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Jean Paul Gaultier enamoró en Cali

Jean Paul Gaultier enamoró en Cali

Revista Jet-Set

El diseñador de 60 años habló con la experta en moda Pilar Castaño sobre los temas que lo inspiran, sus maestros, sus íconos y su concepto de belleza. Así es este visionario de la moda que enamoró a los asistentes del Cali Exposhow y después se fue a conocer Cartagena.
Gaultier se enamoró de Cali, de la música salsa, del colorido de las rosas y del calor de este sol tropical. Las artesanías colombianas lo sorprendieron y seguramente le servirán de inspiración para futuras colecciones. Foto: Cámara Lúcida.
Por: 6/11/2012 00:00:00
El poder del estilo de Gaultier es tan fuerte que podría definirse como la joya de su generación. A lo largo de 36 años le ha dado rienda suelta a su imaginación con vestimentas que remiten a todos los momentos de la historia.

Ha incursionado en todos los campos del diseño, desde novias, pasando por muebles, hasta la botella de Diet Coke 2012. En las colecciones de Gaultier hemos visto de todo: mujeres disfrazadas, a las dueñas del movimiento feminista de los setenta; monjas, corsés de cuero, corsés con puntas de cono creados para la gira Blond Ambition de Madonna en 1990; brujas, hombres con faldas, el hombre objeto; la mujer parisina, vírgenes, toreros, indios y vaqueros, plumas, encajes, sombreros con flores, sombreros vueltiaos de Colombia, vestidos de seda, de velo transparente, de terciopelo, de princesa; hemos visto a Juliette Greco, a Lady Gaga, a Amy Winehouse.

Las estrellas lo enloquecen. Vistió a Shakira para su concierto del Palais des Sports en París. Hemos visto también túnicas inspiradas en el siglo XVIII, chaquetas de smoking y frac totalmente desestructuradas, camisas blancas impecables, en piqué, con dos cuellos o cuatro mangas, dos de las cuales están anudadas en la cintura sobre una falda gitana de retazos en cortes pañuelo, jugando con todos los colores; marineros con sus camisetas ícono de rayas blancas y azules. Todo lo hemos visto con su concepto de que “todo es bello, la belleza está en todas partes”.

Su puesta en escena siempre ha sido exagerada porque para él todo es permitido y nada es definitivo en la moda. Por eso se ganó el bien merecido título de Enfant Terrible, aunque últimamente se sienta un poco viejo para el adjetivo. Conoció Londres cuando los punks manifestaban su inconformidad en las paredes con su frase “No Future”; ellos, con los taches, el Gothic Glam y los Sex Pistols, lo han acompañado siempre en sus colecciones.Y si alguien se ha salido con la suya ha sido este francés, visionario, que no solamente logró develar el lado femenino de los hombres, poniéndoles faldas sobre sus piernas peludas con botas Dr. Martens, sino que creó una línea masculina de maquillaje, lociones y prendas unisex, que hoy son número uno en ventas.

Gaultier se ha inspirado también en los mercados de las pulgas, que son para él la escuela del estilo de épocas pasadas llenas de romanticismo. Él mismo se autodefine como un artesano multicultural, por eso la manualidad de las tribus africanas, indígenas y la visión de los orientales han sido puntos importantes en sus diseños.

Gaultier diseña, dibuja, corta, patrona, desde una chaqueta perfecta hasta una camiseta o un par de guantes o medias. Sus modelos en pasarela son el reflejo de su personalidad y de cómo él rompe esquemas: escoge gordas, tatuadas, jóvenes y viejas, hasta Lady Gaga o alguna actriz retirada.

