciendo fila para entrar al baño en una fiesta de la hermandad de él en Harvard. Foto: AFP/Eyepress News
Por: 30/5/2012 00:00:00
Para un hombre que le ha enseñado a la humanidad a compartir con su red social, su boda fue muy privada. Incluso, los cien invitados ese 19 de mayo a su modesta casa de Palo Alto, California, creían que asistirían al agasajo por el grado como pediatra de Priscilla Chan, la novia de Zuckerberg en los últimos nueve años. Pero una vez allí, quedaron de una pieza al saber que en realidad asistirían a la boda de la pareja, que vivía bajo el mismo techo desde el 2010.

Mark dejó su acostumbrada sudadera con capucha y sus chancletas Adidas y se enfundó en un traje oscuro y corbata para llevar al altar a su enamorada, quien también cambió por un rato sus pintas informales por un traje de novia tradicional que le costó 4.700 dólares, precio módico para la mujer de uno de los cacaos del mundo. Pero, como se recuerda, a él el auge de Facebook, al cual le debe su riqueza, nunca lo ha encandilado y comparte con ella el gusto por lo sencillo y cotidiano, como se vio en la boda. El menú, por ejemplo, fue el que acostumbran pedir en su restaurante favorito de comida mexicana y les salió muy barato: 7 dólares (menos de 14 mil pesos) por plato y 3 dólares (cerca de seis mil pesos) por postre. La música corrió por cuenta del cantante Billie Joe Armstrong y los vecinos dijeron que también se oyeron piezas de Michael Jackson, Janet Jackson, Bon Jovi y Flo Rida.

Pero los detalles tan sencillos de la boda, anunciada por supuesto en Facebook por los contrayentes, fueron de mínimo interés para la prensa. Desde un diario serio como The New York Times, hasta las páginas más amarillistas, se concentraron en buscar el papel del dinero en este cuento de hadas.

Muchos analistas encontraron curioso que Zuckerberg se casara precisamente un día después de la llegada de Facebook a la Bolsa de Nueva York, en una oferta pública que hizo historia. La compañía, que él creó en su cuarto cuando estudiaba en la Universidad de Harvard, fue valorada en 104 millones de dólares, tan gigante como Citigroup, McDonald’s y Amazon.com. 56 por ciento en acciones que son de su propiedad lo hacían dueño en ese momento de una fortuna de 20 mil millones de dólares. “El matrimonio fue una movida legal inteligente”, dijeron viejos zorros de las finanzas, convencidos de que lo que él buscó fue blindarse en este nuevo momento de su bonanza.

La gran pregunta fue si él y Cilla firmaron un acuerdo prenupcial que estipulara cómo se repartirían sus bienes en caso de divorcio, mucho más, habiéndose casado en California. En ese estado, sin un documento de esa índole, lo que cada esposo gana luego de la boda entra a formar parte de la propiedad en común y se reparte por mitades en una eventual ruptura. Las ganancias antes del compromiso, eso sí, son de cada cual. Los abogados expertos en las leyes californianas consultados por los diarios de todo el mundo dijeron que lo más seguro es que ellos tengan tal acuerdo, como lo hacen todos los ricos para evitar posibles ácidas batallas legales.

En caso de no haberlo, afirmó Robert Blevans, un abogado de Napa, California, Cilla podría incluso reclamar derechos sobre lo que Mark tenía antes del matrimonio, en virtud de que vivieron sin casarse varios años, si puede demostrar que sus acciones se valorizaron durante la relación debido a los esfuerzos de su marido. En teoría, siendo el presidente de Facebook, ese es su trabajo, pero otros creen que eso es muy difícil de aclarar en una empresa de tal tamaño. Lo bueno de haberse casado un día después de la salida de Facebook a la Bolsa, dijo Blevans, es que el valor de la compañía se conoce y ello serviría de pauta en los tribunales.

Y mientras que los expertos discutían si Cilla es ya tan multimillonaria como su esposo, en la Bolsa de Nueva York las cosas no iban tan bien. Facebook, con la tercera oferta pública inicial más grande en la historia de Estados Unidos, debutó a algo más de 38 dólares por acción, pero hizo enmudecer al mundo con su descenso a 31,91 al cierre de esta edición. Un fiasco que le hizo perder a Zuckerberg algo así como dos mil millones de dólares cada día, pero que de todos modos no le valió la total decepción de un mundo que no olvida cómo se volvió billonario de la noche a la mañana y lo ve como una de las poquísimas personas a quienes la vida les cambia radicalmente en un lapso tan breve. Así, si en el ajetreado mayo pasó de soltero a casado y de ganador a perdedor, nada excluye que se recupere y cumpla el sueño de ser el nuevo amo de Wall Street.

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