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Kim Kardashian y Kanye West la boda de los 12 millones de dólares

Kim Kardashian y Kanye West la boda de los 12 millones de dólares

Revista Jet-set

El fastuoso casamiento de la reina de los reality shows con el rapero ha sido elogiado como un increíble cuento de hadas, pero tildado también como una clase magistral de vulgaridad.
Se casaron en el Forte di Belvedere en Florencia, ante 200 invitados, tras una semana de festejos previos. Las invitaciones, impresas con relieve de oro, costaron 1000 dólares (cerca de dos millones de pesos) cada una. Foto: Kim Kardashian - Instagram
Por: Edición 2849/6/2014 00:00:00
“El exceso habría hecho palidecer a María Antonieta. Los cambios de ropa podrían llenar el clóset soñado por Barbie (y el de Kent también). Y se tomaron tantas selfies que con ellas se podría empapelar la Capilla Sixtina”. Así describió People las extravagancias de este matrimonio cuya expectativa llegó a rozar la que suscitan los enlaces de la realeza, pero con resultados muy diferentes. Los votos nupciales, en un viejo pabellón militar de Florencia y con la novia vestida por Givenchy, fueron solo el momento culmen de toda una semana de celebraciones entre Francia e Italia. Allí, una turba de paparazzi asedió sin tregua a los contrayentes y sus invitados, mientras que en Estados Unidos y el mundo entero los millones de fans de la pareja se desvivían por conocer nuevos detalles del acontecimiento que, según el Daily Mail, costó unos 12 millones de dólares. Mientras que algunos asistentes le dijeron a People que aquello fue “un sueño loco, imparable e increíble”, no faltaron críticas tan demoledoras como las de The Times, de Londres, cuya cronista Camilla Long calificó el suceso como “la orgía de mal gusto más grande del mundo” y “una clase magistral de vulgaridad”.

Kanye es uno de los raperos más ricos y exitosos, mientras que Kim es el centro de una estrambótica celebridad, por la que es noticia a diario. Hace diez años, un video de ella teniendo sexo con su novio, el también cantante Ray J, causó sensación y de un día para otro se convirtió en la estrella de su propio reality show. Hoy, Kim y toda su familia protagonizan Keeping up With the Kardashians, una verdadera mina de oro, que les ha permitido dar este controvertido despliegue de ostentación. Solo el jet privado que los transportó les costó 60.000 dólares por día, afirmó People.

Entre los festejos previos, el que mayor histeria causó fue la recepción que los novios dieron en el palacio de Versalles, antigua sede de los reyes de Francia. Esa noche, relató Camilla Long, los 200 invitados, en su mayoría jugadores de baloncesto y estrellas del maquillaje con nombres como LaLa, bebieron 1000 botellas de champaña.

El Forte di Belvedere, cerca de Florencia, fue el lugar escogido por los novios para formalizar su relación, que ya dio por fruto una hija, North. Para evitar las intromisiones de la prensa, el espacio aéreo fue cerrado, pero aun así los reporteros sedientos de la primicia lograron captar la ceremonia, que de todos modos no contó con la presencia de Justin Bieber y Beyoncé, quienes estaban invitados.

Ese día, como los anteriores, los novios botaron la casa por la ventana. El vestido de la novia costó 500.000 dólares; los regalos para los invitados, 125.000 dólares; el alquiler del Belvedere, 410.000 dólares; la actuación del cantante Andrea Bocelli, 341.000 dólares; el camino de flores hacia el altar, 136.000 dólares, y el piano de mármol para la fiesta, 450.000 dólares. Inclusive, pagaron 65.000 dólares a los vestuaristas y estilistas que se encargaron de engalanar a los invitados, a quienes también les pagaron la estadía en el hotel en Florencia, a un costo total de 500.000 dólares.

La revista Page Six, del New York Post, aseguró que los inodoros del Belvedere eran de oro y que los novios, especialmente él, no disimularon lo ególatras que son. A Kanye, por ejemplo, lo vieron tratando muy mal a los organizadores de la boda, a quienes les espetó: “Yo soy el centro de esta fiesta”. Además, aburrió a los asistentes con su discurso de 45 minutos. Algunos invitados, por su parte, se quejaban: “Esta es la cosa más desorganizada que he visto”, porque resultó que no les asignaron silla. Ni siquiera al propio Andrea Bocelli, quien es ciego, por lo cual prefirió marcharse luego de su actuación.
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