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Ellos son los villanos del rock

Ellos son los villanos del rock

REVISTA JET-SET

El legendario roquero de los 60, Augusto Martelo, y su banda Los Villanos de Leyva, lanzarán en octubre el video de la canción Voy en ambulancia, que grabaron en Villa de Leyva bajo la dirección de Rodrigo Triana. Ellos son una muestra de que el rock nacional está más vivo que nunca.
Los Villanos de Leyva: Iván Lizarazo, Augusto Martelo y Carlos Roldán. Estos tres fanáticos de The Beatles graban por estos días su primer disco.
Por: 24/9/2015 00:00:00
Los Villanos de Leyva, la banda liderada por Augusto Martelo, el legendario roquero de la década del 60, lanzará el 2 de octubre el video de su canción Voy en ambulancia que grabaron en Villa de Leyva con el director Rodrigo Triana. “Marcela Mar lo llevó a nuestra casa a pasear, no tenía muchas referencias de él porque no soy muy novelero, a mí lo que me gusta ver es porno. Él oyó un ensayo y cuando salimos al patio me dijo: ‘Hay que hacerle un video a esa canción’. Y yo le respondí: ‘Te iba a decir lo mismo’”, cuenta “Awoodstock” Martelo, como lo llaman sus amigos. Él compuso la letra inspirado en la peritonitis que le dio hace unos años, por la que entró 12 veces al quirófano y estuvo al borde de la muerte. “Es la historia de un tipo que está jodido, sufre de la próstata, tiene artritis, lumbago y es un enfermito sexual”, cuenta Martelo mientras empieza a tocar el bajo y a cantar: “Voy en ambulancia directo al hospital, se me ha presentado una oclusión intestinal. Tengo catarro y baja de tensión, lo que necesito es médica atención”. La canción forma parte del primer disco que graban por estos días en el estudio de Audiovisión y que incluirá seis temas de puro rock clásico. 
La banda se dio a conocer cuando fue telonera del concierto de Ringo Starr, en Bogotá, en marzo pasado. “Abrirle a un Beatle es mejor que ganarse un Grammy”, dice. Fue un momento que no olvidarán. No solo por los aplausos del público sino por la desilusión de no haber logrado ni hablar ni tomarse una foto con su ídolo. “Nos metieron en un camerino y nos pusieron un guardaespaldas que no nos dejaba salir. Seguramente Ringo dijo: ‘Estos villanos me van a hacer una maldad’ y nos mandó a encerrar. Lo vimos por un huequito cuando pasaba para el escenario limpiándose la nariz”, recuerda Augusto, quien luego pintó un cuadro con la imagen del británico. 
Precisamente, Martelo empezó a roquear hace 50 años influenciado por The Beatles. “En esa época todos soñábamos con ser como ellos: por ejemplo, yo quería ser George Harrison. Sin embargo, me tiraron el bajo como a Paul McCartney. Él era guitarrista y cuando el bajista se murió le dijeron a John Lennon que lo remplazara y como dijo que no, le tocó a Paul. Algo parecido me pasó a mí: en 2+2 yo tocaba la pandereta, decía: ‘Yeah, yeah’ y ganaba lo mismo que los demás. Los otros músicos protestaron y me entregaron el bajo”. Aprendió a tocar empíricamente. Su papá casi se infarta cuando supo que él iba a ser roquero. “Él quería que yo fuera economista o gerente de banco, y de vainas no le salí marica”, dice con su marcado acento cartagenero. “A principios de los años 60 a todos los chicos los mandaban a Harvard para que después salieran a trabajar a una oficina. En cambio los de mi generación (a mediados de la misma década) se iban al Golden Gate a fumar marihuana”. Augusto vivió en los 70 como hippie en San Francisco, donde conoció a varios músicos de Santana, tocó con ellos, y estudió cine y animación. De hecho en su casa en Chía tiene una réplica en cartón, que él mismo hizo, de su época en la ciudad californiana: el apartamento en el que vivió, su carro, el estudio de grabación, sus amigos músicos, la pizzería a la que iba a comer casi todas las noches, etcétera.
A su regreso al país, el sexagenario músico fundó la banda de hard rock Crash, que estuvo vigente entre 1976 y 1984 y que representó la segunda generación del rock nacional. Después estuvo en otras agrupaciones como Godzilla y La Leyenda, hasta que la peritonitis lo alejó de los escenarios y terminó viviendo en Villa de Leyva, Boyacá. Allí siguió asistiendo a toques espontáneos en los que conoció al guitarrista Carlos Roldán y al baterista Iván Lizarazo, dos músicos de Los Villanos de Leyva. “Empezamos siendo cinco pero los otros se salieron porque no aguantaron que las groupies les rasgaran las vestiduras”. Augusto es el más veterano de los tres y el que más experiencia tiene. A sus 65 años conserva su original pinta de rockstar con su tradicional parche en el ojo. Luego viene Carlos, músico de la Javeriana, quien curiosamente comenzó su carrera en Vallenato Kids, y ahora es un consumado roquero. “Lo mío es el rock de los 90. Admiro mucho a Slash, el guitarrista de los Guns N’ Roses, y a Dimebag Darrell, de Pantera, un mártir de la música que fue asesinado en pleno escenario”. Y por último está Iván, el menor, un barranquillero que llegó a Villa de Leyva a pasar unas vacaciones y terminó siendo un villano más. Su historia es como la de muchos artistas que se gozan la vida y hacen lo que les gusta, así no les produzca muchas ganancias. Puro amor al arte.

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