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“Nadie ha contado bien la historia de mi padre”, dice el hijo de Pablo Escobar

“Nadie ha contado bien la historia de mi padre”, dice el hijo de Pablo Escobar

REVISTA JET-SET

Juan Pablo Escobar, el hijo del capo colombiano, criticó la serie Narcos, de Netflix, por imprecisiones sobre la historia y porque le achacan a su padre crímenes que dice que no cometió. Cansado de las mentiras que se han dicho en las diferentes series y textos, publicará en pocos días su segundo libro en el que promete revelar la historia real.
El hijo de Pablo ha recibido propuestas para hacer películas y series sobre su padre pero las ha rechazado porque no tiene el control de la historia. Le gustaría que el papel de su papá lo hiciera Al Pacino.
Por: Revista Jet-set.21/9/2016 00:00:00

El único hijo varón del jefe del cartel de Medellín está escribiendo un libro sobre su padre en el que contará hechos de los que fue testigo o de los que oyó de boca del propio capo. Creció rodeado de riqueza y los más temidos sicarios eran sus niñeras. A los 14 años su cabeza valía 4 millones de dólares y los enemigos de Pablo lo querían muerto. Tenía 16 cuando asesinaron a su padre, y después de vivir en la clandestinidad cambió su identidad por la de Sebastián Marroquín para empezar de nuevo en Argentina. Así vive hoy.

Hace poco expresó en Facebook su incomodidad con la serie Narcos de Netflix

"Yo no me voy a oponer a que hagan cosas acerca de la vida de mi padre, pero lo que sí creo es que la historia de él involucra tantas pasiones, víctimas, dolores y familias, que no necesitan cargarla de drama porque le sobra; no necesitan cargarla de violencia porque está atestada de ella y no necesitan ponerle efectos especiales porque los tiene todos. Cuando cuentan los hechos históricos al revés de como sucedieron están engañando a la gente, dejando un mensaje equívoco e insultando la memoria histórica de un país. En lo que he visto de la segunda temporada hay 28 cosas que no corresponden a la realidad, y creo que si me pongo de quisquilloso paso de 100. Está, por ejemplo, el caso de mi tío materno Carlos, él era un hombre que vivía rezando, tenía una fábrica de acrílicos, nunca estuvo metido en los negocios de mi padre y aquí lo muestran como un bandido, es injusto. Ese es solo un detalle pero multiplícalo por 20 capítulos".

¿Con todas las series y libros que han hecho sobre su padre, piensa que han manoseado su imagen?

"Claro. Mi padre era un magnífico chivo expiatorio porque cualquier crimen de Colombia le cabía. Aquí las investigaciones se resolvían en minutos, no le habían tomado el pulso al muerto y ya sabían quién había sido. Pablo Escobar cometió muchos crímenes y eso no hay que dudarlo, pero hay otros que no y que no desmintió porque tampoco quería entrar en guerra con quienes los habían cometido, como es el caso de los Castaño con Pizarro León Gómez, Antequera o Bernardo Jaramillo".

Pablo Escobar se volvió una marca y hay muchas personas que la usan ¿qué piensa de eso?

"La verdad hasta ahora nadie nos ha pedido permiso ni nos ha querido reconocer derecho sobre la marca Pablo Escobar. Yo debo decir que en derecho legítimo nos corresponde a nosotros, pero al margen de eso no se trata de tener la marca sino cómo se emplea, y yo me he ocupado de hacerlo con la máxima responsabilidad. Mi padre ya suficiente ofendió al mundo con sus acciones como para yo agarrar esa imagen e ir a refregársela a las víctimas".

¿Ha pensado en demandar? 

"Yo me tengo que dedicar a vivir o a pelear y a mí me gusta más vivir. ¿No es más rico?".

Ha dicho que va a contar la verdad en el libro, ¿qué va a incluir?

"Mi papá murió de 44 años y todos los días conozco nuevas historias que me sorprenden. Él alcanzó a hacer muchas cosas tanto buenas como malas. Si no sintiera que escribir esto puede servir para el bienestar de la Nación, no lo haría. Para salir a contar chismes de si el Puma Rodríguez estuvo cantándole a mi papá o si el Chavo del Ocho estuvo en mi cumpleaños, tiempo me sobra; eso son pendejadas. Aquí estamos hablando de historias serias".

