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Josefa Rosario Pichón la guajira que tejió su mortaja como Amaranta

Josefa Rosario Pichón la guajira que tejió su mortaja como Amaranta

Revista Jet-Set

A propósito de los 45 años de Cien años de soledad, conocimos la historia de Josefa Rosario Pichón, quien por haber bordado su propia mortaja se dice que habría inspirado el personaje de Amaranta, la hija de Úrsula Iguarán y José Arcadio Buendía.
Dicen que cuando Josefa Rosario Pichón descubrió la infidelidad de su marido, jamás volvió a salir de su casa. La leyenda cuenta que también dejó de comer. Fotos: Tomadas del libro Guajira, memoria visual, de Vladimir Daza Villar, del Banco de La República.
Por: 11/7/2012 00:00:00
La niñez de muchos guajiros transcurrió entre los relatos de personajes que parecían extraídos del universo mágico de la obra de Gabriel García Márquez. El arquitecto Vicente Padilla, por ejemplo, hace memoria y recuerda que sus tías contaban las historias de hombres y mujeres que bien podrían haber sido Ursula Iguarán, Aureliano Buendía y muchos otros que pertenecen al Macondo de Gabo. “Pero una en especial me llamó la atención, y es Josefa Rosario Pichón, quien guarda gran similitud con las características de Amaranta Buendía, de Cien años de soledad. Inclusive ambas fueron victimas de la infidelidad”, dijo Padilla.

Parece que Josefa Rosario, hija del general Francisco Pichón, se acostó para morirse después de descubrir a su esposo Gabriel Pinedo en los brazos de una mujer de origen humilde que trabajaba en una plaza de mercado. Al igual que la dama de la familia Pichón, quien era modista y pintora de lápidas, Amaranta diseñó y cosió su propia mortaja. No solo ella, sino varias personas de la región han preparado su funeral como si lo hicieran con una fiesta.

Entre estas dos mujeres –Josefa, de la vida real, y la Amaranta de la ficción– no existen más coincidencias entendiendo que los personajes femeninos del Nobel literario hacen parte de una sincreción de muchas historias de la Guajira, que él conoció a través de su madre Luisa Santiaga, y de su abuela Tranquilina Iguarán, entre muchas más que nacieron en el departamento peninsular. Así lo explica el historiador Wilder Guerra: “Úrsula Iguarán es el gran referente de las mujeres guajiras que mantenían las casas mientras los hombres se ocupaban de las guerras y empresas delirantes que llevaban a las familias a la ruina. En Vivir para contarla, Gabo reconoció que su obra tiene influencia materna, al decir que en su casa ubicada en Aracataca siempre se hablaba de la gente de la Guajira”.

Mientras que García Márquez no confirme la hipótesis de que Amaranta es Josefa Rosario, todo hará parte de las innumerables leyendas urbanas de Riohacha, que se han transmitido de boca en boca como engranaje de su historia no oficial.Algunos estudiosos de la obra del escritor han tratado de investigar si muchos de los personajes de la ficción macondiana tienen un equivalente en la vida real. Hace años se creyó que un corredor de seguros, de nombre Miguel Reyes Palencia, sirvió de base para construir el perfil literario de Bayardo San Román, de Crónica de una muerte anunciada, quien devolvió a su esposa porque no llegó virgen al matrimonio. Incluso, Reyes Palencia demandó al escritor de Aracataca, pero el Tribunal Superior del Atlántico desestimó sus argumentos, al asegurar que San Román había sido fruto de la imaginación.

Es posible que Gabo jamás haya escuchado la historia de Miguel Reyes Palencia, ni la de Josefa Rosario Pichón, pero para muchas personas, como Vicente Padilla, ella “es el vivo retrato” de Amaranta.
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