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Así fue el adiós de Don Francisco

Así fue el adiós de Don Francisco

REVISTA JET-SET

El popular presentador chileno tiene consternados a más de dos millones de televidentes hispanos de Estados Unidos por el fin de Sábado gigante, el programa que tras 53 años al aire batió el récord como el de más larga trayectoria en la historia de la pantalla chica.
Don Francisco, de 74 años, en una de las últimas emisiones de Sábado gigante este año, en Miami. Ganaba 12,7 millones de dólares anuales por animar el programa, que llegó a su fin luego de 2778 emisiones desde 1962.
Por: 8/10/2015 00:00:00
“Los sábados ya no volverán a ser lo mismo”, se lamentan por estos días miles de hogares de toda América. Sábado gigante, el show de variedades que por décadas animó sus fines de semana, se emitió por última vez el 19 de septiembre, dejando una sensación de verdadero duelo. Los fieles televidentes extrañarán su colorido escenario, con sus modelos voluptuosas, estrellas de la canción y divertidos concursos. Pero, sobre todo, les hará falta la compañía de Don Francisco, el alma del programa de su género que más tiempo ha estado al aire, 53 años, como lo ha certificado el Libro Guinness de los Récords en cuatro ocasiones. 
El presentador chileno se granjeó la devoción de más de 2,2 millones de espectadores, quienes hicieron de su espacio el más visto por la audiencia hispana en Estados Unidos, según Nielsen, a lo largo de 1532 emisiones en el país, a donde llegó en 1986, y 2778 en total, desde que nació en Chile, en 1962.
Para lograr estas cifras, anhelo de tantos en el competitivo negocio de la televisión, Don Francisco sumó buen humor, espíritu festivo inagotable y empatía con los dramas de su audiencia. Así como escenificó el debut internacional de artistas como Shakira, Sábado gigante reunificó familias y casó a parejas. 
Pero en abril pasado, Don Francisco confirmó la despedida del programa para septiembre. “Es el momento de cerrar esta historia con dignidad, en su mejor nivel y con el más alto rating”, señaló.
El telón de la historia de Don Francisco subió en su Chile natal, donde nació en 1940, en el hogar de Erich Kreutzberger y Anita Blumenfeld, una pareja de judíos alemanes que llegó a Talca huyendo de los nazis, en la Segunda Guerra Mundial. Mario Kreutzberger, su verdadero nombre, se hizo sastre como su padre. De Anita, por su parte, heredó la vena de comediante, de modo que animaba actividades en el Club Israelita Maccabi. A comienzos de los años 60, Erich lo envió a Estados Unidos, a estudiar corte y confección, para que continuara con el negocio familiar. Allí descubrió las amplias posibilidades de la televisión y observó, en especial, la jovialidad con que los presentadores trataban al público. Entonces, dejó la máquina de coser por este medio de comunicación que apenas despuntaba en Chile. 
La antesala para que los ejecutivos de Canal 13 lo escucharan duró meses, pero finalmente lo contrataron como animador de Show dominical, del cual fue despedido a las pocas semanas. Lo peculiar fue que la cadena se vio obligada a volverlo a llamar porque el público reclamaba a ese joven de 22 años, cómico y que parecía más un amigo. Se convirtió entonces en el conductor de Sábados gigantes, que aumentó su popularidad, aunque le achacaban, por ejemplo, que él se burlaba de los asistentes a su programa con sus bromas. Sin embargo, siguió adelante con su personaje de Don Francisco, inspirado en un amigo de su padre.
Sábados gigantes se sostuvo como un fenómeno de audiencia en el país austral y el rey Midas de la televisión chilena dio paso a otros proyectos, como Teletón, maratón televisiva de 27 horas para recaudar fondos en favor de la niñez discapacitada.
Tras esa simpatía desbordada se escondía un hombre inseguro. Se dice que se habría sometido a cirugías plásticas para ganarse a los televidentes. Según su amigo Tito González, es cada vez más supersticioso. “Usa todo tipo de cábalas, incluso las que no se han inventado. Si tiene un buen día, lo asocia a algo e inventa una nueva cábala”, asegura González, quien fue productor de Sábado gigante y de Teletón. 
La clave del éxito de Kreutzberger ha sido su entusiasmo por lo novedoso y a mediados de los años 80 sintió que Sábados gigantes merecía traspasar las fronteras y puso sus ojos en la creciente audiencia hispana en Estados Unidos. En 1986, la Spanish International Network (la actual Univisión) empezó a emitir la versión de Sábados gigantes para los latinos, presentada por el cubano Rolando Barral y Don Francisco, quien debía trasladarse frecuentemente a Miami y realizar dos programas. Seis años más tarde, el chileno resolvió producir un solo show, rebautizado como Sábado gigante y se radicó en la Capital del Sol. 
El estrellato, por supuesto, lo hizo rico. A su salida del aire ganaba 12,7 millones de dólares anuales por conducir Sábado gigante, y 2,8 millones de dólares por Don Francisco presenta, una de las ideas que nacieron de su inquietud por los nuevos formatos. 
Quienes lo conocen apuntan que Kreutzberger cuida su peso, por asuntos de salud (es diabético) y por vanidad. Ha probado de todo, incluido el vegetarianismo, pero volvió a comer carne. Ahora, cifra su sanidad en ejercicio, mucha agua y descanso. 
Millonario como es, nunca lleva billetera ni dinero en efectivo. “Si va a comer acompañado a un restaurante, el otro tiene que pagar”, asegura Tito González. Más pública que su supuesta tacañería fue la demanda por acoso sexual que le interpuso la modelo Ana Isabel Gómez, con quien llegó a un acuerdo de indemnización fuera de los tribunales. Luego, afrontó otra demanda de paternidad, que resultó infundada y su programa, que se emitía además en 12 países del continente, fue calificado de misógino y racista.
Nada de ello logró derribar el prestigio de su carisma, que no se va definitivamente de la televisión, sino que migrará a otros proyectos que le den tiempo para dedicarse más a su familia. Fue por eso que quiso decirle adiós a Sábado gigante, la ventana que lo llevó de sastre anónimo de Talca a leyenda viva de la pantalla chica.
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