En el 2004, por primera vez en su vida, aceptó el reto de diseñar para Hermès, en reemplazo de Martín Margiela, quien fuera en su momento su asistente. En esta legendaria casa de modas, que ha financiado el 33 por ciento de la marca Gaultier desde 1999, logró imponer su estilo durante siete años como director creativo. Nació hace 60 años y desde su infancia hacía vestidos en papel periódico para Nana, su osa de peluche que hoy está presente en todas sus colecciones.Criado por su abuela enfermera en Arcueil, una pequeña y tranquila ciudad francesa, hoy se muestra como un hombre estilizado, aun en Cali, con su prenda fetiche, su chaqueta de cuero. Maduro, lleno de arrugas, con su pelo rubio como de Tintín y la mirada de un niño travieso que no ha perdido la capacidad de sorprenderse con una ciudad desconocida, inesperada y tropical. Todo lo ilusiona, todo lo divierte. Tiene un gran sentido del humor. Así contestó las preguntas de esta entrevista.

¿Qué lo impulsó a traer la alta costura a Colombia, un país que nunca antes ha visto una maravilla semejante?
—Tengo una colaboradora en mi departamento de prensa que se llama Carolina Castro, que es colombiana y me había hablado mucho de su país. Ahora por fin se presentó esta oportunidad y estoy muy contento de estar aquí.

¿Usted se considera un traductor de su tiempo?
—Pienso que la moda es un reflejo de lo que pasa en la sociedad. Un diseñador debe mirar alrededor suyo e interpretar la realidad que ve.

Cómo comenzó todo, ¿con qué prenda?
—De niño solía vestir a Nana, mi osa de peluche, y para ella fabriqué mis primeros senos cónicos con papel periódico. Actualmente viaja por el mundo con la exposición sobre mi trabajo, El camino a las estrellas, que se presenta ahora mismo en Madrid.

¿Cuál es su prenda fetiche?
—El bustier y la camiseta marinera.

Siempre está el bustier femenino en sus frascos, en sus desfiles, ¿qué le recuerda?
—Descubrí esta prenda mágica en el armario de mi abuela y no entendía para qué servía, pero me intrigaba mucho; ella me explicó que era para ceñir la cintura. Después de la liberación femenina, cuando las mujeres quemaban sus sostenes, recuerdo al final de los años 70 que algunas de mis amigas lo usaban de nuevo bajo sus chaquetas, pero sin blusa. Esto me pareció muy inspirador porque sentí que ellas mismas querían tener el poder de la seducción.

¿Quién fue su maestro?
—Pierre Cardin, quien me dio mi primer trabajo el día de mis 18 años y me enseñó la libertad de la creación.

¿Quiénes son sus íconos?
—Siempre admiré el trabajo de Yves Saint Laurent.

La moda ha evolucionado con el tiempo. ¿Cuál cree usted que es el momento actual?
—Pienso que es un momento de crisis económica mundial y que muchas cosas están cambiando: hay demasiadas marcas, demasiada ropa, demasiado de todo. Es un momento de reflexión.

¿Qué lo conmueve?
—Todo. La belleza la veo en todas partes. La autenticidad.

Usted se autodefine como un artesano, ¿por qué?
—Porque no pienso que la moda sea un arte. Creo la ropa para que la gente la use y mi mayor recompensa es cuando veo a alguien vestido con mis creaciones.

Descríbame su pasión por la moda.
—Todo empezó cuando vi la película Falbalas, que contaba la historia de una casa de modas. Descubrí la profesión de diseñador y a raíz de esta película supe que quería hacer esto. Me siento afortunado de hacer de mi pasión mi profesión.

¿Por qué el hombre objeto?
—Así como las mujeres tienen mucha fuerza, también hay hombres que son frágiles. Pretendo con mi moda darles la libertad para expresar esta fragilidad y asumirla.

Su definición sobre el estilo.
—La moda pasa, pero el estilo es propio de la persona y es único.

Sobre la belleza.
—Hay muchos tipos de belleza y hay que saber encontrarla en todas las cosas. A menudo utilizo en mis desfiles modelos no profesionales o con looks extremos porque para mí la personalidad es muy importante.

Descríbame su paso por Hermès. ¿Por qué se retiró?
—Esa fue una linda historia que duró siete años, pero llegó el momento de concentrarme más en mis propias creaciones y en otros proyectos.

¿Qué le puede dejar un viaje a Cali y Cartagena a su inspiración?
—¡Muchas cosas! Tomo la inspiración de muchas formas, colores y texturas que veo en las artesanías, en la calle, en los trajes típicos.
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