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José Alejandro Castaño: el libro de la hija de Pablo Escobar

José Alejandro Castaño: el libro de la hija de Pablo Escobar

Revista Jet-Set

Una nueva novela, Cierra los ojos, princesa, se encarga de nutrir la leyenda de Escobar. La obra es de José Alejandro Castaño y relata la relación del capo con una de sus grandes víctimas: su hija Manuela. La joven quedó estigmatizada y a la vez deprimida porque no volvió a encontrar quién nutriera sus sueños, incluyendo un unicornio de carne y hueso.
José Alejandro Castaño, ganador de tres premios Simón Bolívar y del Rey de España, es el autor de la obra literaria Cierra los ojos, princesa. Este libro fue escrito a partir de los testimonios que entregaron 50 personas cercanas a Pablo Escobar. Foto: Cámara Lúcida.
Por: 5/10/2012 00:00:00
El escritor y periodista José Alejandro Castaño, de 40 años, nació en el barrio 12 de Octubre de Medellín, uno de los más sangrientos en los noventa. Aquel entorno salpicado por la narcoviolencia lo llevó a escribir la novela Cierra los ojos, princesa, una mirada a Pablo Escobar desde los ojos de su hija Manuela, de 30 años.

Después de la muerte de su padre, la joven trató de rehacer su vida, pero al parecer falló en el intento. Hoy vive en Argentina, donde se llama Juana Manuela Marroquín. La obra literaria revive la época en que el capo le decía “princesa” y ella lo creía un verdadero rey.

¿Qué tantas cosas nuevas se pueden decir de Pablo Escobar, atendiendo a que parece que se hubiera dicho todo de él? —Antes de Cierra los ojos, princesa, una periodista y yo viajamos a Argentina para entrevistar a la familia de Escobar con el fin de hacer un libro acerca de lo que significaba ser el hijo del capo. Pero ninguna editorial le apostó a este proyecto porque la familia exigió en una cláusula que ellos tenían que aprobar el manuscrito final. Yo renuncié al proyecto.

¿Entrevistó a la hija?
—Hablé con la madre y el hermano. Nunca tuve contacto con ella. En realidad, esta es una novela que se desprende de las conversaciones con cerca de cincuenta personas vinculadas a Escobar. En Panamá, me reuní con una de sus excriadas. También hablé con otra mujer que le cuidó a la hija. Además, viajé a Buenos Aires, donde me atendió uno de los choferes que él tenía en Medellín.

Es decir, una biografía no oficial
. —Es un relato novelado. Como dice Vargas Llosa: “La literatura es un streep ?tease a la inversa. Es decir, una realidad desnuda que se va cubriendo”. En este libro hay una cantidad de verdades ocultas por la fantasía.

La vida de Escobar y la relación con su hija también deben estar llenas de excentricidades...
—Este libro es el lado B de un disco rayado de Escobar. Es la otra historia a partir de una niña que pierde a su padre, que para ella era un rey todopoderoso. Le hacía aparecer todo lo que ella quería. Hasta un unicornio. Ese papá le hizo creer que el ratón Pérez era millonario, y por eso le dejaba maletines con fajos de dólares a cambio de un diente de leche.

¿Cómo es la historia del unicornio?
—Alias Popeye la contó. La historia es que cogen un caballo y le pegan un cuerno de vaca en la frente. Para fijarlo bien, lo cosen con grapas de cirugías. El animal murió seis días después por la infección.

¿Qué otras leyendas se tejen alrededor de aquella niña?
—Cuando tenía 5 años, el padre le había dado tanto dinero que creyó que se había ganado seis veces el premio mayor. Él le decía que ella tenía poderes mágicos.

Usted describe a un padre lleno de contradicciones. Por un lado es violento y por otro amoroso.
—Una vez dijo que la guerra le había costado mil millones de dólares, y ella le preguntó: “¿Cuánto dinero es eso?”. El padre le respondió: “Mil millones es lo que valen tus ojos”.

Cuando ella crece, ¿qué visión tiene del padre?
—Ella recuerda que le enseñó a clavarse en las piscinas y a orar. Por todas esas cosas, ella no puede vivir el presente, sino el pasado. Ella duerme con la camisa que llevaba su papá el día que lo mataron. Bajo la almohada guarda un manojo de la barba de él.

Se habla de que los hijos de Escobar están estigmatizados por la violencia que sembró su padre.
—La niña del libro termina heredando la más grande, pero terrible de las herencias. Es una herencia maldita. Para ella, el presente es la añoranza del pasado que vivió junto a su padre. En el libro aparecen sus recuerdos, como cuando aprendió la mecánica oculta de las casas de Escobar. Abría pasadizos y túneles con moverle la cabeza a una estatua.

En este libro se redime un poco a la hija del capo...
—Siempre me preguntaba: ¿cómo será la hija de ese señor? ¿Qué historias le contaba un padre asesino a su hija? ¿Qué pasaba después de que él decapitaba a sus enemigos y derribaba aviones? ¿Acaso se lavaba las manos y luego como si nada?

Usted da a entender que Manuela nunca ha superado el duelo por la muerte de Escobar.
—La niña del libro culpa a la madre de que el capo ya no esté. Lo que queda claro es que esta familia termina pagando un precio enorme por las atrocidades del padre, y que ellos no merecen pagarlo. Es una maldición. La esposa de Escobar y su hijo aterrizan en la realidad, pero la niña no. Para ella su padre sigue siendo el rey que le enseñó a lavarse los dientes. Él decía que se cepillaba mucho porque, como vivía huyendo, ni siquiera podía dolerle una muela.

Por este libro se habla de posibles demandas de parte de la familia de Escobar.
—A través de unas llamadas, algunas personas que se identificaron como familiares de Escobar trataron de presionarme para que el libro no saliera publicado. Supe que el hijo, Sebastián Marroquín, llamó un par de veces a mi editor. Dejó una razón en el contestador porque quería saber cuál era el libro que iban a publicar. Otro de sus familiares dijo que el material de la novela era hurtado y que nos exponíamos a una demanda millonaria.
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