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Enrique Jiménez Hakim, el neurocirujano de Petro y Vargas Lleras

Enrique Jiménez Hakim, el neurocirujano de Petro y Vargas Lleras

REVISTA JET-SET

El jefe de neurocirugía de la Fundación Santa Fe de Bogotá se ha metido en la cabeza del ex alcalde Gustavo Petro y del vicepresidente Germán Vargas Lleras. Este cerebro de la medicina colombiana sorprende a sus pacientes con su sencillez y su consultorio lleno de chécheres.
Enrique Jiménez Hakim cree en la tranquilidad que su consultorio les produce a sus pacientes. En su cuello lleva colgado una cantidad de talismanes y medallitas que lo protegen del ‘mal de ojo’.
Por: 21/4/2016 00:00:00

El consultorio del neurocirujano Enrique Jiménez Hakim es como un cerebro: un espacio repleto de imágenes y recuerdos. Como si no quisiera olvidarse de nada, el neurocirujano ha reunido durante 30 años todos los objetos que llegan a sus manos a través de sus agradecidos pacientes, o de su propio instinto de coleccionista. Por este particular lugar, marcado con el número 822 hecho en Nueva Orleans con cerámica, han pasado miles de personas con alguna complicación cerebral. Ese fue el caso del ex alcalde de Bogotá Gustavo Petro quien, en agosto de 2012, después de consultarlo por un fuerte dolor de cabeza que soportó dos días seguidos, resultó en la sala de cirugía. El especialista le operó un hematoma subdural, algo que traducido a un lenguaje tan sencillo como el mismo Jiménez Hakim es: una acumulación de sangre entre la pared del cráneo y el cerebro que ocurre cuando los vasos sanguíneos se rompen. El parte médico fue satisfactorio. “Digo lo que él mismo reveló a los medios: que tuvo un hematoma en la cabeza. Llegó aquí oportunamente porque esos coágulos se deben tratar con cirugía o si no se complican y el paciente se puede morir. Lo operamos, afortunadamente le fue muy bien, y después de dos meses se recuperó, sin que le quedara ninguna secuela ni problema neurológico”, recuerda.

Casi cuatro años después el nombre del prestigioso neurocirujano volvió a sonar. El vicepresidente Germán Vargas Lleras llegó a su consulta después de que su cuerpo alertó que algo andaba mal el 2 de diciembre de 2015, cuando se desmayó en una entrega de obras de infraestructura en Floridablanca, Santander. Tras los exámenes de rigor, el 20 de enero de 2016 fue sometido a una resección del meningioma, “un tumor cerebral benigno que requería una cirugía. Después del procedimiento quedó perfectamente, como se le ve en las noticias”.

Tal responsabilidad de tener, literalmente, en sus manos la mente de los dos políticos es producto de su experiencia que inició hace casi 30 años en la Facultad de Medicina de la Universidad del Rosario, su entrenamiento en neurocirugía en el Hospital Militar, un año en la Universidad de Minnesota y otro en Boston, en los dos hospitales de Harvard. Todo sumado a la confianza que la tradición familiar de los Hakim ha impuesto en Colombia. Su tío, Salomón Hakim, y su papá, Alejandro Jiménez, han sido dos reconocidos neurocirujanos en el país. Luego de trabajar juntos por muchos años en la Clínica de Marly se lanzaron a la tarea, con otros cuatro socios, de crear la Fundación Santa Fe de Bogotá, en donde Enrique hoy es jefe de neurocirugía.

Para él todos los pacientes tienen la misma importancia y antes que volverse una celebridad de la medicina, le preocupa ser claro en las explicaciones de lo que deben hacer, en ofrecerle tranquilidad y que todo salga bien. “La persona que llega nerviosa porque no sabe qué es lo que tiene en el cerebro se tranquiliza mucho al ver que este es un lugar diferente, poco relacionado con la frialdad de un consultorio médico. Pero igual todo es respetable. Cada cual con lo que le gusta, hay doctores que prefieren colgar en las paredes blancas sus diplomas”.

Los chécheres, como él los llama, tienen por algún lado el nombre de la persona que se lo regaló, para cuando le falle la memoria. Sin dar detalles del motivo por el cual Andrés Jaramillo resultó en su consultorio, Jiménez Hakim todavía recuerda que apenas entró le dijo que el lugar se parecía mucho a su restaurante en Chía, Andrés Carne de Res, “después me trajo un Niño Jesús del 20 de Julio envuelto en un plástico transparente, y me advirtió que no se lo quitara para mantener la energía”, cuenta mientras pone su canción favorita de los Stones, She’s a rainbow. El furibundo hincha del equipo bogotano Independiente Santa Fe, acaba de colgar el regalo que le dio el vicepresidente Germán Vargas Lleras: la camiseta del Real Madrid autografiada por James Rodríguez.

El bogotano que aparenta menos años de los que dice tener, y que no cree que haya vida después de la muerte, ya tiene garantizada la diversión para después de su retiro. En un cuarto de su casa tiene guardados más de 80 rompecabezas para armar. Una excelente manera de mantener despierto el cerebro hasta el final.

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