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Juan José Padilla El torero pirata

Juan José Padilla El torero pirata

Revista Jet-set

Tres años después de verle la cara a la muerte en una cornada en la que perdió el ojo izquierdo, el diestro español triunfa en los ruedos. Juan José será una de las figuras de la próxima Feria de Cali. Desde España habló con Jet-set de su recuperación y de su camino a la gloria.
Juan José ha sabido sacarle provecho a esta nueva oportunidad que le dio la vida. Lidera, por segundo año consecutivo, el escalafón taurino y ha hecho una muy buena temporada en las plazas de Europa y América. Foto: ©André Pimentel/Cortesía Juan José Padilla.
Por: Edición 29715/12/2014 00:00:00
Han pasado tres años desde la brutal cornada en la cara que Juan José Padilla sufrió en Zaragoza. El pitón del toro Marqués penetró por su mandíbula y salió al lado del ojo izquierdo desgarrándole el nervio óptico. La imagen del torero levantándose de la arena, tapándose con sus manos el rostro ensangrentado, no se les olvidará a los aficionados y profesionales que esa tarde estaban en La Misericordia.

Juan José volvió a los ruedos después de cinco meses del accidente y desde entonces su carrera va en ascenso. Lidera, por segundo año consecutivo, el escalafón taurino siendo el diestro con mayores actuaciones taurinas en el mundo durante 2013 y 2014. Además el pasado 17 de noviembre en la plaza Monumental de México indultó al toro Sonajero, de 480 kilogramos de peso, una hazaña que solo han conseguido tres diestros españoles.

“Ahora con un ojo veo mucho más claro que antes. No tengo duda sobre mi capacidad de enfrentar a un toro. Si ese no fuera el caso, no lo haría”, dice con el coraje de un hombre que ha capoteado varias veces la muerte. Ha tenido 37 cornadas, nueve de ellas muy graves. El 12 de agosto de 1999, el golpe de un toro hizo que el duodeno se perforara al quedar presionado por la columna vertebral y pasó cinco meses en cuidados intensivos.

Otra en Pamplona, en 2001, entró por el cuello y le afectó la tráquea y el esófago. “Debo tener un poco cansado a mi ángel de la guarda, conmigo trabaja horas extras”, dice con cierto orgullo, pues no hay que olvidar que entre matadores las cicatrices se consideran trofeos de guerra. De todos modos, antes de salir a la plaza siempre se encomienda a Dios y en los hoteles a los que llega, como casi todos los toreros, arma su propia capilla.

Bromea con que todavía no lo quieren en el cielo porque tiene tareas que hacer en la Tierra como conducir a sus hijos por el camino de la fe y enseñarles a amar su profesión. Paloma, de 10 años, lo acompaña a las plazas y quiere ser veterinaria. Martín, de 8, prefiere el fútbol que los ruedos. Para ambos fue muy duro el accidente de su padre. “Ellos aprendieron a afrontar la vida con entereza. Son mi equilibrio y mi balanza, al igual que mi esposa, Lidia. Nunca la he visto derramar una lágrima y en los momentos difíciles siempre tiene una sonrisa. Ha vivido intensamente mi recuperación”. En pocos días, Juan José entrará de nuevo al quirófano para enfrentar una cirugía de ojo, párpado y oído. “Me van a hacer una intervención para dilatar la trompa del oído interno y mejorar la acústica”, cuenta.

Padilla luce un parche por el que se ha ganado el mote de “El torero pirata”. En principio usó lentes, pero Morante de la Puebla le dijo que tenía una amiga en Colombia que había vivido una situación similar y que podía ayudarlo. Adriana Eslava, hija del diestro Pepe Cáceres, le enseñó por webcam a confeccionar los parches y a usarlos. “Tengo una relación muy estrecha con Adriana. Admiro la alegría y la capacidad con que ella lleva su trance. El parche me ha dado la oportunidad de sentirme libre y a gusto”, dice. No le molesta que lo llamen “El torero pirata” y se emociona cada vez que llega a la plaza y ve a los aficionados con un parche y ondeando la bandera.

Juan José será una de las figuras de la próxima Feria de Cali. “Uno de los países que más me llega al alma es Colombia por la sensibilidad que tiene la afición”. Hace poco estuvo en Bogotá apoyando a César Rincón en la firma de un manifiesto que busca el regreso de los toros a La Santamaría. Durante el acto, Padilla resaltó el valor de los novilleros colombianos en su defensa de la fiesta brava. “La prohibición de los toros coarta nuestras libertades. Pienso que es una injusticia, claramente”, concluye.
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