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Germán Calle, un rockstar del golf

Germán Calle, un rockstar del golf

REVISTA JET-SET

El empresario pereirano puso a Colombia en el mapa del golf mundial. Logró traer al país el PGA Tour y con su empresa Golflink organiza los mejores torneos de este deporte. Ha jugado con Bill Clinton, Diego Maradona y Michael Jordan.
Germán está organizando el próximo torneo que será en Cartagena, en el campo de Karibana del 7 al 10 de abril. Tiene planeado hacer una mega fiesta en la Plaza de la Aduana.
Por: 10/3/2016 00:00:00

Hace siete años Germán logró incluir al país en el calendario de los PGA Tour, después de hacer lobby por mucho tiempo. “La gente me decía ‘usted está loco, esos tipos no vienen aquí porque les da miedo’”. Sin embargo, como buen terco no se dio por vencido. “Una vez, el golfista Camilo Villegas me llamó a contarme que se había encontrado con Ty Votaw, vicepresidente ejecutivo del PGA Tour, y que cuando le preguntó por mí, él le dijo: ‘Me va a enloquecer, cada rato va a mi oficina con una bolsa de café a preguntarme cuándo vamos a hacer el torneo en Bogotá’. Y Camilo le respondió: ‘usted no conoce a ese loco, si no le dice que sí le va a llenar esa oficina de café’”. La ‘amenaza’ dio resultado. Después de mucho insistir los directivos aceptaron venir a Bogotá y cuando vieron la cancha del Country Club se convencieron.

El primer torneo fue un éxito pues vinieron los mejores jugadores del mundo. “Me gasté 150 mil dólares en una fiesta, llevé varias modelos y los gringos me decían: ‘¿oiga aquí matan a las feas o qué?’. Yo les dije en este país lo único peligroso son las mujeres”, bromea Calle. Uno de los patrocinadores fue Pacific Rubiales, “ellos invitaron a cuatro inversionistas extranjeros a jugar y año y medio después habían invertido 3.500 millones de dólares en el país. Eso es lo que hace el golf”. Ya llevan siete en Bogotá y uno en Cartagena, todos con muy buena acogida. El próximo será en La Heroica durante la segunda semana de abril en el campo de Karibana el cual, para Germán, no tiene nada que envidiarle a los mejores del mundo. “Ya firmamos para hacer tres más en Bogotá y Cartagena. Esto le muestra al mundo un país diferente, donde no matan a la gente en la calle, y hay muchas posibilidades de inversión”.

En 2012, en uno de sus torneos, jugó con el expresidente estadounidense Bill Clinton y se hicieron amigos. “Es buen golfista. Cuando yo voy a Nueva York lo visito y cuando él viene a Cartagena me llama para que nos veamos”. En esos encuentros el ocupado esposo de Hillary Clinton se olvida de su agenda y se sienta horas a hablar con Germán de golf, quien le ha enseñado varios trucos.

También hizo gala de su hándicap en Panamá, cuando era director del campo Summit, con el crack Diego Maradona. “Él se volaba de Cuba y llegaba al club los viernes a jugar, duraba 36 horas sin parar, era enfermo por el deporte. Nunca he visto una persona que manejara tan bien su coordinación muscular”. Cuando Calle regresó a Colombia le perdió el rastro pero en una visita que hizo el argentino al país lo contactó y se reunieron a jugar en el Club Hatogrande. “Después nos fuimos para Andrés Carne de Res y eso fue una locura. Incluso pintaron en una silla la frase ‘aquí puso el culo Maradona’”.

Con el exjugador de la NBA, Michael Jordan, jugó nueve hoyos en Tumblr Island, en Miami, y perdió. “Él hizo tres bajo par y yo hice uno más. Es muy bueno”. Ese día hablaron de la posibilidad de traerlo al país a un Pro-Am”. También ha compartido cancha con los colombianos Juan Pablo Montoya y Camilo Villegas, dos de sus buenos amigos. “Camilo es un jugador que ha tenido buenas y malas rachas, lo que pasa es que a la gente se le olvida que él está compitiendo con los mejores del mundo, yo lo he visto entrenar y sé que va seguir dando mucho de qué hablar”.

Juliana, su hija mayor quien es la vicepresidenta de la compañía y tiene muy buen humor, le puso el apodo de Lady Gaga, porque es ‘un divo’. Para sus viajes alquila avión privado y colecciona carros: tiene un maserati, un Audi Q5 y un porsche, en el que llegó a la entrevista. Germán es un soñador y ella es quien le aterriza las ideas. Ellos siempre hablan de golf, hasta en los almuerzos familiares y en las vacaciones, no paran. “Yo juego pero no tanto como mi papá, él es obsesivo, quiebra palos y los tira al lago”.

El empresario, de 52 años, dice que aprendió a caminar en un putting green. Su papá, Germán Calle, fue uno de los mejores golfistas aficionados que tuvo el país y es la persona que lleva más años en Colombia escribiendo sobre este deporte. “Él jugaba golf con Enrique Santos y le propuso que publicara una columna en El Tiempo. Mi papá le dijo: ‘yo no sé escribir columnas’ y Santos le contestó: ‘no importa, yo le enseño’. Y así empezó hace 18 años”. Su hermana Carmiña fue campeona suramericana y su hermano Lucas representó al país, junto con Camilo Villegas, en un campeonato mundial en Japón. “En mi casa en vez de decir quite decíamos fore”.

Germán tenía todo el swing para competir en los mejores torneos internacionales pero dice que la rumba no lo dejó. Él no se tomaba el deporte muy en serio. “Mi papá nunca me presionó como sí lo hizo con mis hermanos. Jugábamos por diversión”. En su juventud quería ser instructor pero su padre le truncó los planes. “Él decía que yo me tenía que ir a Estados Unidos a estudiar una carrera”. Y le hizo caso. Estudió unos semestres de administración pero desistió para dedicarse al deporte. Trabajó en las mejores academias como Gary Gilchrist y Tony Jacklin. Con toda esa experiencia regresó al país a crear la escuela infantil del Club Hatogrande, de la que salieron 3 campeones mundiales y 12 nacionales.

Juega una o dos veces al mes con los presidentes de las compañías que le patrocinan sus proyectos. “El golf competitivo ya no está en mi cabeza. Un día puedo hacer 71 y al otro 82, y no me importa, no me doy látigo por eso”. Ahora le queda poco tiempo para practicar pues, además, tiene otra compañía de servicios petroleros. Su celular suena todo el tiempo y él no para de hablar de negocios. Está en campaña para convertir a Bogotá en la capital del golf latinoamericano. “Esta ciudad tiene demasiadas canchas, todas muy buenas, en un perímetro muy reducido”, concluye.

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