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Camila Zuluaga y Claudia Palacios, las noticias en blanco y negro

Camila Zuluaga y Claudia Palacios, las noticias en blanco y negro

REVISTA JET-SET

Ellas representan la nueva era femenina del periodismo en Colombia y aparecen cada día en la televisión, la prensa escrita y en La W Radio, donde Claudia trabajará hasta el 12 de febrero. Sus estilos despiertan pasiones, críticas y las inevitables comparaciones, pero las dos coinciden en que simplemente son diferentes.
Camila y Claudia se conocieron hace tres años y medio en la cabina de La W, en el edificio de Caracol Radio de Bogotá.
Por: 11/2/2016 00:00:00

Todas las mañanas, por más de tres años, se han oído las voces bien entrenadas de Camila Zuluaga y Claudia Palacios discutiendo los temas de actualidad en La W, con Julio Sánchez Cristo. Y por las noches presentan informativos en televisión: la rubia, en Red+Noticias, dirigida por Álvaro García; y la pelinegra hasta hace unos días en CM&, bajo la batuta de Yamid Amat. Las dos son bellas, pero están muy lejos de ser solo caras bonitas. Son un par de treintañeras inteligentes, inquietas, muy enteradas de los acontecimientos del mundo y, por supuesto, del país.

Camila Inés, quien da de que hablar desde que tenía 12 años y formó parte del elenco de Padres e hijos, es politóloga de los Andes, escribe una columna en el diario El Pueblo de Cali, los martes publica una entrevista en El Espectador, y desde hace siete años pone entre la espada y la pared con sus preguntas a los políticos, empresarios y demás entrevistados de La W.

Claudia Isabel se graduó de la Facultad de Comunicación Social de la Javeriana hace dos décadas y fue la única practicante que Yamid se llevó de CM& para Noticias Caracol en 1998; de allí dio el salto a CNN en Español, y por diez años fue una de las presentadoras estrella del canal internacional con sede en Atlanta.

Sus carreras siempre han ido en ascenso, y precisamente por su éxito las quieren o las critican. Gracias a su atractivo físico, las admiran y también las envidian. Cuando se le quiere poner un toque de picante a las opiniones que lanzan a diario, las comparan y las enfrentan: que Camila es muy ácida y que Claudia es mojigata, han dicho algunos oyentes al aire.

A pesar de estar en orillas diferentes en algunas discusiones, se caen bien. Sin falsedades, son capaces de reconocer mutuamente sus virtudes y comparten algunas frutas que llevan para no perder la fuerza en medio de las largas jornadas de trabajo que inician a las 5:00 de la mañana. En las pausas hablan de la vida: coinciden en la filosofía de cuidar a sus familias, y aunque las dos fracasaron en sus matrimonios y se separaron, ahora cada una vive un nuevo amor. Camila tiene una relación desde 2012 con Reinhard Dienes, un reconocido diseñador industrial, que ha expuesto su trabajo en ferias internacionales en las que ha obtenido importantes premios y reconocimientos. Claudia, madre del quinceañero Pablo Marín Palacios, tiene un novio desde hace dos años, del que prefiere no dar detalles, más allá de que es un colombiano con quien se siente positiva, tranquila y feliz.

Camila siempre evita “tragarse los sapos” que pretenden meterles algunos de los entrevistados, y si hay algo que revela su estilo periodístico es su convencimiento de que “las diferencias ideológicas enriquecen la democracia y permiten que, a través del contraste de pensamientos, se consolide el desarrollo social del país”. A pesar de ser muy estructurada y seria, la bogotana no se considera nerda. Es descomplicada, le encanta la moda y explotar su feminidad. Su cara de niña no riñe con la fiereza y contundencia de sus análisis, y no le tembló la mano para escribir en su columna que por la cabeza del fiscal Montealegre “rondan ínfulas de reyezuelo”.

En el tiempo que lleva trabajando con Sánchez Cristo se ha enfrentado a su jefe una que otra vez. La más sonada ha sido una discusión provocada por el comentario que ella hizo sobre la posibilidad de que el político Alfonso Prada fuera el sucesor de Gina Parody en la dirección del SENA, ya que según su opinión, la hoy ministra de Educación no reunía las cualidades para ese cargo. Al aire, Julio le reclamó: “Haga su trabajo, Camila, y verá que le va mejor”. Pero después de que se bajaron los ánimos, él se excusó: “Lo importante, Camila, es que siga llevando la contraria. Nos fascina que, precisamente, podamos tener estas discusiones, puntos de vista distintos, y tenerla siempre con nosotros. Ilumina nuestras mañanas”. A los 30 años, Camila tiene voz, y su opinión es importante para los más de 380 mil seguidores de su cuenta de Twitter, entre los que están sus colegas Alejandro Santos, Héctor Abad Faciolince, María Jimena Duzán o Daniel Samper Ospina.

Por su parte, Claudia Palacios, @claudiapcnn, también se presenta ante sus 460 mil seguidores de Twitter como autora de ¿Te vas o te quedas? y Perdonar lo imperdonable, su más reciente libro con el que ha recorrido el país dando conferencias a estudiantes de colegios, periodistas y empresarios. Confiesa que se cansa físicamente, pero no se siente agotada porque le satisface prestar un servicio social y ayudar a que la gente tome buenas decisiones. De ella se dice que es muy goda y moralista; sin embargo, Claudia prefiere definirse como estricta y conservadora. Acerca de su personalidad cuadriculada, cuenta que todos los domingos, sin falta, alista lo que se va a poner durante la semana, día por día, con los respectivos aretes, medias y zapatos: “Si no lo hago, siento que pierdo mucho tiempo”.

De su moralismo aparentemente excesivo se defiende, y aclara que los periodistas no pueden conversar al aire como si estuvieran en la sala de su casa, porque los medios de comunicación son como una escuela para quienes los consumen y le da angustia que el mensaje sea mal entendido. Hasta hace poco no bloqueaba a nadie en sus redes sociales, pero ahora no permite que la sigan personas obsesivas, obscenas o radicales en la política. La ganadora del Premio Simón Bolívar a la mejor entrevista en radio, con el tema de perdón y reconciliación, no se detiene. Darío Montenegro, nuevo gerente de Canal Capital, la llamó para que dirigiera la franja de noticias del Canal Capital. Aún no sale del shock y se pregunta por qué pensaron en ella. La caleña es consciente de que no va a competir en rating con RCN o Caracol, pero está dispuesta a dar la pelea. Quiere formar un equipo de periodistas nuevos, ser maestra, porque en su trayectoria ha aprendido de sus jefes.

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