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Francisco Reyes es el superintendente rockero

Francisco Reyes es el superintendente rockero

REVISTA JET-SET

El supersociedades, quien tiene bajo su responsabilidad casos tan delicados como el de Interbolsa o Conalvías, es el mismo rockero que en los años 80 tocaba la batería en la banda Sociedad Anónima. Aunque ya no es músico público sigue pegando con las baquetas en la intimidad de su casa. Él se siente orgulloso de su pasado musical y no lo ve incompatible con su carrera de abogado.
Francisco Reyes en el estudio de grabación de su casa en el que tiene un piano eléctrico, una consola y dos baterías, una se la regaló su mamá cuando él tenía 6 años.
Por: 10/3/2016 00:00:00

Francisco Reyes tiene en la planta baja de su casa un estudio de música adecuado para una buena acústica. En una de las esquinas hay un piano y en la otra dos baterías: una eléctrica y la que le regaló su mamá, una pianista empírica, a los seis años cuando él estudiaba en el Gimnasio Moderno, donde hizo parte del coro con su voz de tenor y de la banda de guerra en la que llegó a ser jefe de tambores. En esa época sus compañeros lo envidiaban porque tenía una batería en su casa y sus papás se aguantaban el ruido sin chistar.

En una de las paredes de la entrada al estudio tiene pegado un afiche promocional del primer y único LP que grabó con Sociedad Anónima titulado El álbum de menor venta en la historia del disco. “Afortunadamente no se cumplió, vendimos todo el tiraje”, bromea el supersociedades. A finales de los años 80, en plena apoteosis del rock en español, sus canciones La causa nacional, Mi amigo romántico y La chispa sonaban con frecuencia en las emisoras. Tocaban en Keops, una de las discotecas de furor en Bogotá, y en varios bares de La Candelaria con otras bandas como Hora Local y Aterciopelados. Incluso alcanzaron a hacer una gira por Guatemala, donde llenaron la Plaza Mayor y fueron homenajeados con un cóctel en el palacio presidencial.

Al regresar a Colombia, en plena cresta de su popularidad, la banda se disolvió y el baterista se inclinó hacia el derecho. “Hay un antecedente muy grande que me obligó a tomar la decisión y es el fin de la ola del rock en español. Eso deja a las bandas en una situación muy difícil: no había donde tocar, las disqueras no tenían interés en grabar y los programas no querían sacarnos en televisión. Todo eso de alguna manera desestimuló el movimiento”. Aún así, en el 2005 tuvo un paso rápido por la banda Compañía Ilimitada, para el lanzamiento de su álbum Circunvalar.

Naná, como apodaban a Reyes los amigos de esa época, era un rockero atípico. No llevaba el pelo largo, no fumaba marihuana y alternaba sus toques con su trabajo de abogado en la Superintendencia de Sociedades, de la que se retiró en 1995 y luego volvió hace año y medio. El actor Pedro Roda, quien tocaba los teclados en Sociedad Anónima, lo describe como un ‘ñoño’ meticuloso: “Él lograba mantenerse al margen de todas las locuras que hacíamos los rockeros de la época. Era muy calmado e incluso a veces pasaba por aburrido”. Proyecta una imagen de hombre serio y formal. Es raro verlo sin vestido de paño, como lo exige el protocolo de la entidad que dirige. Aunque, para tocar la batería, prefiere estar en camiseta porque es más cómodo. “No creo en los estereotipos: Charlie Watts es uno de los mayores rockeros de la historia y normalmente se vestía de saco y corbata”. Francisco no considera que la música sea incompatible con su actividad de abogado. “No me parece que sea nada extraño ni de esconder”. En el Gobierno incluso saben de su afición y lo han invitado a tocar en reuniones privadas.

Karl Troller, quien oficiaba como manager ocasional de Sociedad Anónima, dice: “Yo a Naná lo conocí como rockero y no como abogado, me enteré que era tan prestigioso muchos años después”. Francisco es considerado una autoridad mundial en derecho societario y es el cerebro detrás de la Ley 1258 de 2008 que dio pie a la S.A.S (Sociedad Anónima Simplificada), modelo que usa el 96% de las compañías nacionales. “Ahora estamos tratando de exportarlo a varios países. La idea es que si uno tiene una empresa en Chile y quiere operar en Colombia lo pueda hacer sin tener que cumplir con una reglamentación nueva”, dice. Con su gestión la Supersociedades ha ganado visibilidad con casos tan sonados como el de Interbolsa, Conalvías o CDO, la constructora que estuvo al frente del colapsado edificio Space en Medellín. Esto le ha traído muchos simpatizantes pero también muchos detractores.

Reyes es profesor en varias universidades de Colombia, Estados Unidos, Suiza y Portugal y ha escrito una docena de libros sobre el tema de derecho societario. Y es que antes de ser músico y abogado quería ser escritor, como su hermana Yolanda o como su papá, Hernando Reyes Duarte, quien siempre apoyó el interés de su hijo por las expresiones artísticas. “Mi padre no pertenecía a la generación del rock en español, sin embargo veía con buenos ojos que yo tocara la batería. Nunca hubo una censura en eso”, dice. En su casa de infancia se oía música clásica, aunque sus hermanos y él se inclinaban por el rock y el pop. Era fanático de Genesis, la banda inglesa cuyo baterista era Phil Collins. Hoy sus gustos se han extendido a Maroon 5 y Juanes, “es un músico talentosísimo –dice–. Un día un profesor de derecho en Suiza me dijo que le parecía estupendo por lo transgresor que era”.

Hoy, debido a lo demandante que es su trabajo, a Francisco no le queda mucho tiempo para la música, pero cada vez que puede se encierra en el estudio de grabación a darle duro a la batería y a enseñarle a su único hijo Felipe, de 8 años. En el colegio de Felipe estudian los hijos de Carlos Vives y de Gustavo Gordillo, bajista de Poligamia, músicos con los que el superintendente a veces se reúne a tocar. Lo suyo es hacer covers de artistas como The Rolling Stones, Jon Bon Jovi y otras reconocidas bandas de rock and roll. También compone, pero no es su fuerte. Su esposa, Ana María Mendieta, le acolita y patrocina su afición. “Yo lo conocí montado en una batería en la Facultad de Derecho de los Andes hace 20 años”. Los fines de semana mientras ella cocina él pega con las baquetas. “Me encanta oírlo, lo hace muy bien, es muy disciplinado”, cuenta mientras le hace señas de que sonría para las fotos. “La música para mí no es un juego, es algo que me tomo en serio y de lo que me siento muy orgulloso”, concluye Francisco.

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