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La mala racha de Julia Roberts

La mala racha de Julia Roberts

Revista Jet-Set

La actriz es culpada del suicidio de su hermana menor y, para colmo, su madre padece cáncer de pulmón.
Julia Roberts, de 46 años, siempre atacó a su hermana Nancy a causa de suobrepeso y no le ayudó en sus planes de ser actriz. “Eres un fracaso gordo”, le decía, según el novio de Nancy. Foto: The Grosby Group.
Por: Edición 27926/3/2014 00:00:00
Julia es conocida como “la novia de Estados Unidos” y una de las actrices más dichosas de Hollywood, pero parece que le llegó la hora de protagonizar la otra cara de la moneda. A su imagen de dulce y buena, acorde con su rol en Mujer bonita, se contrapone ahora la de matona, similar a la de la reina perversa que interpretó en Espejito, espejito, por cuenta del suicidio de su medio hermana, Nancy Motes, en febrero pasado. Además del dolor que supone la pérdida de un ser querido, la estrella ha tenido que lidiar con las versiones que la señalan como la causante de la fatal decisión de Nancy, fruto del segundo matrimonio de su madre, Betty Lou, con Michael Motes.

Según lo reveló la propia Nancy al Daily News, de Nueva York, pocos meses antes de quitarse la vida, para ella nunca fue fácil ser el patito feo de una familia en la que todos eran bellos y triunfadores en la gran pantalla. Como se recuerda, sus otros dos hermanos, Eric y Lisa Roberts, también son actores, al igual que su sobrina, Emma Roberts, hija del primero. Aunque reconocía que Julia era una buena hermana mayor, que jugaba mucho con ella, Nancy le guardaba un hondo resentimiento que nunca superó. “Cuando yo estaba en bachillerato y ella ya era una adulta, me hizo saber que yo sufría de sobrepeso. Me lo dijo de una manera no muy amable y me hizo sentir herida y triste”, recordó Nancy.

En 1995, luego del colegio y cuando Julia brillaba como una gran estrella, Nancy quiso seguir sus pasos y viajó desde Smyrna, Georgia, donde estaba el hogar de la familia, a la meca del cine. Allí, la hermana de una de las mujeres mejor pagadas del séptimo arte, trabajaba como humilde mesera al tiempo que se presentaba a audiciones para obtener un rol. Pero ello no resultó y volvió a Georgia. “Julia no me apoyó –relataba Nancy–, no quería que yo tomara ese camino porque seguía gorda. Mi peso ha sido inestable siempre y eso me costó tener muchas críticas de ella. Fue desalentador para mí”. En 2010, las desavenencias entre las hermanas se volvieron más crudas, cuando la actriz hizo otro de sus sarcásticos comentarios sobre los kilos de más de su hermana, quien le respondió con un violento “¡jódete!”.

Hace tres años, Julia ayudó a Nancy a obtener un puesto como asistente de producción en la exitosa serie Glee, donde conoció a su prometido, John Dilbeck, con quien iba a casarse este año. Tras el suicidio, él no ha parado de señalar a la artista como la causante de la desgracia: “Nancy se sintió matoneada por Julia toda la vida. Ella la atormentaba llamándola ‘un fracaso gordo’. Culpo a la familia por lo que pasó. Si Nancy no hubiese sido la hermana de Julia Roberts aún estaría viva”.

El novio también cuenta que Julia había seguido molestando a Nancy, quien llegó a pesar 137 kilos, por lo que se sometió a una operación de by-pass gástrico en junio pasado. La actriz, dueña de una fortuna de alrededor de 150 millones de dólares, ya le había dado altas sumas de dinero para sus problemas de salud, pero esta vez, los 33 mil que costó el procedimiento no salieron de su bolsillo, sino de una deuda que Nancy contrajo por otro lado. En principio, el by-pass pareció funcionar, pero su adicción a las drogas no la ayudó a mejorar del todo. Según Dilbeck, quien no es santo de la devoción de la estrella, sufría de constantes ataques y se volvió muy paranoica acerca de su hermana. “Nancy decía que Julia quería destruirla y la llamaba ‘la perra’ y ‘el monstruo’”. La crisis emocional se agravó más cuando la actriz le prohibió ver a su madre. Finalmente, la depresión llevó a Nancy a ingerir la sobredosis de pastillas que la mató.

Meses antes de la tragedia, la familia ya venía lidiando con el cáncer de pulmón que le diagnosticaron a su madre, Betty Lou Motes, que tiene muy desesperanzados a los hijos que le quedan. A sus 80 años y luego de ser una fumadora compulsiva, ella ya ha sufrido enfisema y un ataque al corazón y fue sometida a una operación de espalda que retrasó la iniciación de su tratamiento oncológico.

Julia, temerosa de que el cáncer se lleve a su madre como ya lo hizo con su padre, Walter Roberts, se la llevó a vivir a su casa en Malibú, donde espera un milagro de la ciencia.
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