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Margarita Rosa de Francisco y su amor felino

Margarita Rosa de Francisco y su amor felino

REVISTA JET-SET

La actriz, presentadora y columnista declara públicamente su obsesión por los gatos. Chakra, la mascota de los hijos de su novio Will van der Vlugt, ocupa gran parte de su tiempo y de su corazón, ahora que se prepara para escribir un libro e iniciar su reality de 2016 en la televisión: Desafío Súper Humanos.
En el momento que le avisaron que Chakra la visitaría dos semanas al mes Margarita alegó: “¡ay no, gatos no!”. Ahora acepta que la tiene ‘jodida’ de amor.
Por: 23/3/2016 00:00:00

“No tengo tiempo para estarte amando de esta forma”, le dice Margarita Rosa de Francisco a Chakra, la gata que dejaron a su cuidado los hijos de su novio Will van der Vlugt. Desde enero la casa que comparte con el fotógrafo y productor holandés en Miami tiene una nueva inquilina, y cada vez sus visitas son más frecuentes. “Pasa la mayor parte del tiempo conmigo porque los niños están en el colegio. Empezó a coquetearme y a perseguirme. Me he enamorado perdidamente”, relata Margarita a los cerca de 500 mil seguidores que tiene en Instagram. Su ‘drama con esa reina’, como ella lo describe amorosamente, la llevó hasta las lágrimas en la primera ocasión que sus pequeños dueños la regresaron a su casa por una semana.

La actriz, quien siempre se había caracterizado por no revelar detalles de su vida íntima, habla sin reservas de esta experiencia animal. Cuenta que nunca había tenido gatos y que mucho menos estaba entre sus planes obsesionarse con Chakra. “Ya le conozco los maullidos, pues tiene algunos que significan cosas distintas. Me gusta darle su comida, limpiarle su arenita, comprarle juguetes y dormimos abrazadas”. De su particular forma de dormir da fe un corto video que tituló: Ella está acabando con mi relación. En él se ve a su pareja de hace siete años profundamente dormido a un lado de la cama, mientras Chakra se le arruncha a ella en el cuello.

Cuando dice que está enamorada de un imposible la gente le aconseja que adopte su propia gatica, pero ella responde con seguridad que no: “de malas, yo la quiero solo a ella”. Margarita, tuvo perros en la casa familiar que compartía con sus padres, Gerardo de Francisco y Mercedes Baquero, y sus hermanos, Adriana y Martín. Más tarde, repetía en las entrevistas que no era de matas ni de mascotas porque sufría mucho con ellas. También ha declarado que ni en sus peores pesadillas se le ha ocurrido ser mamá, como tampoco piensa en el matrimonio. Después de su sonada boda con Carlos Vives en 1988 y la separación 2 años después, La Mencha dejó de ser La Niña y quedó sin ganas de volver al altar. Pero parece que esta experiencia ‘gatúbela’ le ha despertado su instinto protector: escribe “nosotros” al lado de una foto en la que se ven las patas de Chakra en medio de sus piernas y las de Will. Ella, que criticaba a quienes colgaban en las redes sociales fotos y videos de sus gatos, reconoce que ahora está totalmente jodida: “Con decirles que ya quiero ser bien viejita para no trabajar y dedicarme solo a cuidar gatos”.

Quién sabe cuándo será que Margarita estará “bien viejita” y si dejará de trabajar. La actriz y presentadora luce más bella y saludable hoy a los 50 años que cuando fue candidata a llevarse la corona de señorita Colombia en 1984. La energía que despliega con el ejercicio físico, otra de sus obsesiones, se refleja en sus actividades. Hace poco anunció en sus redes el próximo reality, Desafío Súper Humanos, con el que ya completa 12 años en la presentación. Tiene una columna quincenal en El Tiempo, y gracias a La Ranga cumplió con el propósito de hacer su propia serie web. Además, 35 años después de su debut en la película Tacones, revela que sigue tratando de ser actriz. Y como si todo eso no fuera suficiente, ahora cuenta que está en la tarea de publicar su primer libro.

Ella se pregunta qué le pasa con Chakra, a quien le agradece que le haya abierto las puertas de su mundo misterioso y fascinante. “Francamente no sé qué hago teniendo ilusiones. Además, pronto comenzaré a trabajar, debo viajar, en fin. Me daría todavía más duro si fuera mía. Así que me acostumbraré a quererla así”.

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