Muchos dicen que en esa época usted era un niño y que por eso su visión no es realista.

"Es muy paradójico porque cuando escribo un libro que a la gente le incomoda era un niño y no sabía nada, pero cuando me perseguían judicialmente entonces era el gran jefe. Y ni lo uno ni lo otro. Es cierto cuando digo que él no involucraba a la familia en sus negocios, pero eso no quita que él no tenía problema en contarme las cosas. A los 7 años me dijo: ‘Mi profesión es ser delincuente‘".

¿Y cómo vivió ese mundo de las drogas?

"Hoy no soy un adicto gracias a una conversación que tuve con mi papá a los 9 años. Estábamos en la Hacienda Nápoles, él me puso todas las drogas en una mesa y me contó qué efectos hacía cada uno. Las probé todas, menos la heroína por lo peligrosa que es. Me dijo: ‘No se deje persuadir de sus amigos de consumirla, ni se deje echar cuentos de que es una gallina porque no lo hace, porque valiente es el que no las prueba‘. Esa frase se me quedó grabada para siempre. Ese día mi padre legalizó las drogas para mi mundo".

Dijo en una entrevista que la fortuna que les dejó su padre se la robó una tía paterna, ¿cómo fue?

"Es muy triste, es una historia que no quería hacer pública porque me parecía muy íntima. Me moriré sin entender las razones por las cuales ellos se comportaron de una manera tan desleal. En realidad nos dimos cuenta de que los enemigos más grandes y peligrosos que tuvo mi padre estaban dentro de su familia. Yo tuve que demandarlos en Colombia por la herencia de mi abuelo Abel, un campesino que tenía unas tierras que hace unos años no valían nada pero ahora sí porque están en una zona de desarrollo inmobiliario en Medellín. Finalmente ganamos. A pesar del padre que tuve, sé que el hombre más bueno de esa casa era él, imagínate de ahí para abajo".

¿Cómo esta su hermana Manuela?

"Ella vivió todas esas historias siendo una niña, hoy es una mujer adulta y hace lo que quiere. Nunca voy a olvidar las palabras que me dijo mi papa el último día que lo vi: “Cuídeme a la niña que Roberto, mi hermano, es capaz de secuestrarla para quitarles toda la plata”. Ese día aprendí la clase de hermano que tenía mi papá, antes de eso era el tío más querido y adorado del mundo. Me hubiera gustado poderle contar al mundo que fuimos una familia unida, pero no fue así. Mi papá no se terminó de morir y ya estaban viendo cómo se iban a repartir hasta los ceniceros".

¿Cuánto dinero tenía su papá? 

"Es muy difícil calcular porque en la mafia no hay recibos. La gran fortuna de mi padre siempre ha sido un mito, él nunca tuvo los 3.000 millones que dijeron. Se podía ganar 10 millones de dólares en una semana de buenas ventas en Estados Unidos, pero en esa misma semana se podía gastar 80. Yo creo que lo que entregamos en propiedades, carros, motos, cuadros, jarrones, fincas, apartamentos, aviones, supera los 200 millones de dólares".

¿Cree en el proceso de paz?

"Sí, la paz a cualquier precio es barata, lo digo por experiencia. A nosotros nos quitaron todo pero nos dejaron la vida, eso vale oro. No puedo creer que todavía en Colombia haya gente que diga que es buena la idea de seguir disparando o que defienda la guerra".

¿Si su papá viviera cómo cree que asumiría este momento por el que pasa el país?

"No sé, porque acuérdate que mi papá tenía la loca idea de convertirse en guerrillero".

¿Su hijo tiene 3 años y medio, le habla de Pablo Escobar?

"Sí, él ve a mi papá en televisión y dice: ‘Mi abuelo Pablo?. Le he contado muchas historias, todas ciertas. Por supuesto no empecé por el carro bomba del DAS, sino por la pasión de mi padre por las carreras y por el zoológico. Obviamente llegado el momento se leerá el libro, verá el documental y tendremos una larga charla acerca del abuelo. Mi gran responsabilidad como papá es evitar que él quiera convertirse en su abuelo".

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