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La actriz Carolina Guerra da guerra en Hollywood

La actriz Carolina Guerra da guerra en Hollywood

REVISTA JET-SET

La estrella colombiana se le midió al papel de Lucía, una mujer casada que se enamora de su cuñada. La película La luciérnaga, de Ana María Hermida, la llevó hasta el Festival Internacional de Cine de Madrid, donde fue nominada en la categoría de mejor actriz. Mientras tanto busca papeles en la meca del cine.
Carolina Guerra vive desde hace cuatro años en Los Ángeles, donde estudió actuación y obtuvo un papel importante en la serie Da Vinci´s Demons, que ha abordado la juventud de Leonardo da Vinci.
Por: 9/7/2015 00:00:00
Algunas personas hablan de Carolina Guerra como si todavía fuera la ganadora del Concurso Señorita Bogotá, del que fue descalificada por posar en ropa interior. El certamen local la marcó de por vida como una mujer de arrojo, que desafió las normas del Concurso Nacional de Belleza, y cuya experiencia le dio la armadura para emprender papeles viscerales como el de Lucía, en la película La luciérnaga. 
En este proyecto se le midió a una historia de amor entre dos mujeres, cuyo personaje le valió una nominación a mejor actriz en el Festival Internacional de Cine de Madrid que terminará el próximo 12 de julio. 
La bogotana no se esperaba tal mención, y es que para ganarse el personaje pasó por un proceso en que se conjugaron el talento y una dosis alta de buena suerte. Una actriz mexicana tenía la misión de interpretar a Lucía, pero abandonó el proyecto cuando se definieron las fechas del rodaje. Ante el percance, la directora Ana María Hermida, también colombiana, pensó de inmediato en Carolina Guerra, a quien conoció por los días en que la artista tenía una relación amorosa con el actor Diego Cadavid. 
Guerra apenas tuvo tiempo para leer el guion. El equipo de producción la vinculó de inmediato a este proyecto fílmico que se realizó con muy bajo presupuesto, tanto que algunas escenas se rodaron de manera artesanal. Varias fueron iluminadas con la linterna de un celular. 
La luciérnaga se constituye en la ópera prima de Hermida, quien cuenta con una historia muy similar a las de miles de inmigrantes latinos en Estados Unidos, donde vive desde que tenía 14 años. El argumento de la cinta está pincelado por varios matices dramáticos que se desprendieron de la propia vida de la realizadora. 
La historia central del film surgió en un momento oscuro, dominado por el luto de la realizadora, cuando su hermano murió en un fatal accidente justo en los días en que se alistaba para ir al altar. 
Carolina Guerra hace el papel inspirado en Ana María Hermida. En la película sostiene una relación más espiritual que física con la dama que iba a ser su cuñada. “La cinta toca un tema tabú, pero de manera respetuosa. Todo pasa entre dos mujeres que no se atraen más allá de lo corporal. Debido al duelo que comparten terminan amándose de una manera sublime. Diría que es un amor incondicional que se asemeja al de Dios”, explicó Hermida. 
Este papel ha sido parte de la lucha constante de Carolina Guerra por buscar reconocimiento en la meca del cine. Hace cuatro años se mudó a Los Ángeles, donde vive con la actriz Isabella Santo Domingo, y empezó a estudiar arte dramático con la intención de aprovechar la visibilidad que han logrado los latinos en la industria del entretenimiento de Estados Unidos con figuras como Andy García, Salma Hayek y Sofía Vergara, entre varias más.
Guerra, como si le hiciera honor a su apellido, buscó una estrategia para abrirse camino con el apoyo de la agencia de talentos Paradigm, que tiene un radio de acción no solo en Los Ángeles, sino en Nueva York, Londres y México. Entre sus clientes aparecen nombres del prestigio de Antonio Banderas, Aerosmith, The Black Eyed Peas y David Guetta, entre otros.
El foco de la mirada de Carolina Guerra está dirigido hacia Hollywood, pero sin desviarse del mercado latino. Por esta razón también se apoyó en la mánager Fabiola Peña, quien ha sido artífice de los logros de Édgar Ramírez en el extranjero por su protagónico en El Chacal. Peña se ha encargado de manejar a Manolo Cardona y a Julián Román en los programas que van dirigidos al segmento latinoamericano de Estados Unidos. 
“He tocado todas las puertas que se me han ocurrido, incluyendo las de algunos proyectos que no han salido al aire y de series que ya están consagradas. Me gusta la nueva televisión, porque cada capítulo de los seriados parece una película. Son narrados de manera cinematográfica”, puntualizó Carolina Guerra, quien tuvo una figuración importante en la segunda y tercera temporada de Da Vinci’s Demons. Este drama histórico, ambientado en el renacimiento y que sigue los pasos de Leonardo da Vinci durante su juventud, se ganó tres premios Emmy en 2013.
Después de su papel en La luciérnaga, la estrella bogotana actuará en la cinta que tiene el nombre tentativo de El oro y el polvo, del realizador dominicano Félix Limardo, cuya trama se centra en persecuciones de autos y balaceras entre buenos y villanos, al mejor estilo del género exploitation que tuvo mucho auge en los años 70 y que revivió Quentin Tarantino. “Me he divertido mucho con este proyecto. No ha sido fácil. Existe mucha prevención frente a las artistas latinas y más cuando han actuado en telenovelas. Debo admitir que me han tenido en cuenta porque he trabajado en varias series”, dijo la artista. 
Cuando puso un pie en Los Ángeles, la colombiana llegó con un mapa de ruta que le dio claridad al rumbo que ha tomado su carrera actoral. Por ejemplo, solo ha aceptado aquellos papeles que muestran una imagen positiva de las mujeres latinas, lejos del estereotipo de las bombas sexy, prostitutas o narcotraficantes que suelen dibujar algunas producciones. “Por esa misma razón no voy detrás de esas series que se basan en la narcocultura. Siento que el boom alrededor de estas tramas se encuentra en descenso. Se volvieron repetitivas. En su momento tuvieron valor porque formaron parte de una catarsis colectiva. Teníamos la necesidad de exorcizar lo que significó el narcotráfico en Colombia”, agregó la maniquí de la agencia de modelos Grupo4.
Pronto volverá a rodar en inglés, pero de la mano de un colombiano: Ricardo Gabriel, quien la dirigió en la película La lectora. “Si la vida me lleva a tocar más puertas lo haré”, dijo. El mundo no se le acabó cuando le quitaron la corona. Por el contrario, Carolina Guerra se transformó en una guerrera.

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