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Estas son las mujeres de David Bowie

Estas son las mujeres de David Bowie

REVISTA JET-SET

El mítico roquero, fallecido hace poco, deja impresiones encontradas en las que fueron sus esposas, Angie e Iman. Con la una se casó por conveniencia; con la otra, por un amor real que lo salvó de sus adicciones.
El mítico roquero, fallecido hace poco, deja impresiones encontradas en las que fueron sus esposas, Angie e Iman. Con la una se casó por conveniencia; con la otra, por un amor real que lo salvó de sus adicciones.
Por: 11/2/2016 00:00:00

De su primera esposa, Angie Barnett, Bowie expresó una vez: “Tiene tanta percepción de la condición humana como una nuez y es tan egocéntrica que pondría verde de la envidia a Narciso”. Ella, por su parte, asegura que él “usaba el sexo para que los demás le dieran lo que necesitaba, esa era su moneda de cambio”, según escribió en el Daily Mail, con motivo del reciente deceso de uno de los grandes ídolos de la música de finales del siglo XX.

La primera señora Bowie, quien siguió llevando su apellido pese a la inquina que él le guardó, se enteró de la noticia en la grabación del reality show Celebrity Big Brother y asegura que eso tuvo sentido, pues el suyo con el artista fue “un matrimonio del showbusiness, ventilado en público por mucho tiempo”.

Lo dice porque si bien él le propuso matrimonio, tras conocerse en el furor del swinging de Londres o la revolución sexual de los años 60 en la capital inglesa, le advirtió que no la quería, pero sabía que podía ayudarlo a ascender en su carrera. “Desde el comienzo tuvimos una relación abierta. La noche antes de la boda, en 1970, hicimos una ménage à trois con una mujer”, recordó en su artículo para el Mail.

Nacida en una familia acomodada chipriota-americana, se educó en Suiza y Estados Unidos, donde fue expulsada del Connecticut College por acostarse con una compañera, cuenta sin pudor: “Hacíamos tríos, cuartetos, quintetos. Nunca fui una mujer de un solo hombre, ni de una sola mujer. A David le llovían propuestas de ellos y de ellas. Éramos jóvenes y lindos, y en Londres el amor libre era lo corriente”.

Al mismo tiempo, la genialidad de David florecía y ella, con sus conocimientos de marketing, no solo se ocupó de venderlo, sino que le ayudó a construir a Ziggy Stardust, su alter ego andrógino en escena. “Este matrimonio era mi negocio”, expresa la también cantante, actriz y modelo, sobre esos años dorados.

El entendimiento fue breve aunque reforzado por la alegría de su hijo Zowie. Pero David se abrumó por el peso de la fama mundial y buscó un escape en las drogas, con tal exceso que varias veces su mujer corrió a rescatarlo de sus malos viajes. Ella misma casi fallece por sobredosis de heroína.

Un día, él la citó en un hotel de Los Ángeles y al llegar lo encontró haciendo el amor con otra. “David siempre tuvo mi permiso para tener sexo a mi izquierda y a mi derecha, pero no delante de mí”, explica, y pensó en dejarlo. Con engaños, él la llevó a Suiza, en 1980, donde supo que el viaje era en realidad para divorciarse. Solo recibió 500 mil libras (Bowie amasó una fortuna de 230 millones de dólares) para ser pagadas a cuotas en diez años y perdió la custodia de Zowie, quien jamás quiso saber de su madre.

Tras firmar la separación legal, duraron tres días haciendo el amor, quizá como nunca. Luego, el odio de David fue tal, que una vez, drogado, casi la ahorca. “Él echaba de su presencia a quien se atreviera a pronunciar mi nombre”, relata Angie.

La actual estrella de reality show se pregunta y responde a sí misma: “¿Se arrepintió David de tratarme tan mal, de devolverme tan poco luego de haberle dado tanto y de borrarme de su vida? Ya se ha ido y nunca lo sabré”.

En los años siguientes, la vida del intérprete de éxitos como Ashes to Ashes se vio ensombrecida por una dura soledad, que cesó cuando el peluquero Teddy Antolin le presentó a la modelo Iman Abdulmajid, hija de un diplomático somalí, el día de su cumpleaños en 1990. “Se miraron y fue amor a primera vista. Se podía sentir la electricidad, algo estalló”, le contó Antolin a Sunday People.

Iman, la perla negra de Yves Saint Laurent, Versace y Calvin Klein, entre otras grandes casas, aceptó la propuesta de matrimonio de Bowie dos años más tarde a bordo del yate de él en el estrecho del Bósforo, y recibió dos anillos de compromiso, entre ellos uno con un diamante Canary, carísimo. Se casaron en Lausana, Suiza, el 24 de abril de 1992, pero la fiesta fue en una villa en Toscana, con invitados como Yoko Ono y Valentino.

“Desde entonces –sostiene Teddy–, David se dedicó a ser el esposo perfecto de Iman”. Y ello incluyó dejar las drogas y el alcohol para siempre. La hoy viuda, quien estuvo con él hasta que el cáncer de hígado lo mató, le confió a Harper’s Bazaar en 2010: “David no pelea. Es inglés, de modo que calla. La gritona soy yo. Luego, me hace reír y yo a él”. Pionera en maquillajes para mujeres de raza afro, lo que la hizo una próspera empresaria, aclara que no se casó con David Bowie, el ídolo, sino con David Jones, su verdadero nombre, “el hombre que conozco bien, el padre de mi hija Alexandria (nacida en 2000)”.

Iman lo describe, de igual modo, como muy casero. “Yo soy la que va a fiestas de vez en cuando. Aunque sé que no hay nada que él no haya visto. Ha estado en todas las parrandas del mundo”, confesó en otra entrevista.

En su remembranza, Angie puso en duda que la vida de Iman con Bowie haya sido tan tersa, pues sabe que él podía ser muy desatento con quienes lo amaban. En todo caso, concluye, “una relación con un hombre como ese define tu vida”, y eso funciona tanto para la somalí como para ella.

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