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Kike Sarasola salvará hoteles  en televisión

Kike Sarasola salvará hoteles en televisión

REVISTA JET-SET

El exitoso empresario de origen colombiano, presidente de la cadena internacional Room Mate Hotels, da el salto a la televisión en el programa de Discovery Max, Hotel Hell, en el que les ayudará a algunos empresarios españoles a salvar hoteles que están en la cuerda floja. Kike está casado con Carlos Marrero y tiene dos hijos, Aitana y Enrique Jr. que son su motivación.
La máxima de Kike Sarasola es ponerse en los zapatos del cliente, aprender a sonreír y perderle el miedo al fracaso.
Por: Revista Jet-set24/8/2016 00:00:00

A Kike Sarasola le habían ofrecido varias veces participar en un reality pero ninguno lo convencía. Este año cuando le propusieron estar en la edición española de Hotel Hell aceptó porque lo iba a hacer la productora Shine Iberia, de propiedad de Rupert Murdoch. La misión de Kike, dueño de la exitosa cadena Room Mate Hotels, será ayudar a otros empresarios a salvar sus hoteles de la cuerda floja: “Un buen alojamiento puede hacer realidad las vacaciones de tus sueños, pero un hotel malo puede convertirlas en un infierno”.

El programa lo empezarán a grabar en octubre y saldrá al aire a comienzos de 2017 por el canal Discovery Max. Ya abrieron el casting para encontrar a esos hoteleros cuyos negocios se están viniendo a pique por sus malas prácticas. Una vez elegidos, Kike visitará los establecimientos para hacer un repaso de todo lo que está mal: se fijará en el servicio, mirará con lupa que las sábanas y el baño estén limpios, y que las instalaciones sean buenas. Luego pasará con los dueños el tiempo necesario para que aprendan a innovar y llevar mejor su negocio. “Nosotros hemos cogido hoteles en crisis, los remodelamos y los incorporamos a nuestra cadena. Ahora voy a intentar hacer lo mismo pero ayudando a los demás”, dice Sarasola, quien asegura que no le tiene miedo a las cámaras porque siempre hay una por ahí siguiéndole los pasos.

Él se mueve por igual en los círculos más exclusivos de la política, el arte y la farándula, pero además se considera un “actor frustrado”. En Hotel Hell se representará a sí mismo y no le queda difícil porque todas las semanas dicta charlas motivacionales a emprendedores en las que hace énfasis en aprender a sonreír, a veces más de lo que se hace comúnmente. El ambicioso español tiene toda la experiencia para hablarles a los hoteleros en crisis ya que sabe qué es empezar de cero. Hace 11 años abrió el primer establecimiento, sin saber mayor cosa del negocio, y hoy tiene 23 hoteles en seis países, y abrirá ocho más en los próximos diez meses.

Mientras muchos profesionales estuvieron destinados a cerrar sus centros turísticos por cuenta de la crisis económica en el país ibérico, la facturación de su cadena en el primer semestre de 2016 fue de 25,7 millones de euros, 48 por ciento más que en el mismo periodo del año pasado. Kike tiene el 70 por ciento de las acciones, el 30 restante pertenecen a Sandra Ortega, hija de Amancio Ortega, fundador de Zara y uno de los hombres más ricos del planeta. Hace poco, la firma hotelera incursionó en el segmento del alquiler de apartamentos a través de la plataforma BeMate.com, que tiene un radio de acción en diez capitales del mundo.

Pero él cuenta que antes de abrazar el éxito no todo fue color de rosa, le costó trabajo lograr que creyeran en él. “Mi papá me preguntaba: ‘¿Para qué te vas a meter en este negocio si ya está todo inventado?’, pero no es así, siempre se puede innovar. Uno tiene que tener imaginación y evolucionar. Si todos mis hoteles fueran iguales ya me hubiera muerto del aburrimiento, lo importante es no perder la creatividad. Yo le decía a mi padre: ‘Yo no encuentro un hotel en el que me guste quedarme al ciento por ciento’. Él conoció el primero que hice –Mario, en Madrid– y tres días antes de morir me dijo: ‘Tú dedícate a los hoteles, eso es lo tuyo’”. Kike es hijo del reconocido empresario vasco Enrique Sarasola, que amasó una de las grandes fortunas de España, y con quien empezó a trabajar a los 16 años.

Las recomendaciones que les dará a esos empresarios que están al borde del precipicio es que se pongan en los zapatos del cliente, apliquen el sentido común y que no le tengan miedo al fracaso: “Yo he tenido muchísimos pero si uno es inteligente aprende de ellos. A mí el deporte me enseñó a no creérmelos, ni tampoco los éxitos porque son efímeros”. Porque, algo que pocos saben es que Sarasola compitió en los Juegos Olímpicos de Barcelona, Atlanta y Sídney, en la disciplina de hípica, donde obtuvo diploma olímpico, pero cuando se preparaba para los de Atenas tuvo una caída y se rompió la espalda. Y aunque se recuperó y volvió a montar, ya no era lo mismo. En ese momento estaba empezando con el negocio de los hoteles y decidió dejar las competencias.

En 2003 se convirtió en el primer atleta olímpico español en hacer pública su homosexualidad en la portada de la revista Zero, donde aparecía con Carlos Marrero, con quien se casó en 2006, recién se aprobó el matrimonio gay en su país. Tienen dos hijos, Aitana, de 4 años y Enrique Jr., de 8 meses, que nacieron a través de una madre subrogada. “Me encantaría tener uno más pero Carlos no quiere. Antes viajábamos los dos, ahora uno se queda para cuidar los niños. Nuestros fines de semana son sagrados para estar con ellos. Le estamos enseñando a nadar a Aitana, la llevamos a la playa, se pone las gafas de buceo y miramos los peces debajo del agua. Enrique, es un muñeco de ojos azules, guapísimo y súper tranquilo, no lo hemos oído llorar, es una delicia”, cuenta el orgulloso padre, quien bautizó su hotel en Ámsterdam: Aitana, en honor a su pequeña.

Su madre es la colombiana María Cristina Marulanda, y él acostumbra a pasar vacaciones en Cartagena. “Me encanta su país y quisiera poder abrir un hotel allí, lo que pasa es que no he contado con la suerte que he tenido en otros sitios, pero sigo intentándolo”. Dice que Colombia ha evolucionado. “Sois muy educados aunque en el tema de la aceptación sexual todavía hay mucho camino por recorrer”.

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