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José Luis Botero el estilista de la política

José Luis Botero el estilista de la política

Revista Jet-set

En los escenarios del poder, donde muchos piden las cabezas de los políticos, el estilista José Luis Botero se las cuida. Álvaro Uribe Vélez, Juan Manuel Santos, César Gaviria, Sandra Morelli y Carolina Barco han pasado por las tijeras de este divertido tulueño. Maradona también está entre sus clientes.
José Luis Botero alcanzó a hacer carrera como actor y modelo, hasta que apareció su amigo, el estilista Humberto Quevedo, y lo metió en el mundo de la peluquería. Foto: ©Imagen Reina/14.
Por: Edición 28925/8/2014 00:00:00
La primera vez que Álvaro Uribe Vélez puso la cabeza en manos del estilista tulueño José Luis Botero fue en 2002. Acababa de ganar la elección y se alistaba para la posesión de su primer periodo presidencial. A través de esta relación profesional que creció de tanto cortar el remolino incontrolable del hoy senador de la República, Botero se volvió uribista. Incluso llegó a la rabia de lágrimas contenidas cuando el candidato Óscar Iván Zuluaga perdió la contienda electoral ante Juan Manuel Santos. “Soy uribista, pero no furibista”, dice Botero, aunque pocos le creen. Por lo menos unas cinco fotos, de las 40 que tiene en la pared de su egoteca, son junto al exmandatario colombiano, quien antes de conocerlo se peluqueaba en las barberías de los pueblos que visitaba y en los comandos del ejército. Entre tijeras, secadores y fijadores para pulir el corte, Álvaro Uribe le ha revelado detalles de su historia no oficial, de temas que ni siquiera sabe la prensa como su vida en familia junto a su primer nieto, sus nueras y los caballos de paso en la hacienda El Ubérrimo. “Cuando mis clientes llegan a mi peluquería, de inmediato me convierten en su psicólogo. Yo les permito que me hablen de su privacidad, pero no de su parte laboral para evitar líos”.

A pesar de la prudencia que lo caracteriza, José Luis Botero terminó salpicado por una de las polémicas de la contralora saliente Sandra Morelli, que ella misma definió como un “chisme de peluquería”. La rectora del ente de control presupuestal apeló a este término para referirse a su continuo rifirrafe con la Fiscalía por el escándalo de los sobrecostos que tuvo el canon de arrendamiento de la sede de la Contraloría. Durante el interrogatorio, el fiscal del caso le preguntó por las supuestas reuniones que ella organizó en el centro de belleza de Botero con el empresario Alberto Aroch Mugrabi, investigado por el delito de lavado de activos y con quien habría firmado el polémico contrato de arriendo.

“Ella no se ha reunido con nadie en mi salón. Eso sí que es una calumnia. Ella viene acá pero sola. La tinturo, la complazco con los postizos que le gustan y ya”, puntualizó Botero.

La fama de José Luis en los círculos políticos y artísticos de Bogotá no solo se regó por cuenta de Uribe y Morelli, sino por el periodista Poncho Rentaría, otro de sus clientes. En su habitual columna del diario El Tiempo, casi siempre hace alusión a una peluquería, que viene siendo la de Botero, donde se entera de los chismes del país, desde los que se cuecen en los círculos del poder hasta los que recorren los grandes salones de la sociedad bogotana. “Poncho siempre sale con ese rollo y se lo agradezco porque me ha dado fama. Pero, juro que a él no le cuento nada. Le tengo pánico”.

Este centro estético bien puede ser el escenario de distensión política por donde pasa la bancada uribista en pleno –desde Óscar Iván Zuluaga hasta José Obdulio Gaviria– y uno que otro santista como los tres hijos de Luis Carlos Galán Sarmiento con Gloria Pachón. El propio Juan Manuel Santos fue peluqueado allí, pero hace años, cuando todavía vivía a plenitud la luna de miel con Uribe Vélez. Exactamente, el corte que lució en su primera posesión fue obra del tulueño. César Gaviria y su esposa, Ana Milena Muñoz, le encomendaban su look a este valluno con más de 30 años en Bogotá, a donde llegó con ganas de convertirse en modelo y actor.

José Luis Botero tiene una clientela tan cercana al poder como al mundo del espectáculo, entre otras las actrices Margarita Rosa de Francisco y Amparo Grisales.

El prestigio del estilista valluno se mide por los famosos “Made in Colombia” y uno que otro extranjero como Diego Armando Maradona, que han pasado por su salón. A él lo conoció en 2005, en la época en que el goleador salía de un proceso de rehabilitación para superar la adicción a las drogas, al tiempo que trataba de mejorar la autoestima con una operación de bypass gástrico que le hicieron en Cartagena.

“La primera vez que lo vi nos encontramos a las 5:00 de la tarde y terminamos de hablar a la 1:00 de la tarde del día siguiente. A la diseñadora Lina Cantillo y a mí nos contó de su amistad con Fidel Castro, sus hijas, la dificultades por las que atravesaba debido al alcohol y drogas, y sus bacanales en Buenos Aires”.

Botero, el artista capilar, el uribista, es mordaz pero se le ponen los pelos de punta cuando le pican la lengua para que hable de los temas que escucha en la peluquería. De eso prefiere callar.
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