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Juan Manuel Carreño el rey del póker ‘online’

Juan Manuel Carreño el rey del póker ‘online’

Revista Jet-set

El día que se realizó el primer torneo oficial de Poker Stars en Colombia, se rompió el récord de asistencia en un evento de juego en América Latina. Juan Manuel Carreño está detrás del éxito de esta tendencia, que cada día gana más adeptos en el país, entre ellos, el presidente Santos.
Juan Manuel Carreño confiesa que no sabía jugar póker hasta que se vinculó con Poker Stars hace cinco años. Foto: ©Camila Reina/14.
Por: Edición 2825/5/2014 00:00:00
El día que la mamá de Juan Manuel Carreño se enteró que él trabajaba con Poker Stars, se preocupó. Para ella, era igual que si le hubieran dicho que su hijo, de más de 40 años, iba a ser un vago que se iba a quedar en la casa en pijama, jugando cartas y dedicado a hackear al mundo entero. Y para colmo, ludópata. Pero nada de eso resultó ser cierto. Carreño es un publicista bogotano que, después de pasar por algunas de las más importantes agencias colombianas, se fue a Estados Unidos, donde fue representante para Latinoamérica de reconocidas marcas. Regresó a Colombia con una buena propuesta para manejar el área de Internet de algunas empresas, y entretanto le ofrecieron trabajar con Pokerstars.net.

Cuenta que lo primero que tuvo que hacer fue aprender a jugar cartas para entender su nuevo campo de acción. Hoy, además de liderar todo el proceso de acercar a los colombianos al tema, es un experto en la materia. “Trabajo desde mi casa, le dedico el 80% de mi tiempo a esto y tengo la posibilidad de compartir más tiempo con mi hija de 15 años, que vive conmigo. Es un buen plan”, dice.

Con una imagen de bon vivant divertido y relajado, Carreño tiene la teoría de que algunos nacen lindos y que a él le

tocó ser chistoso; quizás a eso se deba el éxito de su negocio en Colombia. Cuenta que además le ayudó el impacto de haber tenido a Thierry Henry, el máximo artillero de la selección de francesa de fútbol, en el primer juego oficial de póker que se realizó en Medellín: “Lo llevó Juan Pablo Ángel, como compañero sorpresa. La gente lo veía y decía: ‘¡Hey, mirá este tipo tan parecido a Henry!’. Y era Henry”.

De hecho, una de las estrategias de publicidad de Poker Stars es reclutar figuras públicas que les guste el juego y lo practiquen. En otras latitudes han llevado a personajes como Rafael Nadal, Ronaldo o al futbolista Gianluigi Buffon. En Colombia han invitado, entre otros, a Juan Pablo Ángel, Lucas Jaramillo y a Francisco Cardona.

Para Carreño, parte del problema que debió solucionar fue cambiar la imagen que tiene el póker entre la gente, pues se asume como un vicio. Lo que para algunos representa el templo de la perdición hoy es un deporte con torneos online, grandes figuras, fanáticos y un ambiente glamuroso.

A pesar de los temores iniciales, Bogotá y Medellín se convirtieron en dos plazas de grandes ligas latinoamericanas, después de Brasil, que es el gran gigante del juego en el continente. Colombia puede ofrecer fácilmente premios por 2 millones de dólares, sumando distintas categorías. Es una tendencia que va al alza: este año se aplazó el gran evento porque ninguno de los sitios donde se llevó a cabo anteriormente tiene la capacidad para albergar la cantidad prevista de jugadores, que ya sobrepasó los 2 mil.

Otro de los retos consistió en sacar esta práctica del casino y llevarla a Internet, y mostrarle a la gente que se podía conectar desde la casa y competir con otros 4 millones de personas. ¿Esto no facilita que las personas se envicien? “No necesariamente”, contesta Carreño, “hay formas de bloquear las cuentas, de programarlas, de manera que solamente permite jugar por cierto tiempo y por determinado dinero y número de sesiones. Incluso, cuando el jugador ha perdido mucho, hay alarmas que se encienden para recordárselo”.

Esta nueva tendencia de póker es reciente, pues no tiene más de cinco años. Juan Manuel Carreño lo identifica con la figuración de un participante estadounidense muy particular: Chris Moneymaker (“fabricante de dinero” es la traducción literal de su apellido). Un tipo corriente, casi humilde que se inscribió un día en un juego online, pagó dos dólares por el derecho a entrar y ganó una ronda donde salió vencedor entre 5 mil internautas. Y 15 días después, ganó la serie mundial que se realiza en Las Vegas, con un premio de 2 millones de dólares. Esa noche, el futuro del juego cambió.

Ahora bien, hay que tener en cuenta que no es tan sencillo y que no a todos les va a sonar la flauta que tocó el talentoso americano, que estuvo en Medellín y fue eliminado en la segunda ronda. Para alcanzar niveles de alta competición, existen universidades donde le enseñan a la gente a jugar, a manejar el éxito y la derrota, y a conducir sus inversiones por el buen camino. Parece una historia absurda pensar en un juego de azar como si fuera un… ¿deporte? Justamente, los defensores de esta disciplina pretenden elevarlo a esa condición para que finalmente obtenga y defienda el rango que, según ellos, merece un juego que, como cualquier otro, se basa en habilidades, conocimiento y, en el fondo, algo de suerte.
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