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Juan Pablo y José Clopatofsky duelo en el automovilismo

Juan Pablo y José Clopatofsky duelo en el automovilismo

Revista Jet-set

A solo un mes del accidente que le quitó la vida a su hijo mayor, el periodista y expiloto José Clopatofsky recarga baterías al lado de Juan Pablo, el otro hombre de la familia. El Clopa Racing Team quedó sin uno de sus timones, pero los dos aseguran que, tal como Gonzalo lo hubiera hecho, están listos a “poner primera” y hundirle el acelerador a la vida.
Juan Pablo y su papá, José Clopatofsky, junto al Chevrolet Sail del Clopa Racing que siempre llevará los nombres de los tres pilotos de la familia.
Por: Edición 29322/10/2014 00:00:00
La terapia de duelo de José y Juan Pablo Clopatofsky es hablar de lo que pasó, pero sobre todo pensar en el futuro. Padre e hijo caminan despacio hacia la cafetería que queda a un par de cuadras de su taller privado en el barrio Galán de Bogotá, el mismo en el que construyeron el Chevette Turbo de tracción trasera que Gonzalo probaba el 19 de septiembre en el Autódromo de Tocancipá, cuando perdió el control en la primera vuelta y cayó en un lago del que no lograron sacarlo con vida. Dicen sentir profundamente su ausencia, pero su formación de hombres de competencia y velocidad los muestra fuertes y aguerridos. Sentados frente a la mesa en la que muchas veces compartieron los tres el desayuno, aclaran que no hay tiempo de quedarse en el pasado, que la vida continúa. “Estamos seguros de que esto mismo es lo que Gonzalo hubiera hecho si estuviera en nuestro lugar. Ahora tenemos que concentrarnos en lo que sigue, asumiendo el dolor, pero con la mirada hacia adelante”, dice José, quien fue campeón nacional de automovilismo a los 22 años y hace más de tres décadas es reconocido por su labor como director de la revista Motor.

Su firmeza y coraje sorprenden. Los dos agradecen haber estado presentes en el momento del accidente, porque de otra manera no tendrían paz en medio de los cuestionamientos de lo que se hubiera podido hacer para evitar lo inevitable. “Él se fue haciendo lo que más le gustaba en la vida, y yo voy a seguir en lo mismo”, dice Juan Pablo. Tal es su determinación de enfrentar el miedo una vez más, que ya decidieron que la próxima competencia la va a correr en el mismo carro en el que perdió la vida su hermano. “Llevábamos dos años y medio construyéndolo, y desde que lo sacamos del lago llovieron las ofertas de los colegas que tenían los repuestos que necesitábamos para repararlo. Después de la partida de Gonzalo, confirmamos el gran aprecio que le tenían tantas personas”, comenta.

Juan define la relación que tenía con Gonzalo como de “rivales en la pista y cómplices en la vida”. Todos los días se veían en Autopress, la empresa que crearon juntos y en la que aplicaron sus conocimientos en pruebas de automóviles, lanzamientos de marcas y organización de válidas, que generalmente se realizaban en el autódromo de Tocancipá. En ese sitio, al que llamaban su segunda casa, también ganaron prestigio como instructores de la escuela de pilotos del Club Los Tortugas, de la capital. “Cuando estoy en la oficina todavía me parece que de pronto se va a aparecer Gonzalo por la puerta para decirme que debemos cerrar un negocio”, cuenta.

A pesar de lo ocurrido, los hombres de la familia Clopatofsky-Gutiérrez dicen no temerle a la muerte. Al fin y al cabo siempre la han tenido cerca en las 6 Horas de Bogotá, en las carreras del campeonato nacional de automovilismo o en las copas monomarcas en las que han conseguido varios títulos. El único temor que hoy los embarga es que el apoyo de la gente se apague, que en poco tiempo todos se olviden de acompañarlos. “Es reconfortante darse cuenta de que la partida de Gonzalo ha logrado unir más a nuestro gremio automovilístico, ahora estamos concentrados en consolidar un comité de seguridad en el autódromo, para evitar que se presente otro accidente fatal”.

Y para que no quede duda de que el mejor homenaje que le pueden hacer a Gonzalo es seguir viviendo, Juan Pablo decidió continuar con los planes de matrimonio que tenía hacía muchos meses, y se casó el pasado 11 de octubre con Tatiana Bejarano.

Las mujeres de la familia, Tulia, la mamá, y Susana, la hermana, están unidas para proteger la tranquilidad de la pequeña hija de Gonzalo y de su esposa, Anabella Chiossone.